Actualizado: 16/04/2021 17:58
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Economía

La cola de la serpiente

Los cubanos no quieren trabajar para el gobierno por salarios irrisorios y en malas condiciones. ¿De dónde salen entonces las bajas cifras de desempleo?

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Trabajar se conjuga como verbo irregular, según los patrones castristas. En su eterna lucha por cambiar la morfología de vocablos, conceptos y acciones que han acompañado a los cubanos a lo largo de siglos de historia, el régimen se concentra en demostrar que, de forma mágica, lo que se ve no siempre es reflejo de la realidad.

Los parques públicos, los bulevares, los pocos comercios que sobreviven en pesos cubanos en cada esquina de barrio, sirven de abrigo a decenas de miles de personas "derrochadoras" de tiempo y esperanzas. Lo más sorprendente es que casi todas están excluidas de las cifras de "desocupados" emitidas por el gobierno.

Y quien mejor que la Oficina Nacional de Estadísticas para tergiversar los por ciento de desvinculados: la Encuesta Nacional de Ocupación ha arrojado que en Cuba existe un desempleo del 1,8%, y territorios como Holguín exhiben un 2,3.

"Es una mentira de pies a cabeza, puesto que es imposible creer en un por ciento tan bajo, máxime cuando la realidad de la calle demuestra que existen decenas de miles de personas desvinculadas", comentó desde el anonimato a CUBAENCUENTRO.com un funcionario de la Dirección Provincial de Estadísticas.

La fuente consultada coincide con la idea de que los métodos estadísticos son tergiversados por las autoridades: "Ellos solamente contemplan en las cifras a aquellas personas que se acercan a las oficinas de trabajo en busca de una ubicación laboral. Si el desempleado no se presenta ante ellos, simplemente no existe en los controles".

"A nosotros nos revisan constantemente las cifras, y entonces envían a los trabajadores sociales, con ubicaciones fantasmas y cursos de superación, para que se excluyan decenas de casos de los registros oficiales", destacó una oficinista de la Dirección Provincial de Trabajo en Holguín. "En enero le ofrecieron un curso de custodios a más de treinta muchachos, y más de la mitad fueron eliminados. Ahora no cuentan como desocupados", agregó.

Un sector golpeado

Por su parte, R. Gámez, especialista en Recursos Humanos y antiguo funcionario de la Delegación Provincial del Ministerio del Azúcar, demostró que la cifra ha sido minimizada burdamente: "En el territorio holguinero existían diez centrales azucareros, de ellos sólo muelen actualmente cuatro. Entonces, ¿qué están haciendo los miles de obreros fabriles y agrícolas de los restantes seis ingenios?".

La respuesta llega impresa en los fundamentos de la denominada "Tarea Álvaro Reinoso", método que propone "reubicar" a los antiguos obreros de los centrales azucareros en "tareas docentes". De esta forma se mantienen al margen del desempleo, por el simple hecho de estudiar media jornada semanal "hasta el doctorado, si así lo quisieran", como ha expresado su autor intelectual, el ex gobernante Fidel Castro.

"Estoy sin trabajar desde hace cuatro años, desde que el ingenio cerró, pero me pagan el salario básico y estudio las mañanas de los sábados. El resto del tiempo lo paso sin hacer nada", comentó R.M., ex puntista del Complejo Agroindustrial Nicaragua, ubicado en el municipio de Banes.

El otrora central Preston, rebautizado con el nombre de Guatemala luego de 1959, sólo conserva sus chimeneas, en una franca lucha contra la erosión y la desidia. De aquellos buques que custodiaban la rada, sólo se escuchan ecos de pitazos. "Exportábamos 300.000 sacos de azúcar mensuales en los años ochenta, ahora somos los mejores estudiantes del mundo", dice M., antigua trabajadora del central.

Jóvenes desocupados

El sector más crítico es el juvenil, donde fueron reportados más de 69.000 desempleados, según una pesquisa realizada por el Programa de Trabajadores Sociales en Holguín, y a la cual tuvo acceso CUBAENCUENTRO.com.

