Actualizado: 25/01/2022 14:16
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El Festival de San Sebastián acoge un documental sobre la decepción de una generación de cubanos

'El telón de azúcar' lleva por título el filme de la cineasta chilena Camila Guzmán Urzúa.

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AFP/ San Sebastián. "Ya nada es lo que era", afirma al principio de El telón de azúcar la cineasta chilena criada en Cuba, Camila Guzmán Urzúa, que el martes presentó su documental en la sección Horizontes Latinos del 54 Festival de Cine de San Sebastián.

El 80% de su generación se fue de Cuba en los últimos años. Rondan los 35 años. Se criaron en los "años dorados" de la revolución cubana, entre la década del setenta y el ochenta, antes de la caída del muro de Berlín y la instauración en la Isla del denominado "periodo especial".

"Creía en un socialismo abierto y tolerante (…) Jamás imaginé que era el principio del fin", afirma en off Camila Guzmán, nacida en Santiago de Chile en 1971, e hija del conocido cineasta chileno Patricio Guzmán.

La pérdida de la ilusión entre los jóvenes de su generación guía el relato del documental cuya realización supuso para Camila Guzmán volver a Cuba 15 años después para explorar cuál ha sido el destino de sus compañeros de escuela.

"Éramos los forjadores del futuro", recuerda Guzmán, responsable también del guión y la imagen de este documental que no tiene golpes bajos y tampoco se olvida de aquellos de su edad que decidieron quedarse.

"Cuba tiene que cambiar. Hoy en día Cuba no es un modelo", comentó tras la proyección la joven directora durante un debate con el público donostiarra.

Aclaró que justamente hizo la película porque las jóvenes generaciones de cubanos "están olvidando" que hace 30 años era diferente.

Pero ahora "el cotidiano es invivible con el sistema de control, con la represión", explicó Guzmán, antes de indicar que durante el rodaje en Cuba no tuvo "ningún problema".

Dos millones de cubanos se fueron de su país, dijo Camila Guzmán, que pudo terminar su documental en 2005 tras su paso por Cine en Construcción, apartado que llevan adelante el Festival de San Sebastián y los Encuentros de Cine de América Latina de Toulouse (Francia), para permitir concluir la post-producción de cintas de aquella región del mundo.

"Hace un año en esta sala, el destino de mi película cambió completamente gracias a Cine en Construcción", dijo Camila Guzmán antes de la proyección de El telón de azúcar, que junto a otras 16 películas de América Latina aspira al premio de Horizontes Latinos, dotado con 16.000 euros.