Actualizado: 27/01/2022 17:36
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Insurrección, EEUU, Capitolio

El fin de la Navidad como amenaza a la democracia

La fiesta de carácter carnavalesco y esencia campesina significaba el gobierno por un día de un miembro de la clase baja, para ser luego destronado

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Los “Doce días de Navidad” en Inglaterra, que se extendían del 25 de diciembre al 5 o 6 de enero incluían la festividad del Lord of Misrule (el Prince des Sots en Francia), que guarda relación con la Saturnalia romana. Aunque suele caracterizarse como típica inglesa y propia del período de los Tudor, la celebración fue abolida por Enrique VIII en 1541, restaurada por la católica María I y clausurada de nuevo por la protestante Isabel I.

(Paréntesis cinematográfico: en el cine una de las representaciones más conocidas de la representación en Francia aparece en la cinta El jorobado de Nuestra Señora de París, The Hunchback of Notre Dame, 1939, con una Maureen O’Hara muy joven y la excelente actuación de Charles Laughton.)

La fiesta de carácter carnavalesco y esencia campesina significaba el gobierno por un día de un miembro de la clase baja —quien corría a cargo de la fiesta, la danza y la borrachera— para ser luego destronado (simbólicamente ejecutado) y así el orden establecido volver a imperar para regocijo de todos. Era poner patas arribas el mundo —en un sentido de alivio emocional y desahogo—, pero sabiendo que todo volvería a ser igual.

Pero lo ocurrido hace un año en Estados Unidos, aunque no ajeno al mito y al folclore, repercutió fundamentalmente en el destino y alcance de la razón de ser del sistema democrático en el país.

El 6 de enero de 2021 seguidores del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asaltaron el Capitolio en Washington.

Muchos de ellos eran creyentes de la teoría de conspiración QAnon, que consideraba a Trump como el héroe que derrotaría a las élites globales adoradoras de Satán, informa la BBC.

A pesar de la falta de pruebas y el hecho de que las predicciones de QAnon no se han cumplido, millones de estadounidenses continúan creyendo en estas historias

Q aseguraba tener autorización de seguridad de alto nivel en el gobierno de Estados Unidos y la pista interna sobre la lucha de un pequeño número de oficiales militares y de inteligencia contra la élite.

Donald Trump, según Q, se situaba en el centro de esta lucha contra el mal. Nadie sabe con certeza quién es Q, o si se trataba de una broma o experimento.

Una encuesta de la organización Ipsos Mori, a la que la BBC tuvo acceso exclusivo, encontró que un 7 % de los estadounidenses cree que un grupo elitista de adoradores de Satán que maneja una red de sexo infantil está intentando controlar la política y los medios de comunicación del país.

El porcentaje de creyentes de esta teoría ha disminuido con respecto al año pasado. Entonces una encuesta similar lo situó en un 17 %.

La jornada en la que el Congreso debía certificar la victoria del demócrata Joe Biden en los comicios de noviembre se convirtió en un día de caos y violencia en el que se tuvo que interrumpir el proceso que normalmente marca el final del ciclo electoral.

Seguidores del presidente Donald Trump irrumpieron ese miércoles en el Capitolio mientras se llevaba a cabo el proceso de certificación de los votos de las elecciones del pasado 3 de noviembre.

El Capitolio sólo había sido asaltado una vez anteriormente, en el lejano 1814.

El asalto al edificio se prolongó durante horas y dejó cinco víctimas mortales.

La policía metropolitana de Washington DC comunicó que hizo 13 arrestos y requisó cinco armas de fuego.

Los insólitos hechos despertaron reacciones de rechazo dentro y fuera de Estados Unidos.

Trump pidió a sus partidarios que se retiraran a sus casas, aunque insistió en sus acusaciones infundadas de fraude electoral.

En la noche, el Congreso reinició la sesión una vez desalojado y asegurado el Capitolio.

“Podemos agregar el 6 de enero a la corta lista de fechas en la historia de Estados Unidos que vivirán por siempre en la infamia”, dijo el senador demócrata Chuck

Durante los hechos, Trump denotó comprensión hacia sus seguidores. Tras los hechos, insistió en su llamado al respeto de la ley, pero surgieron voces que le pidieron una condena más firme o incluso que compareciera desde la Casa Blanca.

Finalmente compartió un video en la misma red social en la que pidió a los manifestantes que se marcharan a casa, no sin antes insistir en su idea de que las elecciones fueron “un robo”.

“Conozco su dolor. Sé que sufren”, dijo. “Pero se tienen que ir a casa ahora”.

“Debemos tener paz. Debemos tener ley y orden. Esto fue una elección fraudulenta, pero no podemos hacerles el juego. Tenemos que tener paz”.

Poco después de que la policía lograra recuperar el control del Capitolio, Trump compartió en un nuevo tuit un video en el que se dirigía a sus seguidores como “grandes patriotas” y abundaba una vez en su falsa teoría de que les elecciones le fueron robadas, lo que le valió que Twitter le bloqueara la cuenta por 12 horas.

Twitter, Youtube y Facebook retiraron el video por incitación a la violencia y por avivar la teoría de fraude electoral.

Antes de que la situación se tornara violenta, durante su discurso de la mañana, Trump había arremetido contra los medios y contra las grandes empresas tecnológicas.

“Nunca concederemos, nunca aceptaremos la derrota”, subrayó desafiante ante una multitud que gritaba “¡luchemos por Trump!”.

“En este momento, nuestra democracia está bajo un asalto sin precedentes, como no habíamos visto en tiempos modernos”, dijo Biden con vehemencia en una intervención televisada.

“Un asalto a una ciudad de libertad, el Capitolio en sí mismo. Un asalto a los representantes de la gente, a la policía del Capitolio, a los servidores públicos (…).

Por su parte, el vicepresidente Pence exigió el fin de la violencia con este mensaje: “La violencia y la destrucción que están ocurriendo en el Capitolio de EEUU. Deben Parar y Deben Parar ahora. Cualquiera de los involucrados debe respetar a los agentes de la ley e inmediatamente abandonar el edificio.

Pence añadió que los responsables de actos delictivos serán llevados ante la justicia.

Desde filas demócratas y republicanas se exigió igualmente el fin de la violencia y hubo voces que reclamaron la puesta en marcha de un proceso de impeachment para sacar a Trump del poder.

Numerosos líderes extranjeros hicieron llegar también mensajes de preocupación y solidaridad y el Departamento de Defensa estadounidense garantizó el respeto de la institución a la Constitución y la democracia.

“Hablamos con el vicepresidente, con la líder de la Cámara, Nancy Pelosi, el líder del Senado, Mitch McConnell, el senador Schumer y el congresista Hover sobre la situación en el Capitolio”, escribió en un comunicado el secretario interino de Defensa, Christopher Miller.

“Hemos activado completamente la Guardia Nacional para ayudar a las fuerzas de seguridad federales y locales mientras lidian pacíficamente con la situación. Estamos preparados para ofrecer apoyo adicional si fuera necesario y adecuado conforme nos pidan las autoridades locales. Nuestro personal hizo un juramento de defender la Constitución y nuestra forma de gobierno democrático y actuarán acordemente”, añadió.

La sesión interrumpida por los violentos sucesos se reanudó a última hora del miércoles, con los legisladores dispuestos a llevar a cabo la certificación del resultado de las elecciones de noviembre.

La victoria de Biden fue finalmente certificada este jueves por la mañana.

La congresista republicana Liz Cheney responsabilizó a Trump de los disturbios del día.

“No hay duda de que el presidente formó la turba, incitó a la turba y se dirigió a la turba. Él prendió la llama”.


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