Los trabajadores sociales salieron a las calles para conocer a qué se dedicaban los jóvenes. De los 42.000 encuestados en el municipio de Holguín, alrededor del 60% respondió que ni estudia ni trabaja. "Tienen muy pocas perspectivas. No se sienten atraídos por las ofertas de trabajo, ni por los salarios y regímenes que les imponen las empresas", declaró J.P., un trabajador social.

Los datos del sondeo señalan además que la situación más crítica la presentan los ciudadanos de entre 21 y 45 años de edad, y los territorios con peores cifras son los municipios de Holguín, Moa, Calixto García, Banes y Frank País.

El toque de alerta lo dio el semanario oficial ¡Ahora! En su edición del pasado 7 de junio, reprodujo las consideraciones del número dos del régimen, José Ramón Machado Ventura, al concluir un encuentro con militantes comunistas. "¿A qué se dedican esos muchachos que no trabajan ni estudian?", inquirió Machado a un dirigente local, quien respondió: "La mayoría de las veces al negocio, a vender y revender".

Desde el "estado mayor" de los trabajadores sociales sólo recibimos evasivas cuando preguntamos sobre qué bases cuantifican los miles de jóvenes que están desempleados y que no se han acogido a los programas oficiales de superación profesional.

"Nosotros nos acercamos a los jóvenes y les ofertamos cursos, o puestos laborales. Si vemos que insisten en no vincularse a la sociedad de forma activa, entonces lo informamos al Ministerio del Interior", respondió un trabajador social que dijo llamarse Jorge.

De espaldas al campo

Funcionarios del gobierno reconocieron públicamente, en una emisora de radio local, que la provincia de Holguín posee más de 13.000 plazas vacantes. "Tenemos trabajo para todos, sobre todo en los sectores priorizados de la economía, como son la agricultura y la construcción", insistió la arenga política.

Pero en la mayoría de los casos no se encuentran muchos candidatos para ocupar los puestos laborales propuestos. "A los bajísimos salarios se suman las condiciones infrahumanas de higiene y seguridad laborales, y es muy difícil que alguien quiera trabajar en estos sectores priorizados", precisó un funcionario de una dependencia constructiva.

Un obrero de la construcción tiene un salario mensual de 320 pesos (unos 13 dólares), mientras que en labores consideradas "ilegales" puede ganar esa cifra en una jornada. "No me da la cuenta", es la respuesta que en la mayoría de los casos reciben los dirigentes estatales al buscar constructores.

En lo referido al sector agrícola, en Holguín existe actualmente un déficit del 78% de la fuerza de trabajo en las granjas estatales, según detalla un informe presentado a Machado Ventura durante la Asamblea Provincial del Partido Comunista.

En el texto, el líder del Partido Comunista en Holguín, Miguel Díaz-Canel, planteó que más del 50% de la tierra cultivable no se utiliza, a pesar de contar con riego y planes específicos de producción.

En las últimas jornadas se han organizado al menos dos movilizaciones forzadas hacia granjas estatales y, aunque protagonizadas por militantes del Partido Comunista, se prevé que al menos unos 200.000 holguineros sean albergados en lo que resta de año para responder al llamado formulado por Raúl Castro de producir alimentos "por la seguridad nacional".

La pregunta que circula entre líneas por estos días en Holguín es: "¿Por qué tenemos que ir a producir alimentos en fincas agrícolas, cuando hay tantos miles de desempleados en las calles?".

El tema laboral se ha convertido en una serpiente que se muerde la cola. Por un lado, reducen las cifras oficiales "para no hacerle el juego al enemigo", y por el otro, organizan "comisiones para dar al traste con los miles de desocupados que deambulan por nuestras ciudades", como expresó un editorial transmitido por la emisora oficial Radio Holguín.

Cámbiese el nombre de la provincia o ciudad y se verán los mismos problemas y resultados en cualquier parte de la Isla.


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