Actualizado: 24/09/2019 9:10
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III Internacional, Castro, RTV Martí

RTV Martí: Historia de ultratumba

En vez de entrar a la necrópolis histórica del primer gobierno provisional de la revolución cubana para exhumar el cadáver del dictador comunista Fidel Castro, RTV Martí se equivocó de cementerio y exhumó los despojos de la III Internacional

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Desde la Sierra Maestra, ese fenómeno histórico denominado revolución cubana adquirió la tendencia dictatorial comunista que, sin que nadie escuchara, el asaltante del Moncada Eduardo Montano había advertido ya en Fidel Castro al pasar casi dos años juntos en el Presidio Nacional de Isla de Pinos.

El 14 de diciembre de 1957, Castro desautorizó a los representantes de su propio Movimiento Revolucionario 26 de Julio (MR-26-7) que habían firmado el Pacto de Miami y ninguneó a las demás organizaciones antibatistianas firmantes porque sus dirigentes “se encuentran en el extranjero haciendo una revolución imaginaria”. Sobre la base de que el MR-26-7 estaba “en Cuba, haciendo una revolución real”, Castro presentó su candidato a la presidencia del gobierno provisional post-Batista, el juez Manuel Urrutia, “como la única fórmula posible” y reclamó para su grupo político “la función de mantener el orden público y reorganizar los institutos armados de la República” [1]. Tal fue su versión de ¡Todo el poder a los Soviets! [2].

Versión RTV Martiana

Y tal como previno el Dr. Antonio de la Cova a la luz de La historia me absolverá (1954), la mentira de Luis Conte Agüero precede a otras en la serie de RTV Martí Cuba 60 años. Vamos a repasar en el mismo audio tan sólo este un-dos-tres sobre el primer Gobierno Revolucionario:

  • En este gobierno, “solamente Fidel Castro se auto-titulaba el jefe de las fuerzas de tierra, de aire y de mar” [minuto 13:11]. La historia presidencial de Cuba recoge que, al tomar posesión en Santiago de Cuba, el presidente Urrutia proclamó a Fidel Castro “Comandante en Jefe de las Fuerzas de Mar, Aire y Tierra de la República”. Así fue confirmado en la primera sesión del Consejo de Ministros (Universidad de Oriente, 3 de enero de 1959). Para remachar, Urrutia designaría a Raúl Castro segundo jefe (Decreto 377, 2 de febrero de 1959) [3].
  • RTV Martí coló a Justo Carrillo [minuto 13:00] en este gobierno, a pesar de que al triunfo de la revolución no ocupó ninguna cartera ministerial, sino que reasumió la presidencia del Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba (BANFAIC).
  • “Ya eso estaba montado [y] lo habían hecho los comunistas, que habían subido a la Sierra más de una vez y Osvaldo Sánchez Cabrera, que había sido brillante en la manera que manejó las instrucciones entre Fabio Grobart y Stalin” [minuto 14:35]. Aquí RTV Martí obra el milagro de la resurrección de la III Internacional en la revolución cubana.

No Collusion

Al Castro histórico de RTV Martí le pasa lo mismo que a Trump: todo roce con algo que huela a Rusia se trastoca en colusión, porque no se quiere admitir que ganó sin los rusos. Stalin murió antes del Moncada sin jamás haberle importado Cuba un comino [4]. Grobart estuvo fuera de la Isla desde 1951 hasta 1960 en trajines sindicales del comunismo internacional. Vino a conocer a Fidel Castro a principios de 1961. El fantasma de Osvaldo Sánchez anda por ahí muy KGBoso, pero no hay ni rastro de operaciones del KGB con Castro antes del 1º de octubre de 1959 [5].

Aunque Nikolai Leonov y Raúl Castro abordaron el 5 de mayo de 1953 en Génova el mismo barco rumbo a Veracruz y La Habana, respectivamente, esto fue tan fortuito como irrelevante para el nacimiento de la revolución cubana. Por su compadre José Luis Tasende vino a enterarse Raúl, el día antes, que Fidel atacaría el Moncada. Y se le paralizó el estómago [6]. Por lo demás, la embajada soviética en México denegó la petición de Castro de armas para la expedición del Granma y la Rusia soviética tampoco prestó ayuda en la Sierra Maestra [7].

La plana mayor del comunismo kubizhe venía repudiando a Castro desde que estudiaba en el Colegio de Belén [8] y tildó el asalto al Moncada de “intento aventurero mal dirigido” [9]. Ningún liderico del Partido Socialista Popular (PSP) que subió a la Sierra Maestra o contactó antes a Castro influyó para nada en la hechura del gobierno de los guerrilleros en el poder [10].

