Actualizado: 16/11/2018 9:59
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Masferrer, Exilio, Contrarrevolución

Estampa de Halloween: ¡Voló El Tigre!

Sobre la vida y muerte de Rolando “El Tigre” Masferrer en el exilio de Miami

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El viernes 31 de octubre de 1975, a las once menos cinco del día, Rolando “El Tigre” Masferrer salió de casa —Calle 27 # 6775 Suroeste, entonces Miami Rural— y entró a su Ford Torino 1968. A pesar de los amuletos de santería que llevaba en su billetera, “El Tigre” murió por inhalación de humo y múltiples traumas al arrancar el carro y explotar una bomba que reventó hasta el techo. El expediente 174-926 del FBI en Miami precisa que el automovil se incendió y los bomberos, al sofocar el fuego, acabaron también con la escena del crimen, pero corrió el rumor de que se había empleado explosivo C-4 y así quedó para la historia.

Ese mismo día el periodiquito miamense Verde Olivo, de Ramón Donestevez, politiquero antagonista de Masferrer [1], salió con una foto de este y el pie: “Rest in Peace”. Al ser interrogado por el FBI, Donestevez aclaró que el sentido no radicaba en la eliminación física, sino en que Masferrer era ya perro muerto en la política exiliar kubizhe.

El viernes 24 “El Tigre” había largado en su periodiquito Libertad el editorial “Apendejation” (sic) sobre lo que muchos “preferirían que no se mentase: Las bombas”. Abogó por emplearlas en la lucha por la libertad de Cuba como “un camino decoroso” frente a “la mariconería de tantos que llevan tan pésimamente el nombre de cubanos”.

¿Quién mató a “El Tigre”?

Según el finado Saul Landau, intelectual orgánico del castrismo, los agentes del FBI Bob Scherrer y Carter Cornick “estaban convencidos de que los hermanos [Guillermo e Ignacio] Novo [Sampol] habían desempeñado papeles claves”. La justificación sería que, por sus desafueros, “El Tigre” obstaculizaba el empeño de Jorge Mas Canosa en forjar “una contrarrevolución unida y efectiva” [2]. Dizque también Ignacio había sido sorprendido poco antes tratando de santiguar con C-4 el auto de “El Tigre”. Por la radioemisora WRHC, José Pardo Llada dio otra pista: Fidel Castro mandó a matarlo. La hipótesis de investigación reza que un exiliado, doble agente leal a Castro, enchuchó a otros [3].

Mito y archivo

Durante la guerra civil de 1956 a 1958 en Cuba, el apodo de Masferrer cambió de “El Cojo” —por secuela [4] de su participación en la Guerra Civil Española (1936-39)— a “El Tigre”, ya que su grupo paramilitar anticastrista ocupó en junio de 1957 el cuartelito abandonado de El Uvero (Sierra Maestra) e izó el estandarte del equipo profesional de beisbol Tigres de Marianao.

“El Cojo” egresó con máximos honores [Premio Dolz] de la Escuela de Derecho (UH) en 1945. Ese mismo año ingresó Fidel Castro, quien se afiliaría a la pandilla de Emilio Tró [Unión Insurreccional Revolucionaria - UIR], rival del Movimiento Socialista Revolucionario (MSR) de Masferrer. No obstante, ambos hicieron causa común en la expedición de Cayo Confites.

Castro contó que había terminado “de jefe de compañía en esa historia” y circula que, para no caer prisionero, “se lanzó a la bahía de Nipe y nadó hasta Cayo Saetía”. En entrevista del 1º de agosto de 1975 con el Dr. Antonio Rafael de la Cova, “El Tigre” repuso que Castro “estaba a cargo de un pelotón” y “se escapó de los vagones del ferrocarril” habilitados para trasladar los expedicionarios presos a La Habana. Estas discrepancias no empañan lo mejor del cuento.

“El Tigre” declaró que Castro “no tuvo ningún incidente conmigo [ni] nunca le di ningún golpe”. De este modo echó por tierra la leyenda exiliar del trompón a Castro. Y puntualizó que, junto a otros pistoleros de la UIR, Castro fue a matarlo a su casa el 21 de septiembre de 1948, con el propósito de conmemorar el primer aniversario de la muerte de Tró [5].

Ya “El Cojo” había sido electo representante por la provincia Oriente el 1º de junio de 1948. Para 1954 sería elegido senador por la misma provincia. Tras irse Batista por aire, se echó al mar en yate propio y conseguiría asilo político en Estados Unidos, a pesar de que Roberto “Masaboba” Agramonte, primer canciller del Gobierno Revolucionario, había solicitado su extradición por asesinato y desfalco de 17 millones de pesos.

A poco de ser condenado “El Tigre” en ausencia y a muerte por el Tribunal Revolucionario de Santiago de Cuba, las autoridades de orden público en Miami frustraron un complot para secuestrarlo y mandarlo a Cuba en avión. Una turba pro-Castro iría después a celebrar el 4 de julio de 1959 con tángana frente a su casa. El cónsul cubano Alonso Hidalgo iba a la cabeza y salió con la cabeza partida para el Doctors Hospital (Coral Gables).

“El Tigre” prosiguió su guerra contra Castro con incursiones y planes de atentado. El G-2 llegó a involucrarlo en la voladura de La Coubre. De nada valió que se colara en la Casa Blanca, el 4 de febrero de 1961, para conversar con el presidente Kennedy. A la postre caería en la sartén de los federicos por violar las leyes de neutralidad. Salió bajo fianza y no fue a juicio, pero su parole había sido revocado antes de Bay of Pigs y por Bay of Piglets iría a juicio y a la cárcel.

Por Bay of Piglets se conoce su ocurrencia de invadir primero Haití y desde allí a Cuba, con alijo de armas que —según la Aduana de EEUU— no daba ni para invadir la tienda por departamentos Burdine’s [6]. Tras salir en libertad condicional, el 4 de diciembre de 1972, “El Tigre” continuó rugiendo contra Castro en su semanario Libertad.

Coda

El viernes 20 de junio de 1975 se había apeado en Libertad con la noticia de que se “Esperan atentados en Miami” por sicarios de Castro. Ninguna de las víctimas que sugirió era él.

Notas

[1] Donestevez fue precursor de la idea de armar una flotilla en Miami para buscar a los presos políticos y familiares de exiliados. Alardeó con que iría “aunque Castro no quiera y sin permiso de los americanos” (Réplica, 15 de enero de 1975, 14), pero nunca llegó. Falleció el 13 de abril de 1976, a media mañana, en el Hospital General Miami Dade, tras recibir un disparo de Nievi detrás de la oreja izquierda estando sentado en la oficina de su astillero Piranha Boat (Perrine).

[2] Anti-Terrorism Update, 20 de septiembre de 2003.

[3] De la Cova, Antonio R.: The Moncada Attack, Universidad de Carolina del Sur, 2007, 288.

[4] Masferrer llegó a jefe de batallón en el Ejército del Ebro. Recibió dos heridas en combate, una de ellas por esquirla de mortero que le arrancó un talón.

[5] “El Cojo” hirió al pistolero de la UIR Armando Galis-Menéndez y espantó a los demás. Según el finado Rafael Díaz-Balart, Castro brincó unas tapias, se escondió en una caseta de perros para eludir a la policía y acabó refugiándose en casa de Ernesto de la Fe.

[6] “Miami’s Bay of Piglets”, St. Petersburg Times, 19 de marzo de 1967, Sección D.


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