Actualizado: 18/10/2017 20:02
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Literatura, Hemingway, Finca Vigía

El legado Hemingway como tesoro del Estado cubano

Continúa el avance en la preservación de los documentos de Hemingway en Cuba, aunque no siempre los expertos estadounidenses logran acceder a los mismos

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Desde que con su agudo sentido práctico Mary Hemingway no dudó por un momento que las obras inéditas de su fallecido esposo y las pinturas depositadas en la bóveda del Banco Nacional valían mucho más que la casa en la que había sido feliz e infeliz a ratos —y casi siempre simultáneamente— y donó Finca Vigía al Estado cubano, el Gobierno de la Isla mantuvo el lugar con etapas alternadas de atención y abandono, que junto al paso del tiempo terminaron por hacer necesario un extenso proceso de restauración.

Esta restauración no ha estado libre de controversia, no precisamente por el carácter y la fama del escritor, sino por el hecho de que Cuba convirtió al proceso en un asunto de Estado.

Especialistas norteamericanos, junto al representante demócrata por Massachusetts, Jim McGovern, viajaron a Cuba en septiembre de 2002 para lograr un acuerdo que permitiera una adecuada conservación de los documentos de Hemingway que se hallan en el lugar, así como su biblioteca. Entre sus objetivos se encontraba además, y en lugar priorizado, el hacer posible que los escritor estuvieran a disposición de los académicos de una forma sencilla y sin limitaciones de índole política.

En el año 2004 se firmó un convenio entre el Consejo Nacional de Patrimonio de Cuba y el Consejo de Investigaciones Sociales de Estados Unidos, para llevar a cabo el “Proyecto Hemingway”, destinado a la conservación y restauración del legado literario del escritor que está en Finca Vigía, en su mayoría cartas y notas personales.

Desde la firma del acuerdo, se ha logrado asegurar la preservación de más de 5.500 documentos inéditos del escritor atesorados en la Isla.

Un segundo lote “de 2.000 documentos inéditos” pertenecientes a la colección Hemingway del museo Finca Vigía también ha logrado ser procesado o se encuentra en vías de tratamiento para su mejor conservación, gracias a la participación estadounidense.

Algunos de esos documentos ya han sido expuestos en la Biblioteca Presidencial y Museo John F. Kennedy, de Boston, y entre ellos se incluyen “manuscritos dirigidos a su (cuarta) esposa Mary Welsh, algunos de sus itinerarios de viaje, cartas” y “varias observaciones meteorológicas, entre ellas crónicas de huracanes.

La vivienda de Ernest Hemingway en Cuba también ha sido restaurada. Las obras se han llevado a cabo con fondos proporcionados por el Estado cubano, ya que, a pesar de las intenciones de colaboración financiera de las instituciones estadounidenses, para apoyar las obras, en su momento no fue posible el otorgamiento del dinero debido a las normas establecidas por el Departamento del Tesoro a consecuencia del embargo de Estados Unidos al régimen de La Habana.

Cuba afirma haber invertido más de un millón de dólares en la reconstrucción o unos cuatro mil millones en pesos cubanos.

Vale la pena visitar Finca Vigía. A diferencia de la casa museo Hemingway en Cayo Hueso, donde poco o nada evidencia la estancia del escritor, en la casona austera y acogedora, situada en las proximidades de La Habana, en San Francisco de Paula, se respira la presencia del autor de algunas de las mejores obras de la literatura norteamericana.

En el lugar hay cartas del director de cine Howard Hawks, las actrices Ingrid Bergman y Marlene Dietrich y el magnate de prensa William Randolph Hearst Jr., de Patrick Hemingway, hijo del escritor, y de Grace Hall Hemingway, su madre. También hay cartas de Adriana Ivancich, la joven condesa italiana que fue el último amor del escritor y que sirvió de modelo para la heroína de Más allá del río y entre los árboles, al igual que de Martha Gelhorn, su tercera esposa, entre otras.

Tras el inicio del “deshielo” en las relaciones entre Washington y La Habana, los esfuerzos para la preservación de tales documentos han avanzado a ritmo acelerado.

“Funcionarios y académicos de Cuba y EEUU se reunieron en Boston para discutir gestiones conjuntas as fin de preservar objetos en la antigua casa de Ernest Hemingway en la Isla”, informaba un cable de la Associated Press el 12 de octubre.

El foro en el Biblioteca Presidencial John F. Kennedy se centró en la colaboración bilateral para garantizar que el legado del escritor siga vivo en ambos países.

