Actualizado: 23/10/2019 9:47
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La nueva vecindad

Congresistas y exiliados recorrieron Europa Central con el objetivo de promover una transición democrática en la Isla.

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Los últimos días de agosto fueron testigos de una gira significativa para el exilio cubano. Y no únicamente por los objetivos de la misma —la promoción, en Europa, de una verdadera transición hacia la democracia en Cuba—, sino por sus pormenores y características.

Las delegaciones cubanas que recorrieron entre el 27 y el 31 del mes pasado Polonia, Hungría y República Checa no sólo estuvieron conformadas por legisladores pertenecientes a las dos grandes formaciones del escenario político norteamericano, sino también por activistas y escritores exiliados residentes en Estados Unidos.

Un primer grupo bipartidista, compuesto por los congresistas Mario y Lincoln Díaz-Balart, republicanos por la Florida, y Albio Sires, demócrata por Nueva Jersey, había arribado a República Checa el 27 de agosto. Los acompañaban Nilda Pedrosa, directora de la oficina del senador cubanoamericano Mel Martínez, y Ana Carbonell, representante de la organización La Rosa Blanca.

En Praga, el grupo se entrevistó con el ministro de Relaciones Exteriores checo, Karen Schwarzenberg, con el embajador ante la ONU, Martin Palous, con el embajador checo en Estados Unidos, Pert Colar, con el vicepresidente del Senado, Pert Pithart, y con el miembro del Comité de Relaciones Exteriores del Parlamento, Jan Hamacek.

La delegación depositó una ofrenda floral en el monumento a las víctimas del comunismo en la capital checa, recibiendo una entusiasta cobertura por parte de los medios de difusión.

Posteriormente, el 29 de agosto, la comitiva encabezada por los legisladores cubanoamericanos llegaba a Hungría, donde se reunió con el primer ministro Ferenc Gyurcsány, con el ministro de Relaciones Exteriores, Kinga Göncz, con bolya Dávid, presidenta del Foro Democrático Húngaro, y con el líder de la oposición en el parlamento, miembro del partido Fidesz y ex primer ministro, Victor Orban.

Más tarde, en Polonia, los congresistas cubanoamericanos y sus acompañantes se unían a Javier de Céspedes, del Directorio Democrático Cubano, y Mauricio Claver-Carone, de Cuba Democracy Advocates, así como a otro grupo de exiliados invitado por el gobierno polaco a reafirmar el Acuerdo por la Democracia en Cuba, firmado en 1998 por la oposición cubana.

Esta última delegación la conformaban Huber Matos, de Cuba Independiente y Democrática, Rolando Bejar, de la Unión Liberal Cubana, Armando de Armas, del Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, Capítulo del Pen-Club de Londres, Sylvia Iriondo, de MAR por Cuba, Ángel de Fana, de Plantados hasta la Libertad y la Democracia en Cuba, Pedro Peñaranda, de los Municipios de Cuba en el Exilio, y Pedro Fuentes Cid, del Consejo Nacional del Presidio Político Cubano.

Polonia y el Acuerdo por la Democracia en Cuba

El Acuerdo por la Democracia en Cuba, firmado en vísperas del viaje del papa polaco Juan Pablo II a la Isla, en 1998, es un documento orientado a propiciar una transición hacia la democracia y el Estado de derecho en la Isla. Cuenta con diez puntos, entre los que destaca el llamamiento a elecciones libres y a la liberación de los presos políticos.

"Reconocemos como principio fundamental de la Nueva República que Cuba es una e independiente, cuya soberanía reside en el pueblo y funciona mediante el ejercicio efectivo de la democracia representativa pluripartidista, que es el gobierno de la mayoría con respeto absoluto a la minoría", puede leerse en el encabezamiento del texto.

Con el objetivo último de reafirmar el acuerdo, dándole una dimensión más internacional y mediática, la delegación cubana que arribó a Varsovia el 28 de agosto pasado desarrolló múltiples actividades colaterales, familiarizándose con la dinámica postcomunista de un país que, como Polonia, ha logrado insertarse exitosamente en la Unión Europea.

El 29 de agosto los exiliados eran recibidos en el Palacio Presidencial de Belweder por el ministro polaco de la Presidencia, Michal Tomasz Kaminski, en una cena en la que la comitiva recibió trato de delegación gubernamental. Al día siguiente, los visitantes depositaban ofrendas florales en honor del sacerdote Popieluszko, ultimado por el antiguo régimen comunista, y en el monumento a los judíos exterminados por la Alemania nazi en el gueto de Varsovia.


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