Actualizado: 23/11/2017 16:24
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La Habana

Más agravios

La cadena española Meliá canceló en uno de sus hoteles de La Habana una recepción por la fiesta nacional de la República Checa.

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El lujo y el confort de los hoteles de la cadena Meliá usualmente están estrechamente ligados a la amabilidad y el buen trato. El sólido cinco estrellas Meliá Habana, donde el ambiente cubano resulta agradable y augura una estancia placentera, no sólo se diferencia de un bello cinco estrellas Meliá en Bali (Indonesia), por la arquitectura y la textura de la arena, o por la suave música de pequeños instrumentos, las delicadas bailarinas y el exquisito olor a incienso.

Un ciudadano de cualquiera de las etnias indonesias, dignamente vestido y portador de una invitación de un país extranjero, será muy bien recibido en un Meliá de la Isla. Luego de los recientes actos terroristas sufridos en Bali, aun si resultara sospechoso de encubrirse entre los asistentes a una recepción, sería discretamente abordado. Por supuesto, si fuera necesario, se le conminaría a adentrarse en algún local para indagar sobre sus propósitos y si se resistiera, seguramente sería reducido con el rigor del caso.

Si el viernes 28 de octubre, a las 6:45 de la tarde, usted entró por la puerta lateral del hotel Meliá Habana —situado en el hermoso barrio de Miramar—, tomó el ascensor y llegó al lobby, fue abruptamente interceptada por una mujer vestida con el uniforme del lugar, quien, de manera ríspida, le preguntó: ‘¿Qué quiere aquí?’. Y sorprendida, usted respondió: ‘Venimos a la recepción de la embajada checa’. Escuchó entonces una voz cortante: ‘Fue suspendida’. Trató de indagar y sólo encontró una cara hosca que la conminó a abandonar el lugar. Pero usted insistió para conocer si algún funcionario checo estaba en el lugar. Ninguna respuesta. Quizás decidió entonces ir al baño y la susodicha señora la siguió molesta porque usted no acababa de largarse. Sólo dejó de perseguirla cuando la puerta de salida del hotel se cerró tras usted. Si se trataba de un individuo, era "acompañado" por un hombre.

Se habrá alegrado de encontrar a un funcionario de la embajada checa en la entrada principal del hotel. Él explicó que la administración les había llamado pocas horas antes de la recepción para comunicarle que se suspendía la reservación, pues habían recibido información de que allí se realizaría una actividad contrarrevolucionaria. Los diplomáticos lamentaban el inconveniente, e invitaban a un pequeño brindis en la residencia del embajador.

Tal injuria contra el gobierno, la sociedad y la embajada de la República Checa, que se aprestaban a celebrar su fiesta nacional, así como contra el cuerpo diplomático acreditado en Cuba y un grupo de cubanos pacíficos, no restó alegría ni concurrencia a la fiesta. Lo insólito se convirtió en un incidente ofensivo, mentiroso y arbitrario más del totalitarismo. Sólo que en esta ocasión la confabulación incluyó a la prestigiosa cadena española de hoteles Meliá.

Las Damas de Blanco, pacíficas mujeres atribuladas por la injusticia cometida en marzo de 2003 contra sus esposos inocentes, cuando fueron sentenciados a penas de hasta 28 años de cárcel, y por las durísimas condiciones carcelarias que estos padecen, también recibimos esas injurias. Dos días antes habíamos tenido el honor de recibir el Premio a la Libertad de Conciencia "Andrei Sajarov" del Parlamente Europeo, compartido con la abogada nigeriana Huama Ibrahim y la organización Reporteros sin Fronteras. Nosotras apreciamos extraordinariamente que nuestra candidatura fuera presentada por los eurodiputados españoles.

Pasamos una velada encantadora, muy tranquila y alegre. El honor y la paz de los presentes no fueron perturbados por un capricho más del régimen, ni la lamentable mancha al prestigio de la cadena Meliá, que tendrá que excusarse con la insultada República Checa y todos los invitados.