Actualizado: 26/03/2019 14:33
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Pedofilia, Jineteras, Prostitución

El excantante de rock pedófilo y la pornografía infantil en Cuba

Gary Glitter, que acaba de ser encausado en Londres, fue arrestado en 1977 cuando regresaba de Cuba y las autoridades británicas querían saber qué hacia viajando con tanta frecuencia a la Isla

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El excantante de pop británico Gary Glitter ha sido acusado formalmente de ocho delitos sexuales contra dos niñas de entre 12 y 14 años cometidos entre 1977 y 1980, anunció la Fiscalía británica, según informa el diario español El Mundo citando un cable de la agencia Efe.

Glitter, de 70 años y cuyo nombre real es Paul Gadd, fue la primera persona detenida en la llamada “Operación Yewtree”, una investigación policial sobre los abusos a menores que perpetró durante décadas el ya fallecido presentador de la BBC Jimmy Savile.

El excantante de pop fue detenido el 28 de octubre de 2012 en Londres para ser posteriormente puesto en libertad bajo fianza.

“Tras haber completado la investigación, hemos concluido, según el Código de la Fiscalía, que hay evidencias suficientes y que es de interés público que Gadd [Gary Glitter] sea acusado de ocho delitos en virtud de la Ley de Delitos Sexuales de 1956”, afirmó Baljit Ubhey, jefe de la Fiscalía de Londres.

Esos cargos están relacionados con dos mujeres, que cuando fueron víctimas de Glitter, entre 1977 y 1980, tenían “entre 12 y 14 años”.

La Fiscalía explicó que Glitter deberá comparecer ante la Corte de Magistrados de Westminster el próximo día 19 de junio.

Lo que no menciona la agencia Efe, ni aparece en otras informaciones, es que el excantante vivió durante temporadas en Cuba.

Glitter en Cuba

Los problemas de Glitter con la justicia, por acusaciones de pornografía infantil, no son nuevos.

En 1997 Glitter fue arrestado cuando regresaba de una vacaciones en Cuba. En el juicio, celebrado en noviembre de 1999, las autoridades británicas mostraron su interés en conocer lo que hacía Glitter durante sus frecuentes viajes a la Isla, donde tenía una casa.

Luego de cumplir la mitad de una condena en enero de 2000, de cuatro meses por 54 cargos de posesión de pornografía infantil, Glitter manifestó que podría trasladarse a vivir en Cuba, con lo que La Habana no sólo se mostró complacida sino que lo invitó a hacerlo.

El excantante terminó por no establecerse definitivamente en la Isla. Viajó a España y Camboya, entre otros lugares, y fue arrestado en varios ocasiones, encarcelado en Vietnam en el 2006 bajo acusaciones de abuso infantil.

Posteriormente fue detenido e investigado en Inglaterra por su supuesta vinculación en el caso de la estrella de televisión Jimmy Savile, quien se alega abusó sexualmente de unos 300 niños y adolescentes durante un período de 40 años. En la actualidad vive en Londres, donde ahora tendrá que comparecer ante la Corte de Magistrados de Westminster, el próximo día 19 de junio, precisamente por su vinculación con el caso Savile.

Tampoco es nueva la vinculación de Cuba con casos de pornografía infantil.

El hecho de que extranjeros mantienen relaciones sexuales con niñas cubanas no es una noticia reciente. Durante años se vienen señalando denuncias en este sentido, y el gobierno cubano ha hecho poco —por no decir nada— para evitar que ello ocurra.

Una investigación realizada por los diarios Toronto Star y El Nuevo Herald en 2013 brindó una amplia información al respecto, y obligó a modificar esa caracterización del turismo canadiense, como una práctica familiar y común entre matrimonios de edad avanzada o jóvenes idealistas, que viajaban a la isla impulsados por el atractivo de playa y sol en un destino relativamente barato, en los primeros, o con el objetivo de conocer una nación singular y alejada de la sociedad de consumo en que se han criado, un país con dificultades, pero también con ciudadanos sonrientes y con buena música, en los segundos.

