Actualizado: 27/07/2017 12:28
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Sgt. Pepper’s, Música, Beatles

Canciones escritas para la eternidad

Se cumple medio siglo de la salida de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, el octavo álbum de los Beatles, que en más de un aspecto marcó una línea definitiva entre el pasado y el futuro de la música

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No son muchos los discos que definen completamente un momento en la época en la cual fueron creados. Es algo que solo unos pocos consiguen. Sin embargo, eso se puede afirmar, sin temor caer en la exageración desmedida, de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, que en más de un aspecto marcó una línea definitiva entre el pasado y el futuro de la música. Ese fue el logro mayúsculo que lograron los Beatles con su octavo álbum, considerado uno de los discos más influyentes de todos los tiempos. Así lo confirmó la revista Rolling Stone, al elegirlo en 2003 en el puesto cimero de sus 500 Greatest Albums of All Time. Este año se cumple medio siglo de su salida, y tan señalada efeméride no va a pasar inadvertida, como más adelante se detallará.

Kenneth Womack ha resumido muy bien lo que aquel disco significó para el cuarteto: fue “un momento revolucionario en la vida creativa de los Beatles”. Desde agosto de 1966, estos habían decidido no dar más conciertos, hartos de la histeria colectiva que estos provocaban. El periodista inglés Ivor Davis, autor del exitoso libro The Beatles and Me on tour, cubrió aquella presentación en San Francisco para el London Daily Express, y apuntó que “la realidad es que ya estaban cansados de las giras y querían irse a trabajar al estudio para hacer música, buenos discos y material de calidad, en lugar de seguir participando de lo que se había convertido en un circo”. El saber que no tendrían que tocar en vivo devino un estímulo para que el cuarteto emprendiese un acercamiento experimental a la composición y la grabación.

Paul McCartney recordó las bandas militares de la época eduardiana y propuso entonces hacer un álbum que fuera el concierto de una banda ficticia, un alter ego que les diese la oportunidad de ensayar e innovar. “Dejemos de ser nosotros y seamos nuestros alter egos”, pidió a sus compañeros. Es decir, dejar de ser ellos mismos por una vez, librarse de los Beatles, cuestionar su identidad y sumergirse en la de una banda falsa. No verse obligados a componer canciones que sonaran a John Lennon, ni baladas que sonaran a Paul McCartney. Ese fue el punto de partida del concepto del disco. El cuarteto se reinventó así para crear una nueva forma de hacer música. “Fue nuestra obra más ambiciosa, y nos dio a todos mucha libertad para aportar ideas y probar distintos materiales”, ha comentado Ringo Starr.

Conviene anotar que en ese tiempo el cambio estaba en el ambiente. En 1966, Bob Dylan había sacado sacado Blonde on Blonde, uno de los primos discos dobles de la música moderna y última entrega de su “trilogía eléctrica”. Ese mismo año, los Beach Boys sorprendieron a todos con Pet Sounds, un disco sublime de pop barroco sofisticado cuya importancia es proverbial (ocupa el segundo lugar en la mencionada lista de Rolling Stone). McCartney lo cita como la principal influencia que tuvo al grabar Sgt. Pepper’s y además expresó: “Creo que nadie puede tener una educación musical si no ha escuchado realmente este álbum”. Otra influencia que él admite es la de Freak Out, de The Mothers of Invention, que se considera el primer disco de rock conceptual. Durante las grabaciones de Sgt. Pepper’s, McCartney decía: “Este es nuestro Freak Out”.

Sgt. Pepper’s fue grabado en 129 días. Las sesiones comenzaron el 24 de noviembre de 1966 y finalizaron el 21 de abril del año siguiente. Lennon y McCartney grabaron Strawberry fields forever y Penny Lane, respectivamente. Dos nostálgicas canciones referidas a sus años de infancia y adolescencia en Liverpool. Pero debido a presiones de la discográfica EMI, no fueron incorporadas al álbum —algo que lo hubiera enriquecido— y fueron lanzadas como caras A de sendos singles. Aquellos dos temas ya adelantaban la hoja de ruta de lo que estaba por venir. Pero no todos estaban preparados para ello. Incluso los fans del cuarteto se quedaron impactados cuando Dick Clark presentó, en marzo del 67, un video clip de Strawberry fields forever, en su programa de televisión American Bandstand.

Al cabo de unos cinco meses, el álbum comenzó a adquirir forma, pese a que fue un proceso muy complicado. El estudio de grabación Abbey Road se convirtió en el hogar a tiempo completo del cuarteto. Durante las sesiones, los integrantes ampliaron los progresos tecnológicos alcanzados en 1966 con Revolver. El álbum se convirtió en un verdadero desbordamiento de imaginación. Incorporaron un amplio abanico de influencias estéticas: vodevil, music hall, blues, circo, música clásica hindú, jazz, expresiones de las vanguardias. Emplearon sonidos de personas y animales, orquestaciones innovadoras, nuevas texturas armónicas e instrumentos musicales exóticos como el sitar y la tambura. Asimismo, experimentaron con nuevas técnicas de grabación, entre ellas la de incluir una orquesta, algo que fue idea del productor George Martin.

