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El exilio petrificado

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El exilio parece petrificado. Hace ya diez días Washington anunció que el régimen cubano puede acceder al cable de Internet que pasa cerca del litoral habanero. Es decir, anunció que no habrá represalias para las empresas estadounidenses que conecten al pueblo cubano a la Red de Redes. La Habana ha hecho mutis y, sorprendentemente, la comunidad exiliada también. Se trata de una ocasión que creo –modestamente- el exilio desperdicia sin percatarse de su potencial mediático, sobre todo en las actuales circunstancias.

Incluso, es hora de que quienes han defendido tradicionalmente el levantamiento del embargo llamen la atención al mundo sobre la incapacidad del raulismo para relacionarse con una apertura. Estados Unidos se abre al castrismo, ¿por qué el castrismo no se abre al mundo?

¿Será, como afirma el profesor Emilio Ichikawa, que “el exilio es infiltrable precisamente porque los agentes castristas, sin necesidad de usar camuflaje, se confunden con facilidad en la maleza de la cobertura ideológica que se ha dado el propio exilio”? ¿Será, y sigo citando, que “cualquier enfrentamiento al totalitarismo castrista está trampeado desde el comienzo y se disuelve en la medida en que uno se le acerca (…) hasta tal punto que a veces se hace difícil identificar los contendientes"?

Por supuesto, La Habana no puede aceptar el ofrecimiento norteamericano. No hay censura que detenga la eclosión de Internet. Reproduzco a continuación un artículo que publiqué este domingo, cortesía del Diario las Américas.

Intranet versus Internet

Ha pasado más de una semana y la dirigencia castrista continúa dando la callada por respuesta. El pasado viernes 4 en su residencia habanera, ante unas mil personas que acudieron a celebrar un aniversario más de la independencia norteamericana, el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en la capital cubana, Michael Parmly, fue tajante: “Las empresas de tecnología estadounidenses están dispuestas en este momento a conectar a Cuba a la red de Internet y nuestro gobierno no se opondría (…) lo único que hace falta es que el gobierno de Cuba levante sus restricciones, pierda sus temores y comience a confiar en su propio pueblo”.

Ha pasado más de una semana y el castrismo sigue sin pronunciarse al respecto. O tal vez ya se pronunció y no nos lo recuerda. Coincidentemente, un día antes de la intervención de Parmly, en la Séptima Conferencia de Ministros de Información de los Países No Alineados celebrada en Venezuela, el inefable canciller Felipe Pérez Roque (no se sabe muy bien qué hacía allí el hombre de la máscara de cerdo dado que actualmente es ministro de Exteriores, no de Información, pero así son las cosas en Cuba) afirmaba: “Resulta imperativo poner la Internet bajo el gobierno de una institución multilateral y democrática, que promueva la cooperación internacional y la igualdad de acceso a la tecnología para todas las naciones”.

Refiriéndose, entre otras cosas, a Internet, Pérez Roque aseguró en la mencionada cita que se trata de un vehículo de expansión del “terrorismo mediático, el arma más efectiva del siglo XXI en manos de los poderosos”.

De manera que probablemente no habrá que esperar una respuesta oficial de La Habana para saber qué camino tomará el castrismo frente al desafío de Parmly. Internet, según el vocero de los Castro, es un espacio ocupado por el terrorismo que debe ser gobernado por una “institución multilateral” que promueva la “cooperación internacional”. Mientras -hipotéticamente hablando- dicho gobierno se negocia, organiza e implementa, la vieja guardia castrista pasa a mejor vida, los talibanes de relevo instauran su particular capitalismo de Estado y la población cubana, aproximadamente en unos cinco o seis años, accede masivamente a Intranet. Porque de Internet ni hablar. ¿Cómo iba a ser de otra manera si ya el de la máscara tiene claro que la Red de Redes precisa un gobierno que la controle?

En este contexto, corresponde al exilio cubano elevar el valor de las apuestas. Es el momento de desatar una campaña mediática que ponga en evidencia quiénes son los aperturistas y quiénes los liberticidas. “Estados Unidos facilita a Cuba el acceso a Internet, pero La Habana rechaza el ofrecimiento”… el titular debería ser por el estilo. La ocasión desatada por Parmly se pinta sola para poner al raulismo contra la pared de su falso espíritu reformista, y debe ser aprovechada.

¿No decía hace apenas seis meses el ministro cubano de Comunicaciones e Informática, Ramiro Valdés, que Estados Unidos era el principal causante del uso restringido de Internet en la mayor de las Antillas? Pues a tomarle la palabra y desenmascararlos públicamente, internacionalmente. Se acabaron las excusas. Es Intranet versus Internet. El pasado contra el futuro.



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Autor: Armando Añel

Armando Añel

Escritor, periodista y editor. Reside en Miami, Florida.
letrademolde@gmail.com

 

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