No es que todos los visitantes canadienses fueran detrás de relaciones sexuales baratas e impunes con menores, pero vale la pena enfatizar en esta realidad triste, que significa el tráfico sexual con niños y la prostitución infantil.

Pero esta realidad no solo tiene que ver con los canadienses. En enero de 2002 apareció en la prensa británica un artículo que mostraba el tráfico de menores procedente de la isla a Londres.

Niñas en Cuba, prostitutas en Londres

Un negocio redondo según el vendedor. “Cubanitas” de 11, 12 y 13 años. Había donde escoger. Un vídeo de las niñas jugando y comiendo durante un cumpleaños. Simplemente verlo y señalar las preferidas. Además, la mercancía estaba garantizada. Los compradores podían “probarla” antes de la compra. Si no estaban satisfechos, escoger otra.

Sólo que los “compradores” resultaron dos reporteros británicos, Graham Johnson y Nyra Mahmoo, y la información apareció en el Sunday Mirror.

En diciembre de 200l, la rama británica de la organización End Child Prostitution, Pornography and Trafficking (Ecpat, UK) alertó que un número creciente de niños extranjeros eran obligados a prostituirse. La situación llevó a un juez, Peter Singer, de la división familiar, a instar al gobierno de que introdujeran leyes que detengan el comercio internacional de mujeres y niñas. Se estimaba que unas 1.400 entraban a Gran Bretaña anualmente y eran obligadas a la prostitución.

La situación llevó a los reporteros del Sunday Mirror a iniciar la investigación que los puso en contacto con Aktham Zuhair Salem Madanat, quien hace tres meses había llegado a Inglaterra y solicitado asilo bajo la alegación de ser un iraquí perseguido por el entonces dictador Sadam Husein.

Madanat era en realidad un jordano, que confesó a los periodistas haber sido proxeneta en Miami, tener una casa en Cuba y residir durante diversos períodos en Gran Bretaña, a lo largo de nueve años. Agregó que nueve meses atrás se había visto forzado a dejar Inglaterra y retornar a Cuba, pero que ahora estaba de vuelta en Londres para hacer “negocios”. Tenía nueve visas cubanas estampadas en su pasaporte y había viajado 13 veces a la Isla.

Madanat había regresado a Inglaterra con su esposa cubana y cuatro hijos, y todos estaban alojados en el London Park Hotel, que albergaba unos 500 refugiados en busca de asilo. En el lugar operan diversas bandas dedicadas a la prostitución.

Según el Sunday Mirror, Madanat alardeó que podía traer mujeres y niñas de Cuba. Siete en total. Cuatro con edades entre 16, 21 y 22; otra entre 26 y 27, y dos mucho más jóvenes: una de apenas 11 años. Campesinas del pueblo de su esposa “a siete horas de La Habana”, desesperadas por abandonar la Isla a causa de la pobreza. El vídeo fue tomado durante el cumpleaños de una de sus hijas, en su vivienda en Cuba. Había invitado a la fiesta a un grupo de jóvenes del pueblo y ahora usaba la cinta para promover la venta de las jóvenes como prostitutas.

“Le doy $200 a los padres y son suyas”, dijo Madanat, según citaba el Sunday Mirror. Los familiares tenían la esperanza de que las jóvenes se casaran, encontraran algún hombre rico o al menos pudieran mandarle algunos dólares.

Niñas en edad escolar, procedentes de Cuba, Nigeria y Albania son obligadas a prostituirse en Gran Bretaña. Las encierran, golpean y les suministran drogas. Les dicen que tienen que trabajar durante al menos dos años para comprar su “libertad”: la devolución de los pasaportes y la posibilidad de permanecer en el país. Viajan con documentos falsos. Las de más edad vienen con visas de trabajo y hacen pasar a las menores como hijas o hermanas. “La embajada cubana en Londres necesitaba una carta de invitación de un negocio diciendo que trabajarán como bailarinas o en un restaurante”, afirmaba Madanat.

No era la primera vez que Cuba aparecía en la prensa de Inglaterra vinculada al tema de la pornografía infantil, ya que con anterioridad se había producido el arresto de Glitter al regreso de la Isla.

