Actualizado: 18/10/2017 20:02
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Brasil

Triunfo de la izquierda moderada

Mercosur, Bolivia y Venezuela: Los retos externos del segundo mandato de Lula da Silva.

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La elección del presidente Luiz Inácio Lula da Silva para un segundo mandato consolidará el predominio de la izquierda moderada en América del Sur y asegurará el énfasis brasileño sobre Mercosur, al lado de Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela, dijeron políticos y analistas, según AP.

Mercosur, atenazado por divergencias comerciales entre sus socios mayores y menores, ha conseguido sobrevivir desde que hace más de una década fuera fundado en Asunción. Bajo la presidencia de Lula, se vio ante sus peores crisis con las amenazas de los "socios menores" —Paraguay y Uruguay— de revisar su participación y firmar separadamente acuerdos con Estados Unidos.

"Mi triunfo será el triunfo de Mercosur, el triunfo de la integración de América del Sur", anticipó Lula en la mañana de este domingo, seguro de la victoria.

Durante su campaña, Lula insistió en que era necesario encontrar fórmulas que demuestren efectivamente a Paraguay y Uruguay que su asociación en Mercosur es ventajosa. Pero la búsqueda y ejecución de esas fórmulas será el mayor desafío inmediato para el bloque de integración apenas asuma el nuevo gobernante de Brasil.

Lula vino con un discurso marcadamente izquierdista en 2002, cuando ganó la elección que lo ungió presidente por primera vez, pero dio un rápido viraje hacia el centro en política económica, al seguir con más rigor la disciplina fiscal y la lucha antiinflacionaria de su antecesor socialdemócrata.

"Fue una actitud muy pragmática. El Partido de los Trabajadores (PT) de hoy (el partido de Lula) tiene poco que ver con la izquierda de la que ya fue", dijo Alexandre Barros, del instituto de analistas Early Warning, en Brasilia.

Lidiando con los vecinos

Con recetas similares se instalaron gobiernos también de izquierda moderada en Chile, Uruguay y Argentina, menos hostiles a la globalización del comercio, en contraste con los más radicales de los presidentes Hugo Chávez, en Venezuela, y Evo Morales, en Bolivia.

Brasil logró un acuerdo con este último para la permanencia de la empresa semiestatal Petrobrás en la industria del gas natural, al filo del vencimiento del plazo, poco antes que los relojes marcasen el comienzo de este domingo y el fin de los 180 días para negociar nuevos contratos tras la nacionalización del 1 de mayo.

En cuanto a Chávez, Lula parece prestarle poca atención. "Diría que ni siquiera se da por enterado con desplantes como el que el presidente venezolano protagonizó recientemente en Naciones Unidas", dijo Barros.

A pesar del énfasis en la preservación de Mercosur como vehículo de inserción del bloque en el mundo global, Brasil puede continuar con su agenda individual de comercio.

"Tengo la sensación de que Brasil va a evolucionar inevitablemente hacia un comercio más libre, no por voluntad de alguien en particular, sino porque la economía va en esa dirección. Las cosas suceden y el gobierno se adapta a ellas", comentó el analista.

En los últimos cuatro años, Lula pasó a ser de los gobernantes brasileños que más se empeñó en las relaciones con sus vecinos. A pesar del traspié en Bolivia con la nacionalización de la industria gasífera, en la que Petrobrás era una de las piezas más importantes, y de la impetuosidad de Venezuela bajo Chávez, Brasil consiguió afianzar relaciones con Colombia, Perú, Ecuador y Guyana.

Y no obstante haber puesto el freno en la carrera hacia la formación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), mantuvo una buena relación con Estados Unidos y con el presidente George W. Bush, y el comercio bilateral creció.

Se descuenta que persistirá en su política de acercamiento a África y de mayor comercio con Asia —especialmente con China—, regiones con las cuales el mercado de Brasil dio saltos significativos en los últimos años.