Actualizado: 19/10/2017 11:37
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Mirando a Beijing

El atletismo y el judo cubanos comienzan a poner el listón bien arriba.

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El nuevo ciclo olímpico de cara a Beijing 2008 ha comenzado bien para Cuba en dos deportes: atletismo y judo. Mientras tanto, la pasión de la mayoría en la Isla, el béisbol, dirime sus aburridos cotejos en terrenos internacionales y su futuro aparece entre nieblas por su exclusión de la cita estival londinense de 2012.

Las llamadas de alerta de varios especialistas en el denominado deporte rey sobre el vacío de grandes talentos cubanos en el campo y pista, ha tenido contundente respuesta en la temporada atlética del año, que ya casi concluye. Los criollos se habían quedado cortos en Atenas 2004 y, ante el retiro de monstruos de la talla de Javier Sotomayor y Ana Fidelia Quirot, además de la baja forma deportiva, ya en franco declive, del saltamontes Iván Pedroso, el relevo parecía estancado.

Pero no ha sido así. Primero vinieron las buenas nuevas de los Campeonatos Mundiales de Helsinki, a principios de agosto pasado, con las sobresalientes actuaciones de la joven ochocentista Zulia Calatayud, la jabalinista Osleydis Menéndez y el saltador de altura Víctor Moya, además de la especialista en el martillo Yipsi Moreno y el saltador de triple Yoandri Betanzos.

Luego, más recientemente, han copado titulares por sus destacados resultados en la Tercera Gala Mundial de Atletismo, celebrada en el estadio Louis II, de Mónaco. En esta versión del clásico universal se alzaron con cinco preseas de oro, por intermedio de Moya (con su mejor marca personal —2,35 metros—, la mayor lograda por un cubano después del Soto), Menéndez, Calatayud y Betanzos (con 17,46 metros alcanzó también su mejor marca del año). Unos días antes, en Hungría, la intermitente Yipsi Moreno le había ganado en su especialidad a las mejores del planeta.

Por su parte, las judocas cubanas iniciaron bien su senda de renovación en el torneo mundial de El Cairo, Egipto. Merecieron allí dos medallas doradas, ganadas por Yurisel Laborde (invencible en su división de 78 kilogramos) y la sorprendente bisoña Yanet Bermoy (48 kilogramos). El bronce fue a manos de la incansable veterana Driulis González (63 kilogramos). De esta manera, las muchachas se ubicaron en el primer lugar por países.

En el global, Cuba no pudo pasar del tercero (por detrás de Japón y Holanda), debido una vez más a que los varones se fueron en blanco, con decepcionante eliminación de Yordanis Arencibia, bronce olímpico el pasado año. El mejor situado fue el gigante Oscar Braison, quien con apenas 18 años de edad, conquistó un quinto puesto en más de 100 kilogramos.

Con estos dos capítulos, el deporte cubano manda una clara señal a sus rivales con la vista puesta en el verano de 2008. A pesar del trecho que aún falta por recorrer, sus más altos exponentes en dos especialidades de las que más títulos aportan a la delegación de la Isla han comenzado a poner el listón bien arriba. Se trata sin dudas de un aviso.