Prostitución infantil y tráfico de menores

En su informe de 2000-2001, la Ecpat (End Child Prostitution, Child Pornography) señaló la existencia de prostitución infantil y tráfico de menores en Cuba, y añadió que en el país no se habían tomado medidas al respecto.

Un informe confidencial de la Real Policía Montada Canadiense (RPMC) en 2011 señaló que Cuba era uno de los principales destinos en el continente para los depredadores sexuales canadienses, junto con la República Dominicana, Haití, Brasil y México.

En 2013, a investigación del Toronto Star y El Nuevo Herrad dio cuenta de casos específicos de canadienses que viajaban a Cuba para tener sexo con menores.

En vez de enfrentar el problema, a lo largo de los años lo que ha hecho el gobierno cubano es negarlo o limitar su alcance.

Por ejemplo, en la Consulta sobre Violencia Sexual en la Región de Latinoamérica, celebrada en febrero del 2001 en San José Costa, el régimen emitió una declaración, reclamando que las alegaciones de que Cuba era una de los países latinoamericanos más afectados por el comercio de explotación sexual de los niños resultaban “completamente falsas”.

Aunque existen leyes severas al respecto, no hay la voluntad de erradicar las condiciones que propician esta forma de abuso infantil, así como tampoco para poner fin a la prostitución. El enfoque del régimen al respecto es hipócrita y mal intencionado.

Cuba debería asumir que en el país existe la explotación sexual y la prostitución y que éstas tienen causas económicas, por lo que tendría que tratar de erradicar las causas que derivan en la explotación femenina, urgió el Comité por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres de la ONU en julio de 2013..

El Comité tiene por objetivo velar por que los Estados miembros de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Violencia contra las Mujeres ­—de la que Cuba es parte— acaben con la discriminación política, económica, social, cultural y civil contra las féminas.

“El Comité está profundamente preocupado porque el Estado Parte no reconoce la existencia de la explotación de la prostitución”, indicaban las conclusiones sobre el país caribeño.

“Además, el Comité está también preocupado por la falta de esfuerzos para evitar la explotación de la prostitución y acabar con sus causas estructurales, así como la falta de protección y servicios disponibles para las víctimas de esa explotación”.

Es por ello, que el Comité alentaba al Estado cubano para que hiciera todo lo necesario para acabar con las causas estructurales de la prostitución y el tráfico, que velen por que las mujeres y las niñas no sea estigmatizadas, y se aseguren que éstas accedan a programas de rehabilitación y asistencia básica como refugios.

La advertencia del Comité aparecía tras la respuesta aportada por el gobierno de La Habana, durante el análisis de su caso, en el que éste aseguró que “el fenómeno de la prostitución no tiene causas estructurales en Cuba, ya que fueron eliminadas tras el triunfo de la Revolución”.

Las autoridades cubanas contestaron al Comité de que la prostitución en Cuba “constituye una elección personal de las mujeres y hombres que buscan en el ejercicio de la prostitución una vía para acceder a determinados bienes de consumo que propicien un nivel de vida superior al del resto de la población trabajadora, y en algunos casos emigrar al exterior”.

Prostitutas cultas o cultura de la prostitución

Durante décadas, el régimen afirmó que la prostitución era uno de los “males del pasado” erradicado tras el triunfo revolucionario.

“En nuestro país, la prostitución se erradicó hace muchos años. En nuestro país, todas esas tristes y horribles cosas de una sociedad explotadora, ya no existen”, afirmó Fidel Castro el 30 de noviembre de 1971. Años más tarde, en otro discurso, acudió al insólito recurso educativo y sanitario al reconocer el problema en la Isla: “nuestras prostitutas son las más sanas e instruidas del mundo…”. Casi una invitación al sexo seguro, con enseñanza incluida.

El gobierno de La Habana dice que la prostitución en la Isla es “voluntaria”, un argumento no sólo cínico, sino ajeno a la ideología que el sistema imperante aún dice sustentar. La realidad es que el país se ha transformado en un centro de corrupción y vicio, donde la explotación sexual infantil es una muestra de decadencia social, moral y económica en su forma más descarnada.


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