Actualizado: 17/07/2019 10:29
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Red Avispa

Culpables los cinco acusados de la Red Avispa

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Los cinco miembros de la Red Avispa de espionaje cubano fueron hallados culpables de los 23 cargos que se les imputaban al término del juicio, que durante seis meses se les realizó en Miami.

El veredicto, emitido el viernes en la tarde, sorprendió a muchos entre la comunidad exiliada, pues la ausencia de cubanoamericanos en el jurado y los elogios al trabajo de la defensa en algunos medios de prensa levantaron dudas sobre la posibilidad de que los hombres fueran condenados.

Sin embargo, tras 103 audiencias judiciales y una semana de deliberaciones, los 12 miembros del jurados concluyeron que Gerardo Hernández, cabecilla de la red de espionaje, es culpable de: conspiración para actuar como un agente extranjero no registrado y defraudar a Estados Unidos. Conspiración para cometer espionaje. Conspiración para cometer asesinato (en el caso del derribo en 1996 de las avionetas de Hermanos al Rescate). Fraude de pasaporte. Identificación fraudulenta. Actuar como agente extranjero no registrado. Ayudar, instigar a los acusados René González y Antonio Guerrero, agentes extranjeros. Ayudar, instigar al acusado de espionaje (fugitivo) Juan Pablo Roque. Ayudar, instigar a Alejandro Alonso, Nilo Hernández y Linda Hernández, miembros de la Red Avispa que se declararon culpables con anterioridad.

Ramón Labaniño, sustituto de Hernández en su ausencia, ordenó a otros agentes infiltrar el Comando Sur del Pentágono, que radica en Miami, y supervisar una misión contra influyentes políticos cubanoamericanos. Fue encontrado culpable de: conspiración para actuar como un agente extranjero no registrado y defraudar a Estados Unidos. Conspiración para cometer espionaje. Fraude de pasaporte. Identificación fraudulenta. Falsa solicitud de pasaporte. Ayudar, instigar al acusado Antonio Guerrero, agente extranjero. Ayudar, instigar a Joseph Santos y Amarylis Silverio Santos, miembros de la Red Avispa, que se confesaron culpables con anterioridad.

Antonio Guerrero, ciudadano estadounidense, trabajó durante cinco años en la base naval de Boca Chica, en Cayo Hueso, desde donde reportó movimientos militares. Culpable de: conspiración para actuar como un agente extranjero no registrado y defraudar a Estados Unidos. Conspiración para cometer espionaje. Actuar como agente extranjero no registrado.

René González, ciudadano estadounidense, se infiltró en Hermanos al Rescate y el Movimiento Democracia y preparó sabotajes y operativos para desacreditar a ambas organizaciones de exiliados. Culpable de: conspiración para actuar como un agente extranjero no registrado y defraudar a Estados Unidos. Actuar como agente extranjero no registrado.

Fernando González (sin parentesco con René González), ordenó a otros agentes penetrar en las instalaciones del Comando Sur. Es culpable de: conspiración para actuar como un agente extranjero no registrado y defraudar a Estados Unidos. Identificación fraudulenta. Fraude de pasaporte. Ayudar, instigar al acusado Antonio Guerrero, agente extranjero. Actuar como agente extranjero no registrado.

Hernández, Labaniño y Guerrero enfrentan condenas a cadena perpetua y René y Fernando González, penas máximas de 10 años de cárcel. Las sentencias serán emitidas por separado los días 24, 25, 26 y 28 de septiembre y el 2 de octubre.

Durante los seis meses del proceso judicial, la fiscalía presentó unas 2.000 páginas de documentos decodificados de las comunicaciones de los hombres con sus jefes en La Habana, las falsas identidades que usaban tres de ellos y otros objetos –algunos rudimentarios pero efectivos– utilizados en el trabajo de espionaje.

Las evidencias mostraron que algunos intentaron infiltrarse, aunque sin éxito, en instalaciones militares estadounidenses. En cambio, lograron penetrar organizaciones de exiliados cubanos y tenían como tareas difundir informaciones falsas para desacreditarlas, fomentar divisiones internas, realizar actos de sabotaje contra Hermanos al Rescate y destruir la carrera política de líderes cubanoamericanos.

