Actualizado: 24/09/2020 14:00
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Béisbol: Clásico Mundial

Japón gana a Cuba y se lleva el Clásico Mundial

Con buen pitcheo de Matsukaza y una desbordada ofensiva, los nipones abortaron la racha cubana y se coronaron campeones.

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El equipo de Japón se convirtió en el Campeón del primer Clásico Mundial de Béisbol al derrotar 10 carreras por seis a su similar de Cuba.

En un excelente partido de béisbol que duró cerca de cuatro horas, los asiáticos fueron superiores en el terreno de juego y se llevaron el banderín. Luego de 17 días de competencia, el béisbol internacional tiene un nuevo rey.

La final, un tanto inesperada enfrentó a dos equipos que no eran dados como favoritos al principio del Clásico, pero que fueron de los que mejor preparados llegaron a este campeonato. Se demostró que el terreno de juego es el que tiene la última palabra.

Japón inauguró el marcador en la misma primera entrada con un racimo de cuatro carreras. Tsuyoshi Nishioka se embasó con un infield hit. Un boleto a Ichiro Suzuki y otro hit dentro del cuadro del cuarto bate Nobuhiro Matsunaka llenaron las bases.

A pesar de que apenas le conectaron al abridor Ormari Romero, el manager cubano Higinio Velez decidió relevarlo con Vicyohandry Odelin. El camagüeyano no lo hizo bien y entró dándole un pelotazo a Hitoshi Tamura, un boleto a Michihiro Ogasewara y permitiendo sencillo al jardín central a Toshiaki Imae, que empujó dos carreras más.

Cuba descontó rápidamente en la parte baja de la primera con un jonron del torpedero Eduardo Paret, su primero del Clásico Mundial.

En la quinta entrada Japón amplió el marcador con dos carreras más para elevar la ventaja a 6x1.

La estrella de los Marineros de Seattle, Suzuki, conectó doble por la raya del jardín izquierdo. Matsunaka dio sencillo colocando corredores en las esquinas. Hitoshi Tamura empujó a Suzuki con sencillo en fuerte roletazo por tercera y Michihiro Ogasawara amplió la ventaja con fly de sacrificio.

Japón dominaba el encuentro y Cuba ya había utilizado a esa altura a cinco lanzadores.

Los cubanos se acercaron en la parte baja de la sexta entrada. Frederich Cepeda impulsó la segunda con doblete tras un error del torpedero Munenori Kawasaki sobre un roletazo de Yuliesky Gourriel.

Osmani Urrutia empujó la segunda de la entrada con un sencillo. Anotó Borrero que se había embasado con hit.

Higinio Velez utilizó un total de ocho lanzadores para tratar de contener a los bateadores japoneses.

En la séptima Cuba no anotó, pero ocurrieron jugadas un tanto curiosas. El torpedero Kawasaki de nuevo dejo caer otra pelota en un roletazo fácil de Ariel Pestano. En la siguiente jugada Alexei Ramírez bateó para doble play, no sin que antes el torpedero japonés dejara caer momentáneamente la bola.

En la próxima jugada el lanzador Shunsuke Watanabe dejó caer otra pelota en una jugada fácil en primera base. Todo esto ocurrió luego que desde el banco cubano se lanzara una buena cantidad de agua hacia el terreno de juego, ritual este utilizado en partidos anteriores.

En la octava, el manager japonés Sadaharu Oh trajo al relevista zurdo Soichi Fujita y Frederich Cepeda le conectó jonron de dos carreras por el jardín izquierdo para poner el encuentro emocionante seis carreras por cinco.

En la novena Japón hizo cuatro carreras y decidió el partido y el campeonato.

Según AP, Japón marcó la séptima en una jugada apretada en el plato. Kawasaki se embasó en una jugada de selección y llegó a segunda con toque Nishioka.

Suzuki bateó una línea al bosque derecho, y el patrullero Urrutia lanzó un dardo al plato. El catcher Ariel Pestano bloqueó el plato, aunque Kawasaki alcanzó a meter su mano derecha al lado del pie izquierdo del receptor.

Después de una base por bolas a Matsunaka, el emergente Kosuke Fukudome impulsó dos con una línea al jardín izquierdo, y Ogasawara remolcó la otra con elevado de sacrificio.

Cuba descontó una en la novena entrada.

El partido lo ganó el abridor nipón Daisuke Matsuzaka (3-0), quien trabajó durante cuatro entradas ponchó a cinco y permitió un cuadrangular.

Matsuzaka, que había derrotado al equipo cubano en los Juegos Olímpicos de Atenas, volvió a ser verdugo de los antillanos.

El derecho japonés resultó elegido como el Jugador Más Valioso del Clásico. Tuvo marca de tres victorias sin derrota, con una efectividad de 1.38.

Ormari Romero (2-1) quien sólo sacó un out y permitió tres carreras cargó con la derrota.

Los mejores a la ofensiva por Japón: Matsunaka de 4-3, con tres carreras anotadas; Suzuki de 4-2, una empujada y tres anotadas, y Nishioka de 4-2, dos anotadas.

Por Cuba: Frederich Cepeda, jonrón y doble con tres empujadas en cuatro turnos al bate; Osmani Urrutia, de 4-2 una empujada, y Eduardo Paret, dos empujadas con jonrón y sencillo en cinco veces al bate.

Un total de 42.696 fanáticos asistieron a la final. En los 39 partidos del Clásico, unas 737.112 personas acudieron a los estadios.