Hoy suenan frescas, creativas y llenas de ideas

Aunque comparte con Lennon el crédito de las canciones, McCartney dominó en términos de composición y arreglos. En más de un sentido, Sgt. Pepper’s es suyo. La contribución de Lennon fue secundaria, aunque no por eso dejó de ser significativa. Ringo, en cambio, tuvo poca participación y a menudo se veía sin nada que hacer. Eso lo llevó a decir en tono jocoso: “Sgt. Pepper’s es un buen álbum, y gracias a él yo aprendí a jugar ajedrez, pues tenía mucho tiempo libre”. George Martin también desempeño un papel importante como productor. Como él mismo declaró años después en un documental, fue quien se encargó de realizar las ideas de los cuatros músicos. Algo que George Harrison no solo confirmó, sino que además resaltó: “George siempre estuvo allí para interpretar nuestras rarezas”.

Al final, no todas las canciones escritas durante el proceso de creación del álbum fueron incluidas en el mismo. Harrison, por ejemplo, grabó dos que quedaron fuera. El disco recoge trece temas, varios de ellos ya emblemáticos y legendarios: Sgt. Pepper’s Lonely Heart Club Band, With a Little help from my Friends, Lucy in the sky with diamonds, Getting better, Fixing a hole, She’s leaving home, Being for the benefit of Mr. Kite!, en la cara A; Within you without, you, When I’m sixty-four, Lovely Rita, Good Morning Good Morning, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (bis) y A day in the life, en la cara B. En total, 39 minutos y 5 segundos de unas composiciones que, cincuenta años después, suenan frescas, creativas y llenas de ideas.

El disco comienza con el sonido de una orquesta afinando sus instrumentos y con el murmullo del público que aguarda, lo cual introduce la ilusión de un concierto en vivo. A partir de ahí, las canciones se van sucediendo sin los característicos silencios entre una y otra, como era hasta entonces la norma. Es oportuno señalar que además de ser el trabajo más ambicioso artísticamente de los Beatles, Sgt. Pepper’s es también su disco más divertido, pues está lleno de humor y de bromas. Al grabarlo, los cuatro músicos se permitieron todo. Precisamente, una de sus lecciones fue que después de su salida no había reglas que seguir. Los grupos de rock y pop podían lanzarse a hacer cualquier cosa, para bien o para mal.

Sgt. Pepper’s se aleja bastante del pop y el rock convencional de la época. Integra elementos tan heterogéneos como la balada, la música sicodélica y las influencias sinfónicas. Pero pese a ello, mantiene un perfecto equilibrio musical. Fue una de los primeros ejemplos de álbum conceptual, aunque ese concepto se va perdiendo un poco a medida que el disco avanza. En aquella temprana propuesta de esa manifestación, los Beatles continuaron el proceso de madurez artística que iniciaron en sus discos anteriores. Con ella lograron también uno de los primeros exponentes de lo que se conoce como art rock. La suma de todos esos hallazgos puede ayudar a comprender por qué Sgt. Pepper’s encabeza numerosas listas de los mejores álbumes de todos los tiempos y ha merecido el calificativo de obra maestra más que ningún otro disco.

Anoté antes que varios de los temas del álbum han alcanzado la categoría de legendarios. Uno de ellos es Lucy in the sky with diamonds, posiblemente el más popular de los cortes. Como casi todas las composiciones, aparece firmado por Lennon y McCartney, pero su autoría pertenece por entero al primero. La letra recrea una travesía alucinógena en un barco, a través de un país de “flores de celofán”, “taxis de papel de periódico” y “tartas de malvaviscos”, y está influenciada por un capítulo de Alicia a través del espejo, de Lewis Carroll. Posee una melodía muy simple, que rememora una canción infantil, pero su arreglo instrumental es complejo. Lennon la compuso en una sesión de ocho horas. Entre las versiones que se han hecho, la mejor es la de Elton John, quien gracias a ella se convirtió en el primer artista que alcanzó el número 1 con un tema de los Beatles. Lennon colaboró en la grabación, en la cual canta y toca la guitarra.

Aunque los integrantes del cuarteto reconocen que exploraron el LSD y la marihuana, siempre han asegurado que Lucy in the sky with diamonds no fue escrita bajo los efectos de las drogas. Como contó su autor, se la inspiró un dibujo que trajo de la escuela su hijo Julian. Lo hizo una compañera de clase, una niña de cuatro años llamada Lucy. El chico se lo mostró al padre y lo describió con la misma frase que este decidió usar en el título. Pero por más que Lennon se empeñó en aclararlo, casi todo el mundo piensa que la canción alude al LSD. Eso dio lugar a numerosas especulaciones y muchos creen que el título es un código para aludir a esa droga alucinógena. Incluso a partir de entonces, esta pasó a ser llamada Lucy en el lenguaje callejero. A consecuencia de ello, la BBC censuró la canción. Igual suerte corrió Being for the benefit of Mr. Kite!, porque en la letra se menciona a “Henry the Horse”, frase que contiene dos términos habituales en el argot para aludir a la heroína. Similares interpretaciones tuvieron frases de otras de las composiciones: “I get high” (With a Little help from my friends), “take some tea” (Lovely Rita) y “digging the weeds” (When I’m sixty-four).

