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Música

«Nunca me sentí más cubano que ahora»

La entrevista de los lectores: Con la espontaneidad de los grandes, Paquito D'Rivera responde a página abierta.

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A veces, en demasiadas ocasiones, se tocaba suma e innecesariamente fuerte (yo odio el volumen excesivo, y esa fue mi lucha en Irakere desde el primero hasta el último día). Los músicos cubanos de aquella época (y muchos de ahora también) no tocaban "con", sino "contra" otros músicos, tratando de "apretar" a fulano o a mengano tocando muy rápido, agudo y fuerte (¡y feo muchas veces!).

La cosa era "poner el nombre de Cuba muy en alto", y eso quería decir dejar a todos con la boca abierta. Eso funciona muy bien como factor sorpresa, pero después de un par de números, es como el dulce de leche, que la primera cucharada está bien, pero después empalaga y quieres poner a Miles Davis, a María Teresa Vera o el Claro de Luna de Debussy.

¿Bajo qué condiciones contempla la hipótesis de visitar Cuba? ¿Tiene en cartera algún nuevo libro? ¿Cuál y acerca de qué tema? (Miguel Antonio, Portugal)

Muy sencillo: para poder "visitar" mi propio país, los comunistas me exigen comprar (carísimo) un pasaporte cubano que me serviría para un solo viaje. Si al fin me aprueban la entrada, entonces, en ese pasaporte cubano estampan (si es que tienen tinta) una visa cubana. Si algo pasa estando allí, como es un país regido por leyes "revolucionarias", o sea, hechas a la medida y ocasión, también me pueden negar la salida hasta nuevo aviso. Pero, fundamentalmente, es que yo no le pido permiso a nadie para entrar en mi propia casa. Aceptarlo, con el flaco argumento de la familia, es inmoral y humillante.

Estoy escribiendo un nuevo libro que tentativamente se llama Paisajes y Retratos, sobre lugares y gente que he conocido en mis años de viajar por el mundo. Ya tengo "retratos" muy graciosos de Lionel Hampton, Bola de Nieve, Fernando Mulens, Juana Bacallao, Dizzy Gillespie, y uno fenomenal de Virgilio Vixama, un negro viejo y sabio que tocaba el saxofón barítono con el Benny Moré.

Ante todo, mi admiración y respeto por un músico que es capaz de salvar mis malos días, sólo con escucharle… ¿Sería posible, o acaso está en su pensamiento, una gira con músicos cubanos de su generación de fuera y dentro de la Isla? ¿O es una utopía? (Manuel Luz Pérez, Barcelona, España)

Hace unos meses, en celebración de mis 50 años de carrera, el empresario madrileño José Luis Rupérez organizó una girita española donde trajo desde Cuba, París y Finlandia a los integrantes de mi primer grupo musical, Los Chicos del Jazz. Según cuenta el empresario, sacar a la gente de Cuba (tres de ellos) fue una verdadera pesadilla, como es todo lo que viene de allá.

Desgraciadamente, los mejores representantes de la dictadura castrista son los deportistas y músicos cubanos, a quienes en caso de apuro siempre les queda el subterfugio de un alegado y sospechoso apoliticismo. El trabajo con ellos es complicado y siempre estás arriesgándote a que la Embajada, Inmigración, Cultura o la Seguridad hagan alguna de las suyas.

Ya he coqueteado con eso alguna que otra vez, y aunque la sangre nunca llegó al río, siempre pasa algo. Si ya esperamos lo mucho, ¿por qué no esperar a que cuelguen al loco del dedo de Martí en el Parque Central para organizar la gran rumba final por toda la compañía?

Además de 'Mi vida saxual', libro que puede considerarse de memorias, escribes narrativa. ¿A qué se debe el paso del Paquito músico al Paquito narrador? (Amir Valle, La Habana)

Amir: ¡Apretaste con ese libro de las jineteras!… Estuve en España hace poco, pero por alguna razón no lo traje, o no lo vi, o algo. Pero tengo el manuscrito aquel, que estuve a punto de mandárselo a Isabel Pisano, aquella mujer que escribió Yo, Puta, y ni una palabra mencionó de "nuestras cultas jineteras", como dijo cierta vez el atorrante en jefe. Pero como me acordé de aquello de que "no hay peor ciego que el que no quiere leer", preferí guardármelo en mi librero.