Actualizado: 29/05/2020 12:36
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Economía

Números en pugna

Los resultados económicos son la manzana de la discordia. Unos los tachan de inciertos y otros, viceversa; pero a la mayoría les importa un comino.

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"Si quieren viandas, pescados, camarones, huevos y carne, vayan a comprarlos al noticiero de televisión", jaraneaban los cubanos hace unos años. La sátira se reactualiza. Ahora pueden reírse de lo mismo.

Algunos van más lejos y aseguran que hasta la velocidad de los vientos en los huracanes ha sido adulterada, alguna que otra vez, para justificar malas cosechas.

Los vituperios, sin embargo, no están en la boca de todos. Una farmacéutica estima creíble el 12, 5 por ciento de crecimiento. Pone un par de ejemplos: que ya no hay apagones y que los medicamentos faltantes son mucho menos que hace un par de años.

"No teníamos nada, estábamos en el piso , así que cualquier cosita hagamos representa mucho", comenta. Para ella el problema de fondo radica en los ritmos de crecimiento.

"Necesitamos saltos hacia delante, no pasitos como esta ahora. ¿Cuándo veremos de verdad una mejoría?", se pregunta y mira de soslayo a su pequeño hijo.

Un economista que trabaja en la red hotelera respalda la credibilidad de las cifras. "No creo que sean falsas. Lo que sucede es que no llegan a los bolsillos de la gente, porque apenas tenemos una economía de servicios y porque nuestra moneda es casi que papel mojado".

Julio Verne, 'El Puma'

Aunque la CEPAL registró para la Isla una inflación de 4, 2 por ciento, los cubanos no ven la luz al final del túnel. Los salarios son arenisca en poder del torbellino inflacionario.

Cheíto, un joven que trabaja en un centro nocturno, quemó sus ahorros de un año en un par de tenis de marca. Le costaron cinco veces su salario mensual. "Y gracias que mi vieja tiene lo suyo y no me pide nada", se ufana al decirlo.

El calzado que se vende en las tiendas pasa por una pirámide de impuestos. Al costo de compra se le suma el de acarreo, transportación, almacenaje y seguridad, y luego se multiplica por 340 por ciento.

Una vez en la peletería es posible que los propios dependientes le impongan "una multa" al precio de salida. Lo que el cliente se lleva para los pies no son zapatos, sino grilletes impositivos.

Los cubanos no demoran en mirar el lado cómico de los problemas y siempre están dispuestos a la carcajada. En los corrillos intelectuales al ministro de economía se le conoce como El Puma, en alusión al cantante venezolano José Luis Rodríguez.

Uno de los chistes es que el funcionario abre la nevera y ve multiplicados su jamón, su pescado y su whisky. "Sí, es cierto que crecimos", se dice a sí mismo con la parsimonia que nunca le abandona.

Otros son más fantasiosos y rebuscados. "Ya tenemos lo que faltaba a nuestro parnaso: un Julio Verne".


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