Actualizado: 03/07/2020 15:57
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Economía

Paraíso obrero

Más horas de trabajo, vigilancia y represión: el regalo del régimen por el 1º de Mayo.

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La prensa oficialista en Cuba se ha hecho eco por estos días de la convocatoria mundial de la Central de Trabajadores para festejar el Día del Trabajo en cada una de las plazas del país.

Los angustiosos desfiles del pueblo todo, obligado a participar en la convocatoria sindical, ya se planean para el cercano 1º de Mayo. Otra vez, tal suerte de compromiso político será traducido en imágenes que mostrarán al mundo la ficticia unidad del pueblo.

Sin embargo, la clase obrera de la Isla llegará a esa fecha en circunstancias diferentes. Mientras las banderas rojas se empinen, el gobierno habrá implementado nuevas medidas laborales, que, según dirigentes sindicales, no buscan más que organizar las condiciones de trabajo y sancionar, con cruda fiereza, cualquier acto de indisciplina.

Nuevos horarios, nuevas obligaciones

El más reciente Congreso de la CTC (Central de Trabajadores de Cuba), celebrado a finales del año pasado, aprobó una serie de disposiciones que entrarán en vigor a partir del 1 de abril de 2007.

Recogidas en las Resoluciones 187 y 188, analizadas en cada uno de los colectivos laborales en reuniones consideradas "procesos políticos", las medidas estipulan, entre otros aspectos, considerar como indisciplina grave dos llegadas tardes al centro de trabajo, así como la expulsión del trabajador si este incurre en dos ausencias injustificadas.

Un obrero podrá ser sancionado, igualmente, si incumple las normas de calidad establecidas para su desempeño y si revela a personas no autorizadas cualquier información que reciba o conozca en razón de su cargo.

En una sociedad donde la tentativa es sobrevivir, y donde las condiciones de transporte y alimentación son cada día peores, los ciudadanos tendrán que inventar, nuevamente, la forma de no incurrir en tales hechos.

Por otra parte, es muy común que en los centros de trabajo determinados "colegas" se dediquen a vender aperitivos, meriendas, etcétera. Desde que el famoso "período especial" campea, esas personas mitigan el hambre proporcionada por los desiertos comedores obreros. Pues bien, quien incurra en tales hechos o en otros similares, no sólo será expulsado sino que será sometido a las más enérgicas sanciones establecidas por las nuevas resoluciones.

Entre ellas está la reducción del salario hasta un 85% a partir de su nueva vinculación laboral o el desempeño de una labor inferior a la que anteriormente ejecutaba.

El "uso irracional" de los medios de comunicación de la entidad en asuntos ajenos a la actividad laboral (entiéndase teléfonos, televisores, radios), la desobediencia a las orientaciones de los superiores, el abandono del puesto de trabajo para resolver asuntos personales sin autorización del jefe inmediato, la introducción en la computadora de archivos, imágenes, juegos, música no autorizada o cualquier fichero que no contenga asuntos laborales, recibirán sanciones como traslado temporal a otra plaza de menor remuneración o calificación, con condiciones laborales distintas, con pérdida de la plaza que ocupaba por un término no menor de seis meses ni mayor de un año.

En el peor de los casos, la disposición establece la separación definitiva del trabajo.


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