Actualizado: 18/10/2017 20:02
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Humor

La leyenda del indomable

El Comandante reaparece: Levantar los hombros, como si hiciera ejercicios, bastó para confirmar que los rumores sobre su muerte eran infundados.

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Como —tras largas semanas de ausencia mía en estas páginas— mis enemigos prematuramente habían declarado mi muerte periodística, decidí enviar a mis compatriotas un pequeño artículo que acallara los rumores de que mi escritura era parasitaria de la existencia del Comandante en Jefe y que la desaparición física del Comandante de la esfera pública me había condenado al silencio.

Pero justo antes de que me sentara a escribir dicho artículo, el Comandante —tras una ausencia paralela a la mía— hizo una repentina aparición televisiva con el obvio objetivo de hacerme quedar mal. Entonces me di cuenta de que ya no podría desmentir esos rumores sobre mi supuesta castrodependencia, porque como dice el milenario proverbio chino, "un vídeo en televisión vale más que mil palabras en Internet".

Si algo me consuela es que hay alguien que debe estar más preocupado que yo. Mi dependencia del Comandante no es nada comparada con la de su hermano menor, el general Raúl Castro. Aunque nominalmente es el presidente de Cuba desde hace dos meses, sus funciones como tal se han limitado a: 1) cambiar a un par de ministros (uno de ellos reciclado de épocas tan remotas que un poco más y es un ministro de Batista); 2) exhibir vídeos de su hermano enfundado en algún mono deportivo, balbuceando y tomando yogurt.

Para los que vaticinaban que el hermano de su hermano traería cambios visibles para el país, no se me ocurre otra cosa que recomendarles paciencia. Piensen que de seguir gobernando al ritmo actual, de aquí a año y medio el Hermano Menor en Jefe ya habrá cambiado (o reciclado) a la totalidad de los ministros y, encima, los cubanos adquiriremos un amplio conocimiento de la indumentaria deportiva del Comandante y sus costumbres dietéticas.

Ejercicios de inspiración vegetal

Hay que decir que a la larga la aparición del vídeo del Comandante ha llenado de alegría a todos sus seguidores, un amplio grupo que incluye a todos sus compatriotas. Porque no hay que llamarnos a engaño. Debemos reconocer que todos los cubanos estamos dispuestos a seguir al Comandante, paso a paso, hasta la muerte. En el único punto en que no nos acabamos de poner de acuerdo es hasta la muerte de quién: la de nosotros o la del Comandante.

Al primer grupo de seguidores, a quienes llamaremos "seguidores positivos", la emisión del vídeo los entusiasmó con sólo ver la imagen en movimiento del Comandante (fácilmente identificable por su vitalidad, su carisma y porque en su uniforme aparecían unas letras bordadas que decían "F. Castro"). Quizás sea un poco exagerado hablar de imagen en movimiento cuando lo más enérgico que hizo en cámara fueron unos ejercicios de inspiración claramente vegetal, pero esto bastaba para confirmar que los rumores sobre su muerte eran infundados.

Para los otros, que se precian entre otras cosas de tener reservado un puesto en la futura cola que se hará frente a la tumba del Comandante, con el fin de hacer quién sabe qué sobre ella, el vídeo fue igualmente esperanzador: se dicen que si eso es todo lo que pueden ofrecer del Comandante, el momento de ofrecerle su más sentida e intestinal despedida está más bien cerca.


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