• Registrarse
  • Iniciar sesión

Crónicas de Thamacun (V). Crónicas alternativas

15 Comentarios Enviar Print

Cuando Camilo Cienfuegos arribó por cuarta y última vez a Thamacun, apenas permanecían allí dos mil personas. El Segundo Éxodo se había desatado meses antes, a raíz de la entrada de Fidel Castro en La Habana, momento en el que no pocos thamacuneses vislumbraron la magnitud del desastre que se les echaba encima. La isla mayor naufragaba en aguas del totalitarismo y en su periferia no iba a quedar títere con cabeza (mucho menos un islote de sesenta mil habitantes, escandalosamente opuesto al discurso predominante).

Si durante la República el nacionalismo cubano había mantenido una actitud hostil, ocasionalmente injerencista y frecuentemente desdeñosa hacia la futura Cuba Inglesa, nada bueno cabía esperar del nuevo gobierno revolucionario, cuya veleidades simbólicas presagiaban días tormentosos para los thamacuneses.

En abril de 1959 la revista Mambo y otras adversidades -la de mayor tirada en el islote- publicaba un reportaje de Rodrigo Rodson en el que aparecía una declaración atribuida a Ramiro Valdés, uno de los comandantes de la revolución. “Si la montaña no viene a ti, ve tú a la montaña”, habría dicho Valdés, aludiendo a una inminente anexión de Thamacun. El reportaje constituyó el pistoletazo de arrancada del Segundo Éxodo, aunque ya desde enero de ese año los thamacuneses venían haciendo las maletas.

En cuanto a Cienfuegos y su papel en la desaparición del Reducto, mucho se ha especulado. Lo cierto es que el islote apenas opuso resistencia a las fuerzas invasoras, tal vez porque el grueso de su población ya había emigrado, tal vez porque el fetiche territorial nunca cuajó culturalmente entre los antepasados de Cuba Inglesa. De cualquier manera, el guerrillero no dudó en inmolarse por la causa perdida de Thamacun o, para mejor decirlo, por la causa perdida de su propia vida. Un grupo de doce milicianos repelió junto a él los primeros embates castristas, pero su resistencia fue la de la aguja en el pajar que arde en llamas.

“El Señor de la Vanguardia” fue borrado del mapa como fue borrado del mapa Thamacun. Se dice que su amante sefardí murió molida a culatazos, mientras invocaba su nombre.

Crónicas disidentes: Fito Páez en Thamacun

un texto de Heriberto Hernández

El anuncio de un concierto del andrógino cantante argentino Fito Páez en el gran teatro del Thamacun movilizó a todos “los gays” del islote, que no perdían ocasión para, con cualquier pretexto, manifestarse públicamente, ante la cruel represión y poco reconocimiento oficial de que eran objeto por parte del gobierno dictatorial de turno.

Usando todas sus influencias lograron asegurarse al menos las diez primeras filas del enorme teatro y fueron al concierto con todas sus galas, ramos de flores, peluches y todo tipo de objetos afectivos para recibir cálidamente a su ídolo.

El argentino, que había sido profusamente difundido en los medios, pero que al parecer no era todo lo open mind que hacía suponer su famélica figura, en extremo amanerada, y sus “piquitos” y carreras hollywoodenses -tomados de las manos con el legendario Charly García en los videos-, al salir al escenario se sintió abrumado por la eufórica acogida de su “afocante” fanaticada. A la cuarta canción, el músico creyó oportuno hacer, a fin de dejar clara su pasión por las féminas, una aclaración desafortunada:

-Agradezco sus manifestaciones de afecto, pero debo decirles que a mí me gustan “las chicas”.

La respuesta del público no se hizo esperar. En la segunda fila se puso de pie un joven, que lanzándole una rosa le gritó comprensivo y didáctico:

-¡Eso es porque no has probado “las grandes”!

Cortesíahttp://laprimerapalabraque.blogspot.com/

Crónicas alternativas: Refutación de una Carta Abierta

un texto de El Inglesito

El Sr. Heriberto Hernández se queja en una reciente Carta Abierta de que el irrespeto esencial por la oposición es la característica fundamental de las dictaduras, y a continuación expresa, mediante ejemplos traídos por los pelos y ajenos a la realidad cubanoinglesa, su convencimiento de que Thamacun lo es. Si esto es así, ¿como es que los agentes de esa dictadura le permitimos faltar a la verdad histórica, en nombre de una disidencia de opereta, en uno de los foros de expresión del Hecho Thamacun?

Los argumentos de Heriberto Hernández son de lo más endebles. Estamos ante un episodio más de corrupción cibernética, que es como merece calificarse la oposición divisionista de los puntoCON (Comités de la Oposición Nacionalista). ¿Hay alguien a estas alturas capaz de poner en duda la absoluta libertad de movimiento, expresión y liberación reinante en el Reducto y más tarde entre su descendencia virtual? ¿Acaso alguien puede mencionar un solo caso de represión sexual en Cuba Inglesa? Imposible. En Cuba Inglesa somos esencialmente libres, porque nuestra libertad la ejercemos a diario, la revitalizamos en el movimiento, en la entrega, en el respeto, en la humildad, en la curiosidad. También en el placer.

Rosa la Gozadora, y Heriberto y yo lo sabemos, no es una mujer, ni una agente, mucho menos una gozadora. Rosa es el hombre asumido por la mujer, es decir, el hombre petrificado en el anhelo incesante de convertirse en mujer. Rosa es el anhelo irrealizado. Ella y la Llama y la Garganta y Heriberto son miembros de un mismo cuerpo delictivo. Manejan los puntoCON, aunque todavía no conocemos quién de ellos es el verdadero líder.

Crónicas disidentes: En defensa de Heriberto Hernández

un texto de Eugenio Piedra

El Inglesito es el Pedro de la Hoz de Thamacun. Todas las dictaduras usan tipos así para desacreditar a los líderes cívicos o a los intelectuales de prestigio. Miente, miente y miente, que algo queda.

No se puede meter en un mismo saco a Rosa de los Palos o a las desaparecidas Maribel o Lutgarda, líderes espontáneas de un abortado movimiento cívico, sin proyecciones políticas o connotaciones teóricas, y al Sr. Hernández, que es un intelectual de probada vocación democrática e independencia doctrinaria y política, al punto de discrepar abiertamente de la monocorde intelectualidad thamacunence, que se limita a aplaudir a coro los desvaríos del Concejo de los Concejos.

Tal es su honestidad, que manifiesta sus criterios discrepantes en los medios oficialistas (aunque esto no debe ser considerado un mérito más entre los innúmeros que ostenta, ya que los otros medios fueron absorbidos o censurados minuciosamente por el régimen).

Foto del escritor Heriberto Hernández cortesía dehttp://www.elateje.com/



Buscar en este blog

Sobre este blog

El Reducto que los ingleses se negaron a canjear por la Florida

Sindicación

Agregador para sindicación en XML

Autor: Armando Añel

Armando Añel

Escritor, periodista y editor. Reside en Miami, Florida.
letrademolde@gmail.com

 

Archivo

Calendario

domlunmarmiéjueviesáb
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930