Actualizado: 27/01/2022 17:36
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Sociedad

Navidades en Cuba

El año que termina ha sido pródigo en enfermedades, pobreza y cansancio; pero a pesar de todo, ¡feliz Navidad!

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Los niños de mi parroquia salen a caminar las casas para llevar, con sus canciones y representación, la alegría de las cercanas fiestas navideñas. Son las "Posadas", tradicional preparación mexicana de la Navidad, que ya ha tomado carta de ciudadanía entre nosotros.

Del 17 al 24 de diciembre han ido a los barrios y han visitado a las familias, en especial a los enfermos y ancianos. Los jóvenes han ensayado los villancicos y, junto con los adolescentes, han preparado las "escenas navideñas". En las últimas cinco décadas, a pesar de las dificultades, aun cuando oficialmente no se consideraba tiempo de fiesta la conmemoración del nacimiento de Cristo, las iglesias celebraron y festejaron los días de Navidad.

Pero no son estas unas navidades "fáciles". En el barrio se respira tristeza. Hace más de 15 días que el agua no llega. A pesar de las lluvias, que este año han sido abundantes, las roturas de las viejas y ya inservibles conductoras de agua, no dan abasto para el medio millón de habitantes de la ciudad de Santiago de Cuba.

El aumento de la tarifa eléctrica ha afectado la averiada y precaria economía familiar. Las pandemias del dengue y la influenza, la primera de ellas prácticamente erradicada, han dejado sus secuelas en no pocas personas. El que termina ha sido un año abundante en enfermedades, y de múltiple y variopinta precariedad, por no variar.

Esta semana, en el santiaguero barrio de Zamorana (uno de los seis que componen la parroquia donde oficio), apenas se durmió. En varias casas intentaron robar: palomas, pollos, puercos… y avituallamientos. La gente persiguió a los ladrones y luego, hasta tarde, comentaban entre vecinos.

La pobreza pesa sobre todos y sobrevivir es difícil: se ha convertido en el milagro cotidiano de este pueblo. Pero además, también hay que cargar con el peso de la desesperanza y el cansancio. La gente, en especial los jóvenes, sueñan con emigrar… o con resolver la vida mediante el matrimonio con alguien venido de lejos. La devoción a San Judas, el santo de las causas imposibles, ha ido en vertiginoso aumento. Es el santo que resuelve "las visas y las divisas". La gente acude en masa el día de su fiesta, dondequiera que ésta se celebre.

Para este pueblo, Cristo nace. Es la luz que brilla en las tinieblas, "…al pueblo que caminaba en sombras de muerte". Es "la gran alegría para todo el pueblo". No viene con la varita mágica para resolver todos los problemas. Viene, sí, para compartir nuestra suerte, porque "puso su tienda de campaña entre nosotros". "Dejó su rango, su categoría de Dios y pasó por uno de tantos, se hizo como un hombre cualquiera".

Como dice un villancico que seguramente resonará en nuestras iglesias: "Lo esperaban como rico y habitó entre la pobreza. / Lo esperaban poderoso y un pesebre fue su hogar. / Lo esperaban un guerrero y fue paz toda su guerra. / Lo esperaban rey de reyes y servir fue su reinar. / Lo esperaban sometido y quebró toda soberbia. / Denunció las opresiones, predicó la libertad. / Lo esperaban silencioso, su palabra fue la puerta / por donde entran los que gritan, con su vida, la verdad. / Navidad es un camino que no tiene pandereta / Porque Dios resuena dentro de quien va en fraternidad. / Navidad es el milagro de pararse en cada puerta / y saber si nuestro hermano necesita nuestro pan".

¡Feliz Navidad! Cristo nace para Cuba, nos llena de su gozo y de su paz. No estamos solos… Los niños regresan de acompañar a los enfermos, de llevar a los ancianos, con sus villancicos y su presencia, la alegría de la Navidad. Su tropel llena la noche de rumores y esperanza. Sí, a pesar de todo, es Navidad. ¡Feliz Navidad!