Actualizado: 20/08/2019 5:32
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Castro-un año

Cuba sin cambios

Los problemas más graves para los cubanos, como la vivienda, el transporte y la alimentación, siguen esperando soluciones.

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Un año después de la salida de escena de Fidel Castro se mantiene la incógnita sobre si regresará al cargo que provisionalmente ejerce su hermano Raúl, el cual no ha acometido reformas políticas ni económicas significativas, reportó EFE.

Muy poco ha cambiado el día a día de los cubanos desde que vieron por última vez en público a Castro, en los actos de 2006 por el 26 de julio, apenas cinco días antes de que, en un hecho sin precedentes, delegara el poder en su hermano menor por una grave enfermedad cuya naturaleza todavía se desconoce.

Los problemas más graves del país, como la falta de vivienda, el transporte y las dificultades cotidianas de la población para atender sus necesidades básicas con salarios medios que no superan los 15 dólares mensuales, siguen esperando soluciones.

Arropado por la cúpula del Ejército y acompañado en las tareas de gobierno por seis hombres del Ejecutivo y del Partido Comunista de Cuba designados por su hermano, Raúl Castro ha impulsado medidas para luchar contra la corrupción, la indisciplina laboral y aumentar la productividad de las empresas mediante modelos de gestión más eficientes.

El general Castro no ha vacilado en regañar en público a algunos de los ministros que, a su juicio, no han hecho los deberes, ni en sustituir a los titulares de importantes departamentos, como Justicia, Recursos Hidráulicos, Transportes e Informática y Comunicaciones.

Pero las reformas económicas que muchos esperaban de Raúl Castro, considerado más pragmático que su hermano, se han limitado a autorizar importaciones de DVD y aparatos electrónicos restringidas hasta hace unos meses para los cubanos y a crear mecanismos para asegurar el pago a los campesinos con el objetivo de impulsar la producción agrícola.

Tampoco se han producido cambios significativos en la situación de los derechos humanos en la Isla, considera en su último informe la opositora Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN).

El panorama de los derechos humanos en Cuba "sigue siendo el mismo de las últimas décadas", señaló en el documento, divulgado hace unas semanas, la Comisión, que arrojó una visión "más bien pesimista" de cara al futuro, aunque reconoció que el número de presos o procesados políticos ha experimentado una ligera caída.

Desde que Raúl Castro asumió provisionalmente el poder "no se ha dado un solo paso para iniciar la modernización del sistema de leyes, incluyendo la despenalización, sin cortapisas de todos los derechos civiles, políticos, económicos y culturales", denunció la organización.

Sin embargo, el disidente socialdemócrata Manuel Cuesta Morúa opina que, aunque "no hubo cambios espectaculares" en los últimos meses, sí se "marcaron tendencias". El transcurrido fue un año "de mayor sosiego político" y disminuyó "el hostigamiento a la oposición", dijo a la AP.

El uniforme en el armario

Mientras el general Castro encarga informes a sus asesores para tratar de localizar y tapar los agujeros, su hermano tampoco descansa.

Desde su retiro, en un lugar que se mantiene en secreto, Fidel Castro no cesa de escribir "reflexiones", como ha bautizado a los análisis que empezó a publicar en la prensa oficial el pasado marzo, sobre los temas más dispares, desde asuntos internacionales a críticas contra Estados Unidos pasando por alguna que otra autocrítica sobre las contradicciones de la revolución.

"El mensaje es sencillo: reflexiono, luego existo", dijo un médico citado por Reuters.

"No los he leído, pero los escucho en la televisión. Él tiene que hacer sentirse de alguna forma, es parte de su personalidad, decir 'estoy aquí'. Son el instrumento que le va quedando para comunicarse", comentó un estudiante a la AFP.

En ninguno de sus escritos Castro ha hecho una sola mención al trabajo de su hermano al timón del régimen ni a la posibilidad de su retorno al poder o la cesión definitiva de sus cargos.

Altos funcionarios del gobierno y del Partido Comunista insisten en que Fidel Castro está al tanto de la principales cuestiones del país y participa en las decisiones importantes. Pero pese a los mensajes optimistas nadie se atreve a aventurar si el gobernante, que en agosto cumplirá 81 años, volverá a aparecer en público vestido en su uniforme verde olivo.

La celebración del 26 de julio era la última fecha en la que los que esperan que Castro reaparezca habían puesto sus expectativas, pero la decisión de celebrarla en Camagüey ha echado por tierra todas las especulaciones.

"No va a salir. Hay que tomar en cuenta que es un hombre de casi 81 años y enfermo", declaró a la AFP Esther, una anestesióloga jubilada.

"Mi impresión es que mientras lo sigamos viendo de equipo deportivo él está indicando que no retomará el poder. No verde olivo, no reasunción de su puesto. Su influencia, sin embargo, continúa siendo enorme", dijo Julia Sweig, una experta en Cuba del Council on Foreign Relations en Washington, informó Reuters.

Algunos creen que el panorama podría aclararse con el proceso electoral que culmina en abril de 2008, cuando la Asamblea Nacional del Poder Popular designe la presidencia del Consejo de Estado, que ocupa Fidel Castro desde que hace 30 años fue creado el cargo.