Actualizado: 20/09/2021 9:45
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San Juan, Exilio, Contrarrevolución

Efemérides de la Contrarrevolución Cubana

Aldo Vera Serafín: de militante de la guerrilla urbana del Movimiento 26 de Julio a contrarrevolucionario baleado en San Juan, Puerto Rico

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A sugerencia del forista Raulmanny

El 17 de diciembre de 1963, Aldo Vera Serafín confirma al FBI que la Junta del Gobierno de Cuba en el Exilio (JGCE) se había desfondado y su líder, Paulino Sierra, andaba por Chicago sin ánimo de reactivarla [1]. Vera residía en 1382 NW Calle 34 (Miami) y era el jefe del movimiento anti-Castro Acción Patriótica Americana, vinculado de antes al JGCE.

Aldo sumaría su movimiento a la organización Acción Revolucionaria Democrática y de aquí salió a cofundar el Directorio Revolucionario Cubano. Luego se incorporó al grupo Acción Cubana (AC), bajo la jefatura de Orlando Bosch. Tomó parte en el atentado fallido contra Emilio Aragonés, embajador de Cuba en Argentina, planificado como regalo de cumpleaños a Castro en 1975, así como en otras acciones por Sudamérica hasta que se apartó de AC para cofundar en Puerto Rico su tercer movimiento anticastrista: Cuarta República (CR).

La noche del 25 de octubre de 1976, como todos los lunes, la directiva de CR se reunía en sus oficinas del edificio Top Hat (Avenida Central, Puerto Nuevo, San Juan). Aldo fungía como jefe militar y antes de la reunión salió con el líder civil, José Miguel Rodríguez, a tomar café en la pastelería Lucense. No se fijaron en que sus autos tenían ya neumáticos pinchados adrede.

En marcha con Fidel

Aldo había sido militante de la guerrilla urbana del grupo político de Fidel Castro (MR-26-7). Su sabotaje de mayor relevancia tuvo lugar el 28 de mayo de 1957: de un bombazo dejó a La Habana sin corriente por dos días y medio. Para la noche de las cien bombas, Aldo corría la mala suerte de que, tras recoger con Odón Álvarez de la Campa niples que no habían detonado, uno vino a explotarles mientras trataban de desactivarlo. A Odón tuvieron que amputarle los brazos y Aldo quedó temporalmente ciego. Ambos permanecerían encarcelados en el Castillo del Príncipe hasta la rebambaramba del 1º de enero de 1959.

Aldo entró bien armado en el campamento militar Columbia (foto) y enseguida fue nombrado jefe de la policía, pero en eso llegó el comandante Efigenio Ameijeiras y mandó a parar. Aldo paró en la jefatura del Buró de Investigaciones, que ocuparía hasta el 1º de julio de 1959. Al verse marginado empezó a conspirar en el grupo anticastrista Unidad Revolucionaria, apoyado por la CIA. Se planificó hasta un golpe de Estado con el exministro de Agricultura de Castro, comandante Humberto Sorí Marín, en el cual Aldo y su gente tenían la misión de tomar las estaciones de policía de La Habana [2], pero el plan se malogró y Aldo tuvo que escapar a Estados Unidos, donde solicitó asilo político el 11 de mayo de 1961.

En marcha con José Miguel

Aldo y el presidente de CR venían de tomar café en Lucense cuando fueron baleados en la Avenida Central. José Miguel recibió sendos balazos en el codo izquierdo y la mano derecha; Aldo se fue de bruces contra la acera por impacto en la espalda de dos balas de plomo blindado en punta, disparadas con pistola de 9 mm, que laceraron mortalmente la aorta y el hígado. Al otro día, el expresidente de CR, Rolando Cruz Pino, atribuyó el atentado a Castro [3]. La policía acogió de entrada la tesis del asesinato político, pero acabaría revirándose con que la causa eficiente vino de la rivalidad entre mafiosos por el control del negocio de los moteles [4].

Aldo habría sido engañado para preparar una bomba contra el comunismo que realmente iba dirigida contra Ramón Ramos, quien había desencadenado la “guerra de los moteles” al colarse en el Barrio Camarones (Guaynabo) para construir un motel donde ya había siete y denunciar que uno no tenía documentación en regla. El 22 de octubre de 1976, la policía recibió aviso de una bomba debajo del Ford Thunderbird 1970 de Ramos. Dos agentes quedarían lesionados de gravedad al explotarles el artefacto que imprudentemente trataron de desmontar.

De un pájaro, ¿las dos alas?

En la prensa puertorriqueña había salido ya que Aldo murió a manos de policías corruptos al mando del teniente coronel Alejo Maldonado [5] cuando Carlos Alberto Montaner entrevistó al mayor de los Servicios de Inteligencia de Castro (SICA) Juan Antonio Rodríguez Menier. Coqui había desertado a Austria desde Hungría en enero de 1987 y largó que Aldo fue ejecutado por SICArios “porque entró varias veces en Cuba clandestinamente y no pudimos cogerlo”. Agregó que hasta “brindamos por su muerte” [6].

Empalmando estas fuentes portorra y cubiche, el historiador y periodista Tony de la Cova se inclinó a pensar que para liquidar a Aldo —tal como había contado otro desertor de SICA, Florentino “Tiny” Aspillaga, con relación a la voladura de Rolando Masferrer— Castro mandó a un doble agente, presuntamente el exiliado cubano Eduardo Paz, a darle cuerda a terceros ejecutores escogidos entre los pandilleros uniformados de Maldonado [7].

Coda

Paz era militante del grupo anticastrista Pragmatistas. Según Cruz Pino, vino de Miami “para un trabajo que le estaba haciendo a Aldo” e incluso asistió a la reunión de CR el lunes de la semana anterior al asesinato. Después entraría de nuevo a Puerto Rico para “hacerse un santo” y Cruz Pino lo llevó adonde el babalao Roberto Bolufer. Al llegar, este le dijo a Cruz Pino: “La muerte está parada al lado suyo”. Y hasta le ofreció un resguardo.

Notas

[1] Memorando de 28 de febrero de 1964. Número de registro (NARA) 124-10287-10096.

[2] Warren Hinckle y William Turner: The Fish is Red, Harper & Row (1981), p. 72.

[3] “Cruz Pino dice: Castro mandó a asesinar Aldo”, El Vocero [San Juan], 26-10-1976, p. 2.

[4] “Slaying Said Tied To Undenworld”, The Miami Herald, 28-10-1976, p. 10-B

[5] San Juan Star, 01-04-1984, p. 2.

[6] El Nuevo Herald, 05-06-1988, p. 8.

[7] “¿Tuvo que ver Cuba con el asesinato de Aldo Vera?”, Crónica Gráfica [San Juan], Año 10, Número 147 (1988), pp. 10-15.


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