Actualizado: 29/05/2020 12:36
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Economía

Números en pugna

Los resultados económicos son la manzana de la discordia. Unos los tachan de inciertos y otros, viceversa; pero a la mayoría les importa un comino.

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También influyó, siempre según datos oficiales, el incremento de las exportaciones de níquel y de medicamentos, y en menor medida el turismo, que apenas rebasó los dos millones de visitantes.

Las remesas desde el exterior, fundamentalmente de Estados Unidos, y que se calculan entre 800 y 1.000 millones de dólares, son excluidas por la aritmética oficial.

Hace dos años, La Habana diseñó su propio método para medir el PIB, aún no validado por organismos internacionales. El procedimiento incluye gastos sociales y subvenciones estatales a productos y servicios a la población. Es una manera de realzar la justicia social del sistema, alegan sus patrocinadores.

De cualquier manera, los impugnadores del 12, 5 por ciento encuentran un escollo en las explicaciones de Rodríguez.

"Si se excluyeran del cálculo de PIB los servicios y el comercio, la economía crecía un 9,51 por ciento, que es igualmente importante", dijo el también vicepresidente cubano.

La sátira se reactualiza

Tradicionalmente, las estadísticas cubanas, sobre todo las productivas, suelen ser pinchadas por la duda pública. Desde los años ochenta, la gente acuñó la frase de inflar globos para impugnar su credibilidad. Desinflarlos nunca ha sido menester de nadie.

Hasta en los periódicos de la época se hablaba del término en aras de atacar a una burocracia que sólo quería agradar a sus superiores con cifras que pecaban de inverosímiles. Uno de los ejemplos más escandalosos eran los datos de promoción docente en las escuelas en el campo. Casi todos superaban el 95 por ciento.

Los lectores se preguntaban dónde estaba el fraude, si en los porcentajes brindados por los directores o en las exámenes de los estudiantes.

Los propios medios de prensa hacían el juego y los planes productivos casi siempre se sobrecumplían en los informes publicados. El triunfalismo se tomaba como un vicio a corregir, pero al mismo tiempo no se hablaba en otros términos.