El evento del pasado miércoles incluyó al presentador televisivo Bob Vila, hijo de inmigrantes cubanos, que ha estado trabajando en la restauración de la casa de Hemingway. Participaron además el representante McGovern, Ada Rosa Alonso, directora del Museo Hemingway en Cuba, y Susan Wrynn, excuradora de la Colección Hemingway en la Biblioteca JFK.

Toda esta labor, de por sí meritoria, se lleva a cabo dentro de las singulares circunstancias que implican cualquier proyecto relacionado con Cuba.

En abril de este año se anunció el viaje a Cuba de un equipo de expertos estadounidenses para ayudar a arquitectos, ingenieros y trabajadores cubanos a construir un nuevo centro de almacenamiento y talleres para la conservación de los documentos de Hemingway en Finca Vigía, según un artículo aparecido en el San Antonio Press News.

Para la realización del proyecto, se anunciaba la llegada a la Isla, procedentes de EEUU, de materiales de construcción valorados en más de $900.000. El envío había contado fundamentalmente con el financiamiento de la Caterpillar Foundation and Caterpillar Inc., la AT&T Foundation, la Ford Foundation y la American Express. La Caterpillar en específico había donado $500.000 a la Fundación Finca Vigía.

El Gobierno cubano, en conjunto con la Fundación Vigía Finca con sede en Massachusetts, ya había completado en 2008 la restauración de los jardines y de la casa de estuco construida en 1886, valorada en un 1 millón de dólares. En lo que se continúa trabajando es en la conservación de los miles de documentos, fotografías, grabaciones y libros que desde hace años se encuentran en el lugar.

Dado la imposibilidad que muchos de los materiales se consiguieran en la Isla, el envío comprendía prácticamente todo lo necesario para construir la instalación de 2.200 pies cuadrados, destinada a alberga laboratorios de conservación y una instalación para el almacenamiento de los documentos, con clima controlado.

El envío incluía desde equipos de climatización, ventanas y puertas, material para techos, canaletas, baldosas, techos, tuberías, accesorios de plomería y cableado, hasta cascos y gafas de seguridad.

Pese a este esfuerzo ingente de colaboración entre Cuba y EEUU en lo que respecta a los papeles de Hemingway, aún persisten las limitaciones, impuestas por el Gobierno cubano, para que los estudiosos estadounidenses puedan tener acceso a los documentos del escritor.

En septiembre de 2014 un grupo de científicos marinos de EEUU viajó a la Isla debido a su interés en los escritos de Hemingway, informó en su momento BBC Mundo.

No eran las novelas de Hemingway, como El viejo y el mar, lo que los motivaba, sino en sus diarios y cuadernos de pescador en las costas cubanas.

Los científicos consideran que pueden encontrar datos clave para estudiar la evolución de las poblaciones de algunas especies de peces del Caribe. Consideran que en dichos diarios hay valiosas observaciones de condiciones meteorológicas, la fauna en los estrechos de Florida, las mareas, las corrientes.

“Cuando la gente piensa en Hemingway, piensa en el ‘gran cazador blanco’, los trofeos en la pared, las fotos de él con leones y búfalos o sus cuentos de las corridas de toros en Pamplona”, le dijo a BBC Mundo Jeffrey Boutwell, uno de los científicos principales en la delegación.

“Pero hay un lado de Hemingway como naturalista que muchos desconocen”.

Es por ello que los biólogos consideran que los cuadernos de pesca de Hemingway, de sus viajes en el Caribe a bordo de El Pilar podrían representar un verdadero tesoro de información sobre los cambios en la salud de las especies de marlín (también conocido como pez aguja y emparentado con el pez espada), atún, pez emperador y tiburones en el estrecho de la Florida.

Todo ello tomando en consideración que Hemingway era extremadamente meticuloso, como prueba el hecho de que llevaba anotaciones de su peso que también se encuentran en Finca Vigía.

“En sus diarios se encontrarán sus observaciones de condiciones meteorológicas, la fauna en los estrechos de Florida, las mareas, las corrientes”, afirmaba Boutwell a BBC Mundo.

Pero se quedaron con las ganas de consultar dichos documentos. Los científicos estadounidenses no tuvieron acceso a los diarios del escritor. Les dijeron que solo conservadores especializados estaban autorizados a tocarlos.

Es de esperar que, gracias a la labor conjunta entre Cuba y EEUU que se lleva a cabo en estos momentos, esta situación cambie en el futuro.


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