Actualizado: 03/06/2020 20:08
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Corrupción en Brasil

Los días cubanos de un brasileño

¿Quién es el ex ministro José Dirceu, acusado en el escándalo que sacude al Partido de los Trabajadores?

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Cuando recientemente el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, tuvo que pedir disculpas al país por los casos de corrupción en su gobierno y por las "prácticas inaceptables" del Partido de los Trabajadores (PT), aseguró que "se siente traicionado". Esta última frase parecía dirigida a José Dirceu, antes ministro de la Presidencia, que en realidad actuaba como una especie de Primer Ministro.

Considerado como "mano derecha" de Lula, Dirceu renunció a su cargo el 16 de junio, acosado por un escándalo de sobornos que todavía sacude al PT, y que ha afectado seriamente a su antiguo amigo y actual presidente de Brasil, que ve amenazado el proceso de presentarse a la reelección, en 2006.

En este caso, el régimen de La Habana ha perdido a su representante en el Palacio de Planalto, sede del gobierno brasileño. José Dirceu aprendió en los servicios secretos cubanos el principio maquiavélico de que "el fin justifica los medios", y lo aplicó rigurosamente comprando votos de diputados para que los proyectos de Ley presentados por el gobierno de Lula pudiesen pasar en el Congreso.

Por aquello del beneficio de la duda, se puede aceptar que Lula no sabía de las andanzas en que andaba metido Dirceu, pero seguramente sí conocía muy bien su pasado.

A los pocos meses de encontrarse en el poder, Lula da Silva tuvo que enfrentar un primer escándalo de corrupción vinculado a la mafia del juego ilegal. Como figura central aparecía Waldomiro Diniz, ex subjefe de Asuntos Parlamentarios de la Presidencia, o sea, un ex subordinado de Dirceu y cercano colaborador.

¿Quién es José Dirceu?

Dirceu fue en Brasil, en los años sesenta, algo parecido a lo que fue Daniel Cohn Bendit para el mayo francés de 1968. Fue el ídolo de los universitarios de izquierda de San Pablo. Era un melenudo rebelde, con pinta de actor, famoso por sus correrías amorosas que le salvaron la vida más de una vez, pues eran sus novias quienes lo ocultaban de los militares. Fue un obstinado defensor del amor libre y lo practicaba con ahínco, dicen sus amigos de entonces.

En aquellos años participaba de la tendencia más radical de izquierdas, llamada Dissidencia, que se había desprendido del Partido Comunista, al que consideraban demasiado burgués. Dissidencia se oponía a la corriente más moderada, de Acción Popular.

Detenido en 1968 durante un congreso estudiantil, fue uno de los 14 presos que el régimen militar brasileño liberó un año después a cambio del embajador estadounidense, Charles Elbrick, secuestrado por la guerrilla comunista que entonces operaba en Brasil. Se refugió entonces en Cuba, donde se entrenó como guerrillero, bajo el control del entonces muy activo Departamento América, brazo de los servicios secretos cubanos. Primero regresó a Brasil clandestinamente en 1971, después de que cirujanos cubanos le cambiaran el rostro, para participar en el denominado "Movimiento de Liberación Popular".

En esa época, La Habana era un centro de subversión guerrillera. En el caso de Brasil, la figura principal era Carlos Marighella, que en junio de 1969 escribió el Manual del Guerrillero Urbano. Pero Marighella fue sorprendido en una emboscada el 4 de noviembre de 1969 y, evidentemente, los servicios secretos cubanos decidieron que era conveniente utilizar a Dirceu, quien ha reconocido públicamente que se dedicó en Brasil a "entrenar" a otros jefes guerrilleros.

No es posible establecer con exactitud cuándo regresó nuevamente a La Habana, pero es conocido que llegó de nuevo a Brasil en 1975, cuando era evidente que se podrían abrir espacios para la lucha democrática.

Fue entonces que los eficientes servicios secretos cubanos le prepararon su nueva identidad. A partir de ese momento, sería Carlos Enrique Gouveia de Melo, un supuesto empresario de origen judío. Fue a establecerse en una pequeña ciudad del interior de Paraná, en Cruzeiro do Oeste. En la jerga de los servicios secretos, se trataba de "sembrar un agente". Allí se casó con Clara Becker, una mujer que tenía una tienda de tejidos y quien sólo después de cuatro años de matrimonio y cuando su hijo tenía un año, supo su verdadera identidad. El gobierno brasileño había dictado una amnistía y entonces volvió a ser José Dirceu.

El llanto y la 'gratitud'

Desde cuándo se conocen Lula y Dirceu, es una incógnita; pero lo cierto es que el ex guerrillero entrenado en La Habana, aparece el 10 de febrero de 1980 como uno de los fundadores del Partido de los Trabajadores. En 1995, cuando Lula abandona esas funciones, pasa a ser presidente de dicha organización política.

Cuando el 26 de septiembre de 2003 Lula visitó Cuba como nuevo presidente de Brasil, a su lado se encontraba Dirceu. Una amiga periodista brasileña, que seguía la visita, llamó por teléfono a este articulista, muy indignada, para preguntarme si había visto las imágenes de la llegada de Lula al aeropuerto de La Habana. Al responderle que no, me explicó que resultaba "increíble, melodramático… Dirceu se abrazó llorando a Fidel Castro".

La anécdota refleja que Dirceu sabe que si pudo llegar tan alto, mucho le debe al régimen de La Habana. Lo extraordinario de toda esta historia es que el gobierno cubano, que reacciona tan airadamente cuando otros gobernantes señalan que en la Isla no se respetan los derechos humanos, se haya olvidado de todas las injerencias en otros países latinoamericanos.