Actualizado: 11/05/2021 18:56
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Cine

'Fresa y Chocolate' llega a la televisión cubana tras 14 años de su estreno

La película, ganadora de varios premios, sólo se había exhibido anteriormente por el canal 'Cubavisión Internacional'.

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Fresa y Chocolate fue transmitida al fin por una cadena de televisión en la Isla, 14 años después de su estreno en las salas de cine y 11 desde la muerte de su director, Tomás Gutiérrez Alea (Titón), informó AFP.

La película sólo se había exhibido anteriormente por el canal Cubavisión Internacional, también estatal, que trasmite su programación hacia el exterior, y dentro de la Isla, para el sector empresarial extranjero y centros turísticos.

La proyectó el programa Espectador Crítico, que dirige la periodista Magda Resik por el Canal Educativo y que desde hace un tiempo viene presentando cintas como Suite Habana, de Fernando Pérez, y Páginas del diario de Mauricio, de Manuel Pérez, no exhibidas hasta el momento en la televisión de la Isla.

Según reportó EFE, Resik destacó el abordaje que hace el filme "de la aceptación de la diferencia en una visión muy aventajada de nuestra propia realidad" y los importantes galardones que recibió tras su estreno en diciembre de 1993 en el XV Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, donde se alzó con ocho premios.

Además recordó que hace más de una década la película "provocó una gran repercusión tanto en Cuba como en el mundo" y que "marcó al cine cubano posterior".

Previo a la exhibición, el crítico de cine Frank Padrón dijo que en Fresa y chocolate se insiste mucho en que "respetando las diferencias, respetando al otro, aunque sea muy diverso a como somos, puede llegarse a establecer una relación de amor, de comprensión, de trabajo o de colaboración, y es lo que la película propone".

Padrón habló de la universalidad del tema y "la defensa de la cubanía, al margen de los credos —incluso— políticos, estéticos e ideológicos". "Es también el hecho de patentizar que la militancia en una ideología no nos puede hacer jamás dogmáticos", añadió.

"Tenemos que aprender que por muy sólidos que sean los principios, la flexibilidad y la compresión tienen que ser la divisa principal que caracterice esa militancia", señaló el especialista y consideró que la película "no es una obra maestra", que tiene "problemas dramatúrgicos, que "la imagen peca a veces de cierta pobreza" y que en ella "no hay una vocación de perfección estética", aunque "nada de esto puede obstaculizar la fuerza y el alcance".

Asimismo, reconoció que no se puede ignorar que antes de Fresa y chocolate, en la que se trata de la amistad de un homosexual y un heterosexual, no existía una tradición del tema en el cine cubano.

"Nunca, un personaje así (como Diego) había ocupado el plano protagónico", opinó y dijo que el hecho de que Diego "no fuera una persona exactamente revolucionaria, de que tuviera otros criterios y sin embargo fuera un amante de la cultura cubana, eso lo convertía en un personaje apasionante".

Por su parte, el realizador Fernando Pérez dijo este domingo a la AFP sobre esas cintas no proyectadas que "nunca dieron una razón, pública por lo menos". "Todos suponemos que es por prejuicios de ese tipo de cine más complejo y que no responde a una visión modélica de la realidad", añadió.

Pérez tiene otras cintas como Madagascar y La vida es silbar, tampoco exhibidas por la televisión.

"Yo pienso que está muy bien que eso se haga, pero que no sea como esos actos de contrición de la religión católica, que uno confiesa el pecado (…) hay muchas otras películas cubanas que la televisión cubana no ha exhibido y que deberían exhibirse", dijo.

Entre ellas Guantanamera (de Titón y Juan Carlos Tabío, al igual que Fresa y Chocolate), Alicia en el pueblo de Maravillas y Hacerse el Sueco (Daniel Díaz Torres), Adorables Mentiras y Perfecto Amor Equivocado (Gerardo Chijona), Techo de vidrio (Sergio Giral) y Miel para Ochún (Humberto Solás), según fuentes del Instituto de Cine.

Durante la polémica suscitada entre intelectuales cubanos a raíz de la aparición pública de tres ex comisarios políticos del llamado "quinquenio gris" (1971-1976), época de censura y purgas, circuló por email una lista de filmes de realizadores cubanos aún no exhibidos en la televisión.

Intolerancia, discrepancia e incomprensión

Fresa y Chocolate significó en su momento un llamado a eliminar los tabúes y prejuicios en torno a la homosexualidad. Gutiérrez Alea dijo en una ocasión que la cinta pretendía motivar a la reflexión sobre "la intolerancia, la discrepancia y, en resumen, la incomprensión a todo lo que significa ser y pensar diferente".

Diego, el joven homosexual cuyo papel lanzó a la fama a Jorge Perugorría, es un amante de la cultura cubana y de La Habana que, marginado, se ve forzado a emigrar. Su contraparte, David, estudiante universitario militante de la Unión de Jóvenes Comunistas, le rechaza al inicio, pero llega a comprenderlo y apreciarlo.

El guión del filme fue escrito por Senel Paz, inspirado en su cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo, ganador del premio Juan Rulfo en 1990 y del que hay también una versión para el teatro.

Desde su estreno, el filme consiguió en pocas semanas medio millón de espectadores en un solo cine de La Habana, y luego se alzó, entre otros galardones, con un Oso de Plata en el Festival de Berlín; un Goya, en España, y por primera vez, una película cubana logró una candidatura a la mejor película extranjera de los premios Oscar.