Actualizado: 29/06/2022 10:50
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Béisbol: Grandes Ligas

Siguiendo a los de la Isla

Lowell y Posada avanzan con el madero, Dannys Báez se retrasa, y Contreras y Liván mejoran su pitcheo.

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Si de hablar bien de las figuras grandes en el béisbol de la Gran Carpa se trata, no se puede dejar de mencionar la labor que viene rindiendo el cubanoamericano Mike Lowell, tercera base de los Medias Rojas de Boston. En los últimos diez juegos, Lowell se ha mantenido por encima de 300 en el bateo y acumula nueve cuadrangulares, entre ellos uno con casa llena el pasado 19 de mayo ante los Bravos de Atlanta, que estremeció las gradas de una punta a otra.

Cuenta el experimentado jugador de 33 años de edad con un sostenido promedio de 329 de average y 38 carreras impulsadas, para contribuir a que su equipo se mantenga de líder en su división, y sigue siendo uno de los visibles aspirantes a obtener un boleto para discutir en octubre el título de la Serie Mundial.

Otro que lo está haciendo muy bien con el madero es el también receptor puertorriqueño de origen cubano, Jorge Posada, quien ha sacado la bola fuera del parque en seis oportunidades y su promedio de bateo está en un formidable .372, con 28 carreras empujadas para el plato.

El máscara que viste el uniforme de los Yankees de Nueva York sigue siendo uno de los pilares sólidos en la ofensiva de los Mulos de la Gran Manzana. Sin embargo, el pitcheo está en el suelo y se le han ido muchos juegos de las manos por esa razón. Si este departamento tan importante no se acaba de ajustar, las consecuencias serán desastrosas para la popular nave que acaba de conseguir un contrato con el veterano serpentinero Roger Clemens, seguro Hall de la Fama y uno de los más grandes lanzadores que ha tenido el béisbol de Grandes Ligas en muchos años.

Los pitchers

Uno que parece cada día estar mejor es el pitcher villaclareño Liván Hernández, quien acumula cinco victorias y dos fracasos con su equipo de los Diamondbacks de Arizona y excelente promedio de carreras limpias de 3.58. Mejor no se puede pedir a este nivel de pelota en las Grandes Ligas.

A ello debe añadirse que ha ponchado a 36 y le faltan sólo ocho chocolates para llegar a los 1.500 ponches en las Grandes Ligas, desde su aparición el 24 de septiembre de 1996.

José Ariel Contreras, por su parte, ha ido poco a poco creciéndose. Ha mejorado su efectividad con 3.71, eleva a cuatro sus victorias con igual cantidad de fracasos y ha conseguido propinar 35 ponches en lo que va de campaña. Ozzie Guillén, manager de los Medias Blancas de Chicago, confía en que el cubano pueda aportar mucho más al equipo en lo que resta de temporada.

No se puede decir lo mismo de Danys Báez, relevista del equipo de los Orioles de Baltimore, quien posee un deficiente promedio de carreras limpias permitidas con 6.35 y ya tiene cuatro derrotas sin victorias. Este aspecto de triunfos en su rol de relevo largo no es tenido muy en cuenta, toda vez que ese no es su papel. Él camina la ruta para asegurar la actuación de quien lo ha precedido y entregar la pelota al cerrador para que se encargue de "apretar las tuercas". Labor que no ha logrado, según las estadísticas.

Aunque sigue asombrando con su juego defensivo, mucho tendrá que hacer Yuniesky Betancourt para volver a su estelar labor en el campo corto con esas manos prodigiosas que asombran a quienes lo siguen en el equipo de los Marineros de Seattle.

El joven villaclareño, que apenas debutó en las Grandes Ligas hace dos años y ya es el defensor regular en el campo corto del equipo, ha mejorado en su bateo. De aquellos 200 y un poquito, alcanza 287, con cuatro cuadrangulares y 19 carreras impulsadas que han sido muy bien recibidas por los Marineros.

De todos modos tendrá que hacer pininos de todo tipo para no descuidar su más importante rol, que es el defensivo, y claro, tratar de seguir mejorando su tacto al bate para convertirse en un pelotero completo. Condiciones le sobran al paracorto.

Veteranos y jóvenes prospectos

Paso a paso, uno de los jóvenes prospectos que sigue rindiendo una labor importante en el equipo de los Bravos de Atlanta es el catcher habanero Brayan Eduardo Peña, quien se ha ganado un lugar en esa posición y viene demostrando que es pieza clave en la defensa de la selección que se mantiene en el segundo lugar de la división del Este, muy pegada de los Mets de Nueva York, que lideran ese grupo.

A la ofensiva tiene promedio de 217, con un cuadrangular conectado. Su debut en las Grandes Ligas ocurrió justamente hace dos años y sólo tiene 25 años de edad. Mide casi seis pies y pesa 210 libras. Un prospecto del que pronto se hablará mucho.

Todavía no está sonando de verdad en el mismo centro la pelota, pero algo bueno está haciendo el veterano pelotero cubanoamericano Luis González, quien con su equipo de los Dodgers de Los Angeles cuenta con promedio de bateo de .275, válido para16 carreras remolcadas y cinco cuadrangulares que han ayudado a su equipo.

Cuarenta años va a cumplir este próximo 3 de septiembre el formidable jardinero zurdo que vive en Tampa y es hijo de cubanos. Todavía queda un buen trecho por delante y muchas apariciones al plato que hablarán sin duda del magisterio ofensivo de este hombre que ha dado tanto al béisbol en las Grandes Ligas y poco se ha dicho.