Una de las portadas más imitadas y parodiadas

A partir de una noticia sobre una joven que escapó de su casa y nunca fue hallada, aparecida en el Daily Mail, McCartney se inspiró para componer She’s leaving home, coescrita con Lennon. Es el tema más lírico y sentimental del álbum y posee una hermosa melodía y unos ingeniosos arreglos. Por esos años, Harrison se encontraba profundamente inmerso en la religión de la India. Su contribución a Sgt. Pepper’s fue Within you, without you, que grabó con una orquesta integrada por músicos hindúes y británicos. Por su parte, Ringo tuvo su momento estelar con With a Little help from my friends, una canción pop relajada y optimista. Figura entre los temas más populares del cuarteto y del mismo hay registradas más de cien versiones. La más famosa es la de Joe Cocker, quien hizo una reestructuración radical del original y la interpretó como un blues rock. El álbum se cierra con A day in the life, que, en opinión de los críticos, constituye la perla de la corona. Paul Grushkin la considera “uno de los trabajos más ambiciosos, influyentes y revolucionarios en la historia de la música popular”.

Un disco fraguado para cambiar la música reclamaba una portada igualmente renovadora. La tuvo y hoy es una de las más imitadas y parodiadas de la historia. Fue diseñada por los artistas pop británicos Peter Blake y Jann Haworth, quienes ganaron el Grammy a la mejor cubierta. Consiste en una ecléctica galería de más de medio centenar de personajes y celebridades. En el centro aparecen los integrantes del cuarteto y, a los lados y detrás de ellos, se pueden ver, entre otros, a Marilyn Monroe, Mahatma Gandhi, Marlon Brando, Edgar Allan Poe, Bob Dylan, Tom Mix, Oscar Wilde, Carlos Marx, Shirley Temple, Sigmund Freud, Fred Staire, Lewis Carroll, Dylan Thomas, Stephen Crane, Marlene Dietrich, Albert Einstein, Aldous Huxley. Asimismo, en una esquina hay una muñeca con un jersey de lana con la oración “Welcome to The Rolling Stones“, una referencia a la banda inglesa. Mae West protestó levemente, pues aun entonces se consideraba una bomba sexual y no le hizo mucha gracia que la incorporasen a una “banda de corazones solitarios”. Sgt. Pepper’s fue además el primer disco con portadas desplegables y también el primero que incluyó las letras de las canciones.

Sgt. Pepper’s estuvo nominado a siete categorías de los Grammy y obtuvo cuatro de ellas. Por parte de la crítica, tuvo una recepción favorable y unánime. The New York Times Book Reviews consideró el disco “un renacimiento dorado de la canción”. Newsweek lo comparó con La tierra baldía de T.S. Eliot. Y Kenneth Tynan, un tanto exageradamente, lo destacó como “un momento decisivo en la historia de la civilización occidental”. En el año 2003, la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos lo incorporó al Registro Nacional de Grabaciones, honrándolo así como obra “cultural, histórica y estéticamente significativa”. En cuanto al público, la acogida fue también muy buena. El disco permaneció 27 semanas en el número 1 en el Reino Unido y 15 en Estados Unidos. Fue el más vendido de toda la década de los 60 y es uno de los más vendidos de la historia. Hasta la fecha, sus ventas ascienden a 32 millones de copias.

Para celebrar los 50 años de la salida de Sgt. Pepper’s —en Inglaterra, se puso a la venta el 1 de junio de 1967 y en Estados Unidos, un día después—, a partir del 26 de mayo se podrá adquirir una edición conmemorativa con nuevas mezclas en estéreo y audio 5.1 Surround, versiones expandidas con sesiones de grabación inéditas, material de vídeo y por primera vez con un disco de estudio de Beatles, en edición multiformato, según ha informa la discográfica Universal. Estará disponible en caja super deluxe, en CD sencillo, doble CD, doble LP y digital. Se han añadido tomas iniciales de las sesiones de estudio, y se incluyen nada menos que 34 grabaciones inéditas. La versión super deluxe está compuesta de cinco discos, y entre sus muchos materiales está el documental inédito The Making of Sgt. Pepper’s, que recoge reveladoras entrevistas con McCartney, Harrison y Ringo. Será una excelente ocasión para revisitar aquellas canciones que, como dijo alguien, parecen haber sido compuestas para la eternidad.