Los nángaras kubizhes vinieron a acercarse a Castro sólo después que se empinara, sobre la tonga de prisioneros asesinados, como líder contra Batista en el juicio del Moncada. Lo hicieron para no quedar fuera del juego si Castro atinaba a arrancar el carro del triunfo. No cabe que Castro actuara bajo control del Kremlin ni de su vicario en Cuba si tiró del carro andando a todo favorito de Moscú atravesado, como hizo con Aníbal Escalante el 26 de marzo de 1962, o sospechoso (incluso sin pruebas), como hizo con Joaquín Ordoqui el 16 de noviembre de 1964.

No en balde Che Guevara pudo soltar en el propio periódico del PSP que ese partido comunista “no dirigió la revolución. Fue incapaz de discernir los métodos correctos de lucha y se equivocó en su estimación de las oportunidades de triunfo. Este error, sumamente serio, no fue fatal porque teníamos a Fidel y a un grupo de verdaderos revolucionarios” [11].

Montañismo comunista

Así que, efectivamente, el Gobierno Revolucionario fue montado y hecho por los comunistas, pero no por esos “que habían subido a la Sierra [Maestra] más de una vez y Osvaldo Sánchez”, como cuenta RTV Martí, sino por otros: Fidel Castro y quienes subieron una sola vez para pelear allí por dos años y terminar bajando a ocupar el país entero.

Ese fenómeno histórico denominado revolución cubana desembocó en el triunfo de Castro sin y aun contra los comunistas manejados por Moscú. Y la tendencia dictatorial comunista del grupo político de Castro se forjó al fuego de la pandilla guerrillera [12].

El mismo día que Fidel Castro fechó su carta echando a la basura el Pacto de Miami con su Junta de Liberación Cubana y todo, Che Guevara fechaba otra para el sucesor de Frank País en la jefatura de la guerrilla urbana del MR-26-7, René Ramos Latour [Daniel]. Amén de reprobar a los militantes que firmaron del pacto, por haber “entregado el culo en el más detestable acto de mariconería que probablemente recuerde la historia cubana”, Che puso ya el tendel:

“Pertenezco por mi preparación ideológica a los que creen que la solución de los problemas del mundo está detrás de la llamada cortina de hierro [y] consideré siempre a Fidel como un auténtico líder de la burguesía de izquierda (…) Con ese espíritu inicié la lucha (…), dispuesto a irme cuando las condiciones (…) giraran hacia la derecha (hacia lo que ustedes representan) toda la acción del Movimiento [Revolucionario 26 de Julio]. Lo que nunca pensé es el cambio tan radical que dio Fidel” [13].

El 18 de diciembre de 1957, Ramos Latour encajó al Che una caravana de argumentos en réplica y emplazó: “Si se quiere que la Revolución triunfe, dígase a dónde vamos y cómo vamos, óiganse menos los chismes y las intrigas, y no se tache de reaccionario ni de conjurado al que con criterio honrado plantee estas cosas” [14]. Sólo que acabaría perdiendo esta discusión.

En la reunión de análisis del fracaso de la Huelga del 9 de Abril (Altos de Mompié, 3-4 de mayo de 1958), Castro aprovechó para demoverlo y acaparó el mando de las guerrillas urbana y rural en calidad de Comandante en Jefe. Ramos Latour perdería hasta la vida, el 30 de julio de 1958, en medio de la friolera de órdenes de combate que recibió de Castro al filo de la ofensiva de verano de Batista [15].

De este modo se forjó el patriotismo nacionalista dictatorial del MR-26-7, que nunca celebró congreso ni conferencia ni otras reuniones decisorias a escala nacional, salvo aquellas de Castro con ciertos dirigentes. En este molde cabría perfectamente la alianza con el bloque comunista soviético, por simple carambola del juego geopolítico de la Guerra Fría y el delirio de grandeza de Castro: “Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos [los americanos]. Me doy cuenta que este va a ser mi destino verdadero” [16].

Coda

En vez de entrar a la necrópolis histórica del primer gobierno provisional de la revolución cubana para exhumar el cadáver del dictador comunista Fidel Castro, RTV Martí se equivocó de cementerio y exhumó los despojos de la III Internacional, como si ser comunista y hacer la revolución en Cuba hubiera traído su causa eficiente del Poder Soviético.

Notas

[1] La carta de Castro contra el Pacto de Miami puede consultarse aquí. El 15 de octubre de 1957, Felipe Pazos y Léster Rodríguez firmaron el pacto por el MR-26-7. Raúl Castro espetó hasta “prostituta [y] cobarde” contra ellos en carta a Fidel de 20 de noviembre de 1957. Cf.: Carlos Franqui, Diario de la Revolución Cubana, Ediciones R. Torres, 1976, 335-37.

