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Crónicas de Thamacun (IV). Crónicas alternativas

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Según numerosos estudiosos, el término Thamacun -como prácticamente todo en Cuba Inglesa- tiene más de un origen. O mejor: se trata de un aporte inglés a la denominación de origen indígena. De aceptarse esta teoría, el nombre original del islote habría sido “Tamacún”. O al menos así lo habrían nombrado sus más antiguos pobladores.

El políglota Esteban Ricardo sostiene que, efectivamente, la H de Thamacun constituye una aportación británica. Originalmente, los ingleses se apropiaron de la denominación indígena, pero intercalando la H y omitiendo el acento en la U. La H intermedia, siempre según Ricardo, representa la determinación inglesa de reverenciar el nombre del más célebre de sus ríos, el Thamesis.

Una denominación que, dicho sea de paso, el castellano ha desfigurado injustamente (Támesis por Thamesis). Es decir, Thamacun podría constituir, no hay por qué ponerlo en duda, una revancha lingüística.

Dicho esto, cabe aclarar que el calificativo con que actualmente se identifica al islote (Cuba Inglesa) no es más que una invención contemporánea. Los ingleses nada tienen que ver en el asunto.

Crónicas: Una tarde con Cioran

originalmente publicada en el blog Efory Atocha

Cioran creía que en Cuba Inglesa la capacidad de reconocer al prójimo –de elogiarlo o consentirlo- era culturalmente tan valorada como el ingenio o la tolerancia. Eso deducía de la lectura de unos pocos panfletos más la compañía del anticuario Anatoli Fábregas, “El Pesimista”, quien a principios de la década del setenta lo conoció en París. Fábregas ejerció una suerte de breve mecenazgo sobre el autor Del inconveniente de haber nacido, hasta que éste logró sobreponerse a su influencia, tras meses de zozobra y arrepentimiento.

El interludio de Fábregas bastó, sin embargo, para que el rumano asumiera lo que luego la intelectualidad de Cuba Inglesa consideraría un disparate: que la esencia del Hecho Thamacun había consistido, básicamente, en crear un individuo capaz de proyectarse en el prójimo. Pero la “proyección” manejada por el filósofo implicaba más un mimetismo socialmente interesado –una forma de supervivencia cultural- que una verdadera asimilación. “Nada –aseguraba-, ni la desconfianza ni el desprecio, inmuniza contra los efectos del elogio”. “De ahí –concluiría en el futuro- la trascendencia del Reducto como referente práctico”.

En 1976, en las afueras de la capital francesa, Medler y Cioran dilucidan el asunto. La primera, al frente de una delegación cubanoinglesa compuesta, entre otros ilustres, por el educador Vicente Máximo, planteó al segundo la posibilidad de escribir un ensayo a dos manos sobre el tema, cosa que el rumano evitaría concienzudamente. Medler llegó a tachar los análisis thamacuneses de Cioran de “aberración conceptual” (una retórica llamativamente inusual entre los pensadores del Reducto).

“En Thamacun no nos inventamos las cualidades del prójimo: las reconocemos”, escribiría más tarde. “No vemos en el prójimo una posibilidad para la seducción, sino para el aprendizaje. Cioran, sin ir más lejos, no nos interesa como herramienta. Nos interesa como conocimiento”.

Crónicas alternativas: Información clasificada

un texto de Cheo Fernández

Thamacun fue parte de la desaparecida Atlántida, de la cual Bimini era parte. También se dice que descendientes de los caballeros templarios tienen allí escondido su famoso tesoro, y que con parte de ese tesoro se subvencionó el asesinato de John F. Kennedy y Martin Luther King. Los templarios no podían permitir que un mojigato casi comunista siguiera siendo presidente de Estados Unidos, y que los negros tomaran fuerza, arrasaran con el país y después, por efecto dominó, Thamacun se convirtiera en otro Haití.

Estas informaciones las ha acabado de desclasificar el FBI y la CIA, pero cuidado: están monitoreando a todo aquel que entra en estos misteriosos websites.

De acuerdo con mis investigaciones, Camilo Cienfuegos fue el intermediario entre los descendientes de los caballeros templarios refugiados en Thamacun y Lee Harvey Oswald. Juntos planearon el asesinato de Kennedy. Lee Harvey Oswald pudo entrar en contacto con Camilo gracias a Mayer Lansky, el cual, como todos sabemos, era la mano derecha de Lucky Luciano y estaba a cargo de los casinos en La Habana.

Muchas gracias a Armando por haberme motivado a husmear en los archivos supersecretos del FBI, la CIA, la DEA y la NASA, entre otros.

Crónicas alternativas: Respuesta a Fernández

un texto de Espartaco

Las ideas expuestas por el señor Cheo Fernández son extraídas de un antiguo libro muy mencionado en su tiempo. Se trata de Génesis de Thamacun.

Se comprobó, un tiempo después de hacerse circular múltiples ediciones, que se trata de un libro apócrifo. A pesar de no comulgar con las ideas de John F. Kennedy, los caballeros de Thamacun eran renuentes a dar cobijo a terroristas, y más aún a financiar cualquier tipo de asesinato que pusiera en entredicho los grandes valores de Norteamérica. Ellos hubiesen financiado una campaña electoral dentro de los cánones establecidos.

No hay que olvidar que Thamacun estaba bajo la influencia de Inglaterra, muy lejana a la Guillotina de Robespierre y al paredón de los Castro.

Crónicas alternativas: Un recuento histórico

un texto de Joe Julian Gómez

En Thamacun un héroe podía ser un vendedor de durofríos, que hizo un capital con el sudor de su trabajo durocaliente. Porque en Thamacun no prosperó el chivatón de esquina, ni el lame medias profesional. Y la patria superaba los himnos, las banderas y consignas, y era también la familia, la mujer o el hombre amado, los amigos, una canción de los Beatles o Edith Piaf. Y, por supuesto, no te acusaban de diversionismo ideológico por tu gusto estético.

Una de las pocas estatuas que se erigieron en Thamacun fue en honor del inventor del aire acondicionado de bolsillo, el cual nos hizo la vida más agradable en el islote. No recuerdo la letra del himno nacional, pero si la de una canción de un grupo de rock llamado Los Almas Vertiginosas, cuyo título es Humo en el agua. Había un programa comiquísimo, conducido por el genial Juan Carson, donde se satirizaba a todos los presidentes y políticos de la vecina Cuba, como era la usanza de Thamacun con respecto a estos personajes risibles, pero que, en la solemnidad nacionalista del gobierno vecino, causó enojo. A tal punto que recibimos varias amenazas de guerra debido a nuestra levedad de ser ante los asuntos políticos.

Lo demás ya todos lo sabemos: llego el comandante y mandó a parar a Thamacun también, por lo que tuvimos que exiliarnos. Hoy tenemos la dicha de hacer valer nuestro carácter y espíritu, sin necesidad de un territorio nacional, en esta red social que es Cuba Inglesa.



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Sobre este blog

El Reducto que los ingleses se negaron a canjear por la Florida

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Autor: Armando Añel

Armando Añel

Escritor, periodista y editor. Reside en Miami, Florida.
letrademolde@gmail.com

 

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