Abogados del condado Miami-Dade creen que el fallo del jurado puede ser la primera piedra en un proceso de encausamiento criminal contra Fidel Castro, por el derribo de las avionetas civiles de Hermanos al Rescate en 1996 y la muerte de sus cuatro pilotos.

El veredicto, en el cual se condena a Hernández por "conspiración para cometer asesinato" es el primer fallo legal que indica que los pilotos (tres de ellos ciudadanos estadounidenses) fueron asesinados. Hernández advirtió a dos de sus hombres, bajo órdenes de La Habana, que no volaran durante varios días de febrero de 1996, incluyendo el del derribo.

Uno de los momentos más emotivos del juicio fue cuando se escuchó la grabación de las de los pilotos atacantes, quienes con júbilo y expresiones groseras se vanagloriaban de destruir con misiles las dos avionetas.

Guy Lewis, fiscal interino del distrito sur de la Florida, declaró a la prensa: "Hubo una conspiración para cometer asesinato que había sido aprobada y ordenada a los más altos niveles del Gobierno cubano". Lewis declinó pronunciarse sobre si la administración Bush buscaría el procesamiento judicial del presidente.

El ex fiscal Kendall Coffey, quien sirvió bajo la administración Clinton, dijo por su parte: "El Gobierno pudo probar que el derribo fue asesinato. Ciudadanos en nuestra comunidad fueron asesinados... y eso no puede ser ignorado. El deber del Gobierno estadounidense es proceder a establecer la culpabilidad de otros".

El encausamiento de Fidel Castro es promovido por el líder de Hermanos al Rescate, José Basulto, la Fundación Nacional Cubano-Americana, y políticos como el congresista Lincoln Díaz-Balart.

Las posibilidades reales de que tal cosa ocurra actualmente parecen remotas, pues como jefe de Estado, Castro goza de inmunidad diplomática. Sin embargo, los pedidos del tribunal de justicia internacional de La Haya para encausar a Slobodan Milosevic, incluso cuando aún era presidente de la Federación Yugoslava podrían abrir el camino hacia la definición de un marco legal para el enjuiciamiento futuro, en la arena internacional, de jefes de Estado y Gobierno.

Los familiares de los pilotos derribados por la fuerza aérea cubana, recibieron con satisfacción el veredicto. Eva Barba, la anciana madre de Pablo Morales –el único de los hombres que no era ciudadano estadounidense–, elevó sus brazos al cielo y exclamó: "Gracias a Dios, esto es justicia". Pero no todos estaban complacidos. Maggie Khuly, hermana de Armando Alejandre, otra de las víctimas del derribo, dijo: "queremos más encausamientos criminales. Le hablamos de eso a la administración Clinton y le hablaremos a la actual administración de la misma cosa", indicó, en referencia a posibles acciones legales contra Castro.

Caroline Heck Miller, quien representó a la fiscalía durante el juicio, declaró: "Éste es un día de justicia, un día de reivindicación de nuestro sistema judicial".

La defensa reaccionó decepcionada ante el veredicto. Jack Blumenfeld, abogado de Guerrero, admitió que pensó que el juicio se "había vuelto en nuestro favor, pero creo que había una cantidad abrumadora de evidencia que el Gobierno tenía".

De hecho, uno de los jurados, David G. Burker, un gerente de sistemas de computación de 45 años, declaró a la prensa que el principal abogado defensor, Paul McKenna (cuyo cliente era Gerardo Hernández) "insultó nuestra inteligencia", con partes de su argumentación.

"No hay excepciones en la ley" que permitan conspiración para cometer espionaje "por una buena causa", como alegó la defensa al justificar las acciones de los acusados diciendo que buscaban proteger a Cuba de una posible invasión o de actos terroristas de la comunidad exiliada, afirmó Burker.

El hecho de que las acusaciones fueran de "conspiración para cometer espionaje" y no "espionaje" derrotaba los argumentos de los abogados defensores de que los hombres no pudieron recabar información dañina para Estados Unidos, pues el solo intento de realizar actividades de espionaje bastaba para condenar a los acusados, dijo Burker.

En Cuba, donde el juicio fue silenciado por la prensa oficial, la reacción al veredicto fue cautelosa y enigmática: "Responderemos en su momento sobre este caso", advirtió el canciller Felipe Pérez Roque ante las interrogantes de los corresponsales extranjeros acreditados en La Habana.