Actualizado: 21/08/2017 12:31
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Fallaci, Entrevista, Fidel

Castro y Fallaci: la entrevista que no fue

Cuando la famosa italiana conoció que, cuando se trata del Gobierno cubano, en cualquier lugar del mundo puede un periodista toparse con el oído atento de la seguridad del Estado

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El sitio oficial cubano Cubadebate reproduce un artículo de Raúl Roa Kourí sobre los esfuerzos infructuosos de la fallecida periodista italiana Oriana Fallaci por entrevistar a Fidel Castro, incluso escribir un libro sobre él.

Fallaci visitó a Roa Kourí en la Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas en 1980 y le trasmitió sus propósitos. El diplomático cubano señala que los trabajos publicados por la italiana en Entrevistas con la historia, al que caracteriza como “un libro asaz polémico, pero bien escrito y muy agudo”, solían “dejar mal parados a los personajes entrevistados”, y pone por ejemplo la entrevista que le hiciera al “ayatollah Ruhollah Khomeini, líder de la revolución iraní, poco menos que irrespetuosa y, sin duda, provocativa”. No hay que dudar entonces, como aclara el propio autor del texto, de la reticencia del funcionario a establecer compromiso alguno.

Aunque la Fallaci, según Roa Kourí, le insiste de que “actuaría con entera limpieza, de que nada contra Cuba o Fidel saldría de su pluma”, el diplomático se muestra cauteloso, “albergando bastantes dudas sobre el carácter de la respuesta a recibir [por parte de la Plaza de la Revolución]”, opinión que pronto encuentra compartida en la dirección del Gobierno: “Creo que la primera reacción fue de Carlos Rafael [Rodríguez], expresándome las mismas preocupaciones que yo en el fondo tenía respecto a lo que Oriana podría publicar finalmente, teniendo en cuenta sus anteriores entrevistas y artículos, su fama de provocadora y —como decimos en Cuba— de ‘libretera’, en el orden político. De todos modos, el asunto estaba siendo considerado por Fidel”.

Sin embargo, aquella “mujer fascinante y, a veces, terrible” recibe autorización para viajar a La Habana. Debía trasladarse a Cuba en los días cercanos al 26 de Julio, que ese año se conmemoraría en Santiago de Cuba, para viajar a la capital oriental donde podría encontrarse con Fidel Castro.

En Cuba Fallaci se reúne con Antonio Núñez Jiménez y con Alfredo Guevara (“No, no es pariente del Che”, le aclaró) y tiene un primer encuentro con Castro, quien le propone que regrese en septiembre.

Sin embargo, al parecer, Fallaci comete un “error” de periodista.

Según cuenta Roa Kouri, a su salida de Cuba, en el vuelo que la condujo a México en ruta hacia Nueva York, Fallaci “iba sentada al lado de un periodista que creyó italiano —idioma en el que hablaron— y le transmitió sus impresiones muy negativas, absurdas realmente, sobre Fidel Castro, comparándolo ¡nada menos! que con Benito Mussolini”.

La sagaz periodista italiana al parecer desconocía el alcance de la seguridad cubana. El “periodista italiano” no era otro que Jorge Timossi, argentino de origen italiano, colaborador de Prensa Latina.

“Él [Timossi] hizo llegar esa información a Cuba, motivando la comprensible decisión de Fidel”, afirma Roa Kouri.

Para darle la noticia de la cancelación del proyecto viajó a Nueva York Alfredo Guevara.

Roa Kouri agrega que posteriormente el embajador La Rocca, su colega italiano ante las Naciones Unidas, lo invitó a almorzar con el canciller Giulio Andreotti —a la sazón Jefe de la Delegación de Italia a la Asamblea General— en su residencia, en la Trump Tower, con una vista fabulosa sobre la catedral de San Patricio. Andreotti le insistió que “sería importante, incluso en el contexto de nuestras relaciones bilaterales, que el presidente Fidel Castro concediera una entrevista a Oriana Fallaci, influyente y destacada periodista italiana a quien seguramente conocía, ‘que era no solo una personalidad de gran relieve en Italia, sino en toda Europa e internacionalmente’”. Andreotti le dio a entender que ciertas fuerzas importantes le habían pedido intervenir cerca del Gobierno cubano para que se rectificara la decisión.

Por supuesto que Castro no cedió.


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