Actualizado: 17/10/2017 10:31
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Turismo en Cuba: delirio y fracaso

El régimen lo necesita, pero no logra manejarlo eficientemente

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Alabarderos del régimen se refieren en la prensa oficialista a la posibilidad de lograr “antes de que muchos lo esperen y sin alardes infundados” hasta 10 millones de turistas en doce meses. ¿Extrapolación al turismo del delirio de la zafra de los diez millones, sueño de una noche de verano, o excesivo consumo de sustancias prohibidas?

Se preguntan si “¿será capaz la industria turística cubana de asimilar “la ola” de visitantes que se espera?” Naturalmente, la respuesta es un rotundo “NO”, pero la prensa oficial no lo dice. Se sabe perfectamente que la infraestructura turística cubana padece serios problemas de marketing, mantenimiento, abastecimientos, gestión hotelera, transporte, servicio al cliente, aprovechamiento de capacidades y profesionalidad de los trabajadores. Cubana de Aviación acaba de ser designada entre las peores aerolíneas del mundo de acuerdo a un sistema de puntuación internacional.

Fue ineficiente con 3 millones de turistas que arribaron al país en 2014, en que se obtuvieron menos ingresos que durante 2013. ¿Cómo sería en caso de que en este 2015, como sueña la burocracia, se cerrara el año “muy cercano a los cuatro millones de visitantes internacionales”? Pretensión basada en que de enero a julio el incremento fue del 15 % con relación a 2014, pues en los primeros siete meses de 2015 arribaron más de 2 millones de visitantes. Optimistas matemáticas del régimen sobre proyectos, fantasías, y “cálculos preliminares”.

Toda esa alucinación contando con que el turismo americano se acerque a 150 mil visitantes en 2015. ¿Qué otros países contribuirían al incremento de turistas? Canadá, el mayor emisor hacia la Isla, estabilizado en alrededor de un millón de visitantes al año, no ofrece mucho más en lo inmediato. Europa y América Latina más o menos lo mismo. ¿De dónde vendrían los cientos de miles restantes para acercarse a los casi 4 millones de visitantes que festinadamente pronostica la Agencia de (des)Información Nacional del régimen?

El Director General de Desarrollo del Ministerio del Turismo del régimen acaba de declarar: “Convencido estoy que en un período de 15 años pudiéramos construir y comercializar más de 200 mil habitaciones”. Serían 13.333 habitaciones anuales, 1.111 mensuales. Y aunque se hicieran, ¿cómo se comercializarían? ¿Recuerdan al Comandante en el siglo pasado prometiendo 100.000 nuevas viviendas anuales?

El gobierno, con todos los recursos a su favor, tiene 63.299 habitaciones hoteleras mal administradas, la menor cifra en un quinquenio, entre hoteles, aparthoteles, moteles, hostales, casas, cabañas, campamentos y villas. Casi el 70 % de las habitaciones serían de 4 y 5 estrellas, aunque los hoteles de esas categorías disminuyeron al 34 % del total.

Un factor que la dictadura desprecia, aunque no le queda más remedio que mencionarlo, son los propietarios privados, que llama “sector no estatal”: declaran unas 14.000 habitaciones, y existen muchas otras que no se registran para escapar a la extorsión gubernamental, desde regulaciones fiscales leoninas y la no existencia de mercados mayoristas hasta abusos de corruptos inspectores y policías, que venden su alma al diablo por un puñado de CUC (ni siquiera de dólares) en busca de su “mordida”.

Los delirios no se limitan a números absolutos: la ignorancia de los propagandistas de opereta obnubila el entendimiento. La articulista dice tranquilamente que “sólo en cuanto a la infraestructura habitacional existente en el territorio, podemos “ponernos los guantes” con la competencia regional”. Alardea de que con 63.000 habitaciones en la Isla —ignora abiertamente a los privados— pueden competir con el complejo Cancún-Riviera Maya (México), que cuenta con menos de 50 mil habitaciones (ella les llama “cuartos”), para 3 millones de turistas anuales, y con Punta Cana (República Dominicana), que con 68 mil “aposentos” (dice ella, no yo) recibe 5 millones de visitantes cada año. ¿Nadie le ha explicado que hay algo que se llama gestión hotelera y aprovechamiento de capacidades habitacionales, y que gracias a que en Cancún-Riviera Maya y en Punta Cana se aplican esas habilidades mucho mejor que en Cuba se pueden recibir muchos más turistas con menos habitaciones, y además obtener márgenes de ganancias superiores?

Llama la atención también que el libelo oficialista muestre preocupación por “la preparación del personal que labora en el sector turístico de la Isla”. ¿Qué se ha hecho durante más de 25 años de programas de capacitación turística, cursos, entrenamientos, conferencias, seminarios, congresos, escuelas, institutos, licenciaturas, maestrías y doctorados? ¿Jugar quimbumbia? Después de un cuarto de siglo, ¿no tiene el país personal para el sector del turismo al menos tan capacitado como el de países “tercermundistas” como Bahamas, Jamaica, Haití, México o República Dominicana?

La brigadita de respuesta rápida digital atacará este artículo con todo, defendiendo el supuesto socialismo próspero y sustentable que se construiría en la isla contando con la inversión extranjera y los odiados capitalistas. Sobre todo cuando tal brigadita incluye a un posadero al que nadie le ha explicado que aunque la mona se vista de seda… porque cambia de nombres como de calzoncillos, pero es tan mediocre que al tercer comentario se delata en su insignificancia.

Sin embargo, no vale la pena desgastarse con secuaces digitales de la dictadura. Mejor observar los resultados reales del turismo, para comprobar de nuevo que, mientras los Castro estén en el poder, Cuba no puede esperar nada más que represión, propaganda, falsedades, mediocridad, fracasos y promesas incumplidas.

Como ha sucedido en los últimos cincuenta y seis años. Y continuará sucediendo.

En el turismo y en todo.


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