Actualizado: 24/06/2022 11:47
cubaencuentro.com cuba encuentro
| Opinión

Opinión

Contra el reloj

El retorno del Secretariado del PCC: Una estructura obsoleta que permite un gobierno ficticio.

Enviar Imprimir

Los nombres de los sucesores

La desaparición del Secretariado del Comité Central, durante el llamado Período Especial y en medio del "proceso de rectificación", obedeció a este objetivo. En su lugar se creó "un grupo de trabajo", con la función de atender los "asuntos cotidianos de la Dirección del Partido", de acuerdo con el resumen de las resoluciones aprobadas por el IV Congreso, celebrado en Santiago de Cuba.

En realidad, las labores de los grupos de trabajo —integrados por miembros del Buró Político y surgidos a raíz de este congreso— fueron desempañadas por un equipo, conocido como "Grupo de Coordinación y Apoyo del Comandante en Jefe". Este grupo ha sido la cantera de los dirigentes más jóvenes del régimen, quienes han pasado a ocupar cargos importantes en los últimos años.

¿Cuál es el objetivo de revivir ahora al desaparecido Secretariado? Más allá de un fin administrativo, está el interés de asegurar a sus seguidores más fieles la continuación del proceso cuando Castro ya no esté. La reducida lista de los miembros de este nuevo Secretariado contiene los nombres de los sucesores. Hay que esperar por su publicación.

Cargo poderoso… y peligroso

Antes de hacer apuestas, vale la pena volver la mirada al pasado. Un asiento en el Secretariado del Comité Central es un cargo poderoso, pero no lleno de peligros. Antonio Pérez Herrero —comunista de la vieja guardia y un importante ideólogo de tendencia ortodoxa, representante de la línea soviética durante la década de los años setenta— fue miembro del Secretario desde 1973 hasta 1985.

Carlos Aldana —en un momento considerado el "tercer hombre" en Cuba— entró a formar parte de ese selecto grupo en 1986. Aldana —quien también llegó a ser miembro del Buró Político— era considerado un dirigente "reformista" hasta su destitución en septiembre de 1992.

Son dos ejemplos de tendencias opuestas dentro de una misma ideología, pero con un destino común: la cercanía del poder no siempre garantiza la permanencia en el mismo. Más bien lo contrario.

Castro ha demostrado una gran sagacidad en distraer a todos los que le rodean, jugar con las ambiciones ajenas y sortear los peligros —propios de una permanencia prolongada en el poder— alentando la lucha por la sucesión. Esta batalla es ahora más fuerte que nunca. Entre el saber limitado que brinda la lectura de las cien horas de conversación de Ignacio Ramonet con Castro, para su "biografía a dos voces", está el presenciar una vez más este juego del dictador con sus subalternos.

Ramonet pregunta si Raúl será el sustituto y Castro responde: "Si a mí me pasa algo mañana, con toda seguridad que se reúne la Asamblea Nacional y lo eligen a él, no le quepa la menor duda. Se reúne el Buró Político y lo eligen".

La respuesta no le basta al gobernante —que sabe que el periodista es complaciente y no va a seguir insistiendo— y agrega: "Pero ya él me va alcanzando en años, van llegando, ya es problema más bien generacional".

El entrevistador ya se siente cómodo y sabe que el tema le gusta al entrevistado, porque de pronto el tema ha dejado de ser su muerte para hablar de los otros y de la certeza de que si él se muere, el otro también. Sigue indagando y Castro demuestra que puede ser familiar, que conoce la ironía y que incluso puede parecer sardónico:

"Ya le dije que pasaría mañana; pero ya son nuevas generaciones, porque ya la nuestra va pasando. Ya el más joven, digamos, le he mencionado el caso de Raúl, es apenas cuatro años y tantos más joven que yo".