[2] La propensión marxista-leninista de Castro sorprendería incluso a los comunistas que puso a urdir la reforma agraria a escondidas en Cojímar. Allí se apeó con nacionalizar todas las fincas, como si fuera otro Lenin con su Decreto sobre la Tierra. El mismísimo Che Guevara tuvo que recomendarle aflojar la mano. Cf.: Oscar Pino Santos, “La Ley de Reforma Agraria de 1959 y el fin de las oligarquías en Cuba”, Temas, Número 16-17, octubre 1998 — junio 1999, 42 ss.

[3] RTV Martí pudo y debió ahondar en la tendencia dictatorial explicando por qué el presidente se abstuvo de asumir la jefatura de las fuerzas armadas, como pregonaba la Constitución de 1940 (Artículo 142. ll), y dejó fuera del gobierno al Directorio Revolucionario 13 de Marzo y otros grupos antibatistianos, a pesar de haber prometido: “Cuantos intervinieron en esta brega tendrán allí su representación” (Revolución, 6 de enero de 1959). Urrutia montó casi todo su gabinete ministerial según las pautas dictadas por Castro. El único militante comunista —desde 1948— que se coló fue Osvaldo Dorticós, quien ya estaba bajo control del MR-26-7 por haber sido su coordinador en Cienfuegos antes del alzamiento del 5 de septiembre de 1957. Y entró al gabinete a propuesta del premier José Miró, pues como presidente del Colegio Nacional de Abogados venía bien para la cartera de Ponencia y Estudio de las Leyes Revolucionarias.

[4] Chris Andrew y Vasili Mitrokhin, The World Was Going our Way, Basic Books, 2005, 27.

[5] Ese día Alexander [Shitov] Alexeev se bajó del avión en Rancho Boyeros con vodka, caviar, álbum de fotos de Moscú y misión de averiguar qué rayos estaba pasando en Cuba. Cf.: Ibidem, 35. También Chris Andrew y Oleg Gordievsky, KGB: The Inside Story of its Foreign Operations from Lenin to Gorbachev, Sceptre, 1991, 469.

[6] Antonio de la Cova, The Moncada Attack, Universidad de Carolina del Sur, 2007, 63 s.

[7] Chris Andrew y Vasili Mitrokhin, Ob. cit., 34 s. También Alexander Fursenko y Timothy Naftali, One Hell of a Gamble, John Murray, 1997, 25.37.

[8] De la Cova, Ob. cit., 9.

[9] Theodore Draper, Castroism, Praeger, 1965, 26.

[10] Raúl Valdés Vivó se atribuyó el primer contacto directo del PSP con Castro poco antes de que este marchara al exilio. En México (1955-56) contactaron a Castro los PSPistas Osvaldo Sánchez, Flavio Bravo, Antonio Ñico López y Lázaro Peña; en la Sierra Maestra (1957-58), Ursinio Rojas, Osvaldo Sánchez y Carlos Rafael Rodríguez. Cf.: Angelina Rojas, “La unidad como factor de triunfo. El PSP entre 1952 y 1961”, Calibán, abril-mayo-junio 2009, 41.

[11] Hoy, 24 de agosto de 1963.

[12] Karol Kewes (seudónimo K.S. Karol), Los guerrilleros en el poder (extracto), 59 ss.

[13] Carlos Franqui, Ob. cit., 362.

[15] Ibidem, 366. Los argumentos iban desde tener tanta pureza revolucionaria como Castro hasta que la solución del problema cubano no estaba ni en Washington ni en Moscú.

[15] Antes que meter forros del calibre conteagüerico como que “Castro nunca peleó”, RTV Martí pudo y debió dilucidar históricamente la insistencia con que Castro mandó a pelear a Ramos Latour. Cf.: José Álvarez, Asesinado en combate: La historia del comandante Daniel, Editorial Hypermedia, 2018, 110 pp.

[16] Carta a Celia Sánchez, de 5 de junio de 1958. Para cumplir esta profecía por sí mismo, Castro pondría tanto empeño como el hermano pirómano de Nostradamus. El general Rodiles y escoltas de Castro cuentan que, al anochecer del 19 de abril de 1961, este arribó a Playa Girón encaramado en un tanque y todos fueron h asta un muelle de cemento. Castro procedió a encender y apagar una linterna; Rodiles se atrevió a preguntarle para qué y Castro repuso que para ver si los destructores americanos se acercaban a la costa, pensando que las señales venían de personal dejado atrás, y entonces los tanques y la artillería abrirían fuego. Rodiles no comprendió por qué, “después de tanta guerra, este hombre quiere más bronca”.


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