Actualizado: 21/07/2019 2:08
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Boxeo

Alerta sobre el ring

Tradicional baluarte del denominado 'deporte revolucionario', la nave boxística cubana está haciendo aguas.

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Los últimos acontecimientos en torno al deporte cubano no constituyen buenas noticias de cara a los Juegos Olímpicos del año próximo en China. El boxeo, principal aportador de medallas en las citas estivales, se ha encargado de nublar bastante el panorama: a la reciente fuga de tres púgiles, se suma ahora la sustitución de Sarbelio Fuentes al frente del colectivo técnico nacional.

No se trata de que cuatro personas pongan en franco peligro la probada, aunque cuestionable, estabilidad del movimiento deportivo bajo el régimen en estas casi cinco décadas. Si se toman como punto de referencia los Juegos de Barcelona 1992, feliz retorno de los atletas de la Isla al concierto olímpico tras doce años fuera, podrá argüirse que las ausencias imprevistas de estrellas existieron en ese período de profunda crisis económica y, sin embargo, se alcanzaron triunfos resonantes.

Pero nada es tanto así. Los recientes sucesos dejan un lastre de incertidumbre y muestran la necesidad imperiosa que tienen las autoridades de tomar medidas aperturistas si no desean condenar al deporte a una caída estrepitosa en poco tiempo.

Sabido es que en varios deportes, la preparación de los atletas nacionales es puro laboratorio. Las razones más difundidas por el INDER tienen que ver con la escasez de fondos para sostener topes e insertarse en exigentes torneos.

En el fondo, se arrastra una metodología residual de la Guerra Fría —el deportista como recurso primordial del Estado—, cuando en tiempos de la antigua Unión Soviética existía una red de eventos que garantizaba enfrentamientos de alto nivel casi todos los años y hasta se daban el lujo de obviar la participación en Olimpiadas, minimizando la necesidad de competir con Occidente.

Pies en polvorosa

A casi dos décadas de la caída del Muro berlinés, las autoridades siguen empeñadas en poner freno a la participación activa y libre de sus atletas en el concierto deportivo mundial, lo cual es particularmente negativo en deportes colectivos como el baloncesto, el voleibol y el fútbol, aunque al parecer no tanto en el béisbol. En otros, como el atletismo y el boxeo, se verifican preocupantes retrocesos que han dado la alarma para Pekín 2008.

Sabido es que el boxeo posee características especiales, debido a las enormes diferencias existentes entre su práctica profesional y el movimiento amateur en el que Cuba se inscribe, lo cual lo hace hoy uno de los deportes más divididos, como antes fue el béisbol. Son casi dos deportes distintos, lo cual no redunda en beneficio de una modalidad de combate tan antigua como el hombre mismo.

Por eso mismo, la desestimulación que padecen los deportistas, después de sentirse utilizados y engañados bajo el régimen de los hermanos Castro, prende la mecha para que jóvenes y talentosos atletas pongan pies en polvorosa a la primera de cambio.

El nuevo director técnico de la escuadra de boxeo es ahora Pedro Roque, quien fungía al frente del elenco juvenil de la Isla. Lo primero que hizo Roque fue declarar a la prensa sentirse confiado de que Cuba tendría "con seguridad" campeones olímpicos y mundiales "con edades entre 19 y 21 años", pero no mencionó cuándo.

Recientes torneos internacionales, como el clasificatorio de Barquisimeto (Venezuela) y la Copa Independencia de República Dominicana, dejaron poco margen al análisis, debido a sus pobres rigores. Aun así, en tierra quisqueyana debieron sufrir la derrota del santiaguero Yordenis Ugás (60 kilogramos), a quien los dirigentes y los medios desean presentar como la nueva estrella del pugilismo nacional —detrás del estelar Guillermo Rigondeaux, claro—, en contraposición a los "desertores".

Si, por ejemplo, luego del retiro del multicampeón Teófilo Stevenson y de la muerte de Roberto Balado, campeón olímpico en Barcelona 1992, fue imposible encontrar sustituto en los superpesados —Alexis Rubalcaba y Michel López, ¿los recuerdan?, iban de fracaso en fracaso—, ahora la tarea se duplica para hallar a quien tape el vacío de Odlanier Solís en los 91 kilogramos.

Dos eventos de primera magnitud son el objetivo del trabajo para lo que resta de año: los Panamericanos de Río de Janeiro en julio, donde, según Roque, se aspira a superar la cosecha de seis títulos de 2003, cosa difícil en coyuntura tan delicada, y el Mundial de Moscú en septiembre, una sede que suele tornarse muy peligrosa para el reinado de los caribeños; recuérdese la amarga experiencia de 1989.

No se puede esconder el nerviosismo: la nave boxística cubana, tradicional baluarte del denominado "deporte revolucionario", está haciendo aguas. Es palpable la incertidumbre, porque esta vez el llamado de alerta, en el mismo seno del aparato paridor de propaganda, proviene del ring.

  • Pelea de Odlanier Solís frente al ruso Islam Timurziev en la Copa de Naciones de 2006