Actualizado: 22/05/2017 13:14
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Cine, Arte 7

El agridulce sabor de la venganza

The Salesman acaba de ganar el Oscar al mejor filme en lengua extranjera

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No hay dudas que Asghar Faradi (Isfahan, Irán, 1972) ha surgido como el heredero del difunto Kiarostami y del censurado Panahi. En ocho años, con sus filmes About Elly (2009), A Separation (2011), The Past (2013) y ahora con The Salesman (2016) ha realizado cuatro sólidas obras artísticas que le han hecho merecedor de decenas de premios, que incluyen Osos de oro en Berlín, el Donatello de Italia y dos óscares al mejor filme extranjero, además del reconocimiento casi unánime de varias organizaciones de críticos de todo el mundo. Ha logrado ascender a la cima del cine iraní, una cinematografía que, a pesar de la férrea censura de los ayatolas, es capaz de producir muchas de las películas más interesantes que se exhiben hoy en día.

Tras verse forzados a abandonar repentinamente su apartamento, debido a que el efecto de una construcción cercana resquebrajó los cimientos de su edificio, la pareja de actores Rana y Emad tienen que buscar apresuradamente donde vivir. Un amigo que trabaja con ellos en el teatro les ofrece que vengan a vivir a un apartamento de su posesión que acaba de ser vacado por su inquilino, una misteriosa mujer que ha dejado muchas de sus pertenencias en el mismo. De ella, a quien nunca vemos en el filme, se dicen muchas cosas, pero todo parece ser rumores.

Una tarde en la que Rana toma un baño, tocan a la puerta, ella la abre pensando que es Emad y resulta ser un desconocido que la golpea brutalmente. El desconocido, al parecer un individuo relacionado con la misteriosa inquilina, desaparece, pero deja detrás una camioneta. Emad se dedica a realizar una pesquisa para encontrar al asaltante. Tiene dudas sobre el vago recuento que le hace Rana, piensa que oculta algo. Su relación se pone tensa y en la medida que se desarrollan los acontecimientos, el ánimo y las actitudes de Emad sufren grandes transformaciones.

Farhadi es un maestro en desarrollar tramas que giran alrededor de las reacciones humanas cuando se enfrentan situaciones adversas. No es necesariamente el hombre enfrentado a circunstancias extraordinarias, sino la reacción ante contingencias negativas que irrumpen en nuestra cotidianidad y ante el desbalance, puede salir lo peor de cada cual. Es un cine centrado en la trama y en sus elementos psicológicos, que resulta un excelente artificio para eludir la censura iraní, que limita no solo el contenido religioso, ideológico y político de los argumentos, sino hasta decide lo que puede aparecer en los planos visuales. Un edificio muy destartalado o un afiche equivocado pueden provocar la ira del censor, de ahí que muchos filmes iraníes se limiten a primeros planos o planos medios, sin ningún plano general o panorámico, lo que hace el estilo de los filmes, a veces muy predecible. Farhadi vadea todo eso con sus poderosos guiones. Su cine es de actuaciones y diálogos bien cuidados y llenos de múltiples alusiones.

En The Salesman, Rana y Emad trabajan en la puesta en escena de La muerte de un viajante. Es un recurso alusivo que se aclara a medida que la trama progresa. Sirve para dar título al filme, pero a mí me parece que simplifica un poco el significado de una obra tan rica como la pieza de Arthur Miller. Es lo único que me parece un poco traído por los pelos en esta cinta, pero no es precisamente un gran defecto. Al final de su pesquisa, enfrentado al agresor, Emad se da cuenta de que su triunfo no le lleva la satisfacción que esperaba, a pesar de haber afectado su relación con Rana y sus amigos en el proceso de su investigación.

El filme se las arregla para lanzar dardos contra la censura iraní, ya que muestra una escena en la cual una de las actrices de la obra teatral, supuestamente debe salir semidesnuda, pero está completamente cubierta de acuerdo a las regulaciones, y por otra parte, todo el mundo muestra desconfianza con las autoridades y deciden tomar justicia por cuenta propia.

Taraneh Alidoosti (About Elly, Shirin) como Rana y Shahab Hosseini (About Elly, A Separation) como Emad, se desempeñan a la altura de las exigencias del filme, ya que de sus actuaciones depende el éxito de la presentación del argumento. Lo consiguen con un dramatismo gestual y comedido, con la entonación precisa y un lenguaje corporal que no tiene fallas. El resto del elenco es igualmente eficiente y no hay nada que se les pueda objetar. Hossein Jafarian (About Elly), realiza un excelente trabajo de fotografía, utilizando sombras y contrastes para acentuar el ánimo de los protagonistas y convertir el filme en algo que no pudo ser otra cosa sino cine, a pesr de su interacción con el teatro, explícita e implícitamente

The Salesman acaba de ganar el Oscar al mejor filme en lengua extranjera, no la pude ver en su momento por razones ajenas a mi voluntad, pensé que Toni Erdmann, un filme extraordinario, se merecía el premio. Aunque todavía pienso igual, luego de ver este filme, no estoy tan seguro. Fue un premio merecido.

The Salesman (Irán/Francia, 2016). Guion y dirección: Asghar Farhadi. Director de fotografía: Hossein Jafarian. Con: Taraneh Alidoosti, Shahab Hosseini, Babak Karimi y Mina Sadati. De estreno amplio en todas las ciudades americanas.


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