Actualizado: 17/07/2019 10:29
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Fútbol

Una buena noticia

A pesar del nuevo lugar 46 que ocupa Cuba en el ranking mundial, el aquí y el ahora de este deporte en la Isla exhibe un panorama cercano a lo desolador.

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Los amantes del fútbol en Cuba pueden estar de plácemes: la Isla ocupa el lugar 46 del ranking mundial, según anunció la FIFA la pasada semana. Una nación eminentemente beisbolera como la nuestra, a decir verdad, ha visto cómo en los últimos años ha crecido la legión de seguidores del más universal, quienes semana tras semana están pendientes de los resultados de las principales ligas, sobre todo las europeas.

Sin apenas resultados internacionales, por primera vez los equipos cubanos anclan en el selecto pelotón de los 50 mejores del planeta, por encima de naciones con mayor tradición en este popular deporte de equipo. Con una puntuación total de 643 unidades, Cuba fue el segundo país que más subió en el escalafón. Hace un mes andábamos por el puesto 68. Sólo los laboriosos asiáticos de Laos nos superan, aunque sin acercarse todavía al medio centenar.

Algunos recomiendan no ser demasiado optimistas tras este anuncio. Un ranking siempre será muy variable —en agosto Cuba estaba en el puesto 100— y estamos apenas comenzando el ciclo competitivo que culminará con la Copa Mundial de Sudáfrica, en el lejano 2010. Cuba continúa sin roce internacional y el área donde juegan los cubanos no muestra buen nivel, a pesar de las no desdeñables actuaciones de Jamaica (1998) y Trinidad Tobago (2006) en Copas Mundiales.

Lo que desean los fans del fútbol en la Isla es ver algún día a Cuba otra vez en un Mundial, donde no participa desde 1936. Pero no se debe tapar el sol con un dedo. Este año nuestro equipo mayor ha campeado por sus respetos en los torneos caribeños y viene de golear sin misericordia a sus rivales en las primeras rondas de la Copa del Caribe (Bahamas, Islas Turcas y Caicos, Islas Caimán y Surinam, además de victoria sobre Haití, 2-1).

No tuvieron iguales desempeños las selecciones Sub 21 —eliminada rápidamente en los Juegos Centro-Caribe de Cartagena, en junio pasado—, ni las Sub 20 y Sub 17, que no pudieron avanzar en las clasificatorias hacia los Mundiales de sus categorías.

El ranking FIFA se conforma teniendo en cuenta las actuaciones internacionales de los equipos, ya sean torneos de mayor o menor exigencia o simples partidos amistosos. No influyen la calidad de las ligas ni el nivel de los clubes, ni el desempeño de estos en lides regionales, como la Liga de Campeones de Europa o la Copa Libertadores. De esta manera, la reducida elite la encabezan los pentacampeones de Brasil, seguidos por Italia (actuales monarcas del mundo), Argentina y Francia.

La pura realidad

A contrapelo de esta buena noticia para el balompié cubano, la pura realidad indica otra cosa. El aquí y el ahora de este deporte en la Isla exhibe un panorama cercano a lo desolador. Quiso el destino que el anuncio del ranking coincidiera con el desarrollo de la segunda fase del Campeonato Nacional, donde se coronará a un nuevo rey, toda vez que los anteriores campeones no pasaron de la primera vuelta.

Este torneo cubano puede clasificar entre los de menor rigor técnico dentro de la FIFA y también entre los que menos apoyos alcanzan por parte del gobierno. Se juega sólo durante cinco meses y las condiciones de estadios y terrenos es para deprimirse. La estimulación a los deportistas es nula y de un año a otro se suceden las mismas carencias materiales, así como las mismas exigencias del necesario roce internacional.

En enero próximo, la selección principal dirimirá la ronda final de la Copa del Caribe, en Trinidad Tobago. Estarán en disputa allí cuatro boletos a la Copa de Oro de Estados Unidos 2007, a la cual Cuba deberá acceder sin grandes problemas. Este certamen en tierras norteñas se ha convertido en la principal incursión de la Isla en la arena internacional, algo así como su Mundial, y salvo en una oportunidad, cuando los cubanos lograron pasar a la segunda fase de la lid, siempre regresaron a casa cabizbajos, con goleadas de espanto sobre sus hombros.

En todos estos años han sido muchas las justificaciones de las autoridades para enfrentar el pobre papel de nuestro balompié en torneos internacionales. Primero estaba el tema del financiamiento: la FIFA puso a su disposición un millón de dólares para el Programa Gol. Después adujeron limitaciones con los balones: Gran Bretaña y el club madrileño Getafe anunciaron cuantiosas donaciones. ¿Qué más van a esgrimir?

Hace mucho tiempo que la pelota está en el bando cubano y no se ven gestiones claras en ese sentido.

En Cuba, el fútbol es de los deportes que jamás ha sido tenido en cuenta para experimentar con la inserción de jugadores en ligas extranjeras, algo que sí alcanzaron en ciertos momentos el béisbol y el voleibol, aunque a la postre tampoco fructificaron. Nadie duda de las potencialidades de los jugadores cubanos. No son genéticamente inferiores a otros. Pero sin una adecuada política que incentive su desarrollo a todos los niveles, es difícil obtener buenos guarismos.

Lamentablemente, nada augura que esta situación sea revertida a corto plazo.