Actualizado: 18/10/2017 20:02
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Elecciones

Los traspiés de la política polaca

El carácter conservador y nacionalista de los hermanos Kaczynski preocupa a a los europeos.

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Dos hombres dominan hoy la política polaca. Uno es Jaroslav Kaczynski, líder del Partido Ley y Justicia, que encabeza el nuevo gobierno, y el otro es el nuevo presidente electo, su hermano gemelo Lech.

El carácter conservador, nacionalista y profundamente católico de los hermanos Kaczynski mantiene inquieta a Europa, furiosa a la oposición y esperanzado al electorado. ¿Cuál es la situación real en un país marcado por desigualdades regionales y con la mayor tasa de desempleo de la Unión Europea?

En octubre, Polonia fue a las urnas para elegir nuevo Parlamento y presidente. Esos comicios estuvieron marcados por la desconfianza del electorado hacia la élite política, debido a reiterados escándalos de corrupción y a una difícil situación económica provocada, en parte, por las reformas agrícolas exigidas a Polonia para ingresar en la UE.

Expertos como Wojciech Kosc afirman que esta realidad dio a los hermanos Kaczynski y a su partido Ley y Justicia (PIS) una ventaja, porque su retórica nacionalista, tradicionalista, y sus posiciones conservadoras en relación con la moral y al papel de la fe católica en la sociedad, calaron mucho en un país tradicional y profundamente católico.

La ventaja quedó demostrada cuando el PIS ganó a su principal contrincante, el también partido conservador Plataforma Cívica, las elecciones parlamentarias de octubre, quedándose con 155 de los 460 asientos del Parlamento, mientras que Plataforma Cívica logró 133.

Ese día, Jarowlaw Kaczynski cedió el puesto de primer ministro —que le correspondía como presidente del partido— a un subordinado, y así propició el éxito presidencial a su hermano gemelo Lech, también miembro del PIS.

Con estas dos victorias, Ley y Justicia además cerró la posibilidad que Polonia estaba esperando: un gobierno de coalición con el otro importante partido conservador en el país y segundo ganador en las elecciones parlamentarias, Plataforma Cívica.

¿Cuál es la situación actual?

El nuevo presidente polaco, Lech Kaczynski, es retratado por Maciej Stasinski, analista del prestigioso diario Gazeta Wyborcza, como "moderadamente nacionalista, más bien conservador, católico confeso, desconfiado de la UE, y sobre todo de Alemania y Rusia, un hombre de miras cortas y estrechas". Este es el nuevo presidente de Polonia.

En conversación telefónica desde Varsovia con Encuentro en la Red, le preguntamos a Stasinski: ¿Habrá caza de brujas con la corrupción y el SDL (principal partido del gobierno saliente)?

"Puede haberla, contesta, al fracasar la coalición con los liberales habrá que echar carne al público. Hay mucho exorcista suelto en Ley y Justicia".

Y, ¿el nuevo presidente seguirá aliado de Bush como su antecesor Aleksandr Kwaskiesniski, o tirará más hacia Bruselas, o quizás hacia Rusia y Alemania?

"Sobre todo hacia Estados Unidos. Europa es para ellos hedonista y relativista".

¿Puede darnos una visión sencilla para que los cubanos comprendan qué momento vive ahora Polonia?

"El momento es crucial: Ley y Justicia y Plataforma Cívica (liberales) podrían haber hecho un buen gobierno, limpio y reformador. Pero la rivalidad ha estallado a causa del triunfalismo, ansia incontenible de poder y celo ideológico de los primeros".

¿Y el gobierno recién creado?

"Este gobierno es débil por monocolor. No tiene mayoría parlamentaria sólida y estará expuesto a todo tipo de vaivenes y regateos parlamentarios que harán de él un títere. Sobre todo, porque dependerá de los populistas, nacional-católicos y campesinos. Es todo lo contrario de lo que el país necesita, y lo contrario de lo que anunciaron los líderes de Ley y Justicia durante la campaña electoral —el gobierno fuerte que luchará contra la corrupción y hará reformas profundas—. Por tanto, será de corta vida y deambular zigzagueante".

El nuevo gobieno

En estas condiciones surge en Polonia un nuevo gobierno de minoría conservadora, repleto de independientes, que ha obtenido el respaldo del Parlamento para entrar en funciones. Este gabinete está encabezado por Kazimierz Marcinkiewicz, un oscuro miembro del (PIS), quien alega que defenderá los valores católicos, restablecerá "la moral" y fortalecerá el Estado y los programas sociales a favor de los pobres.

Este gobierno, que sustituye al de la izquierdista Alianza Social Demócrata (SDL), que estuvo en el poder durante los últimos ocho años, nace debilitado al no haber logrado formar una coalición con Plataforma Cívica, de corte liberal y a favor de profundas reformas hacia el mercado.


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