Actualizado: 06/12/2019 17:18
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Carta abierta a los peloteros cubanos

'El gobierno cubano ha decretado la miseria permanente al deportista que se queda y el odio sin límites al que consigue escapar y triunfar'.

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Bienvenidos, peloteros cubanos. Cuba es un solo pueblo. Ustedes son parte de una querida y admirada familia también integrada por José Contreras, Orlando El Duque Hernández, su hermano Liván, Rafael Palmeiro, Alex González y otra veintena de excelentes jugadores de béisbol vinculados a las ligas Grandes y Menores.

El hecho de que ustedes radiquen en Cuba, o el hecho de que los mencionados deportistas vivan en el exilio o, incluso, hayan nacido en el destierro porque sus padres debieron abandonar la patria, no debe excluir a nadie del fraterno y permanente abrazo de una cubanidad que está por encima de la geografía.

Durante décadas, por medio de castigos o amenazas, el gobierno de Castro ha obligado a los jugadores de béisbol a fingir su adhesión al régimen o a padecer las consecuencias de cualquier forma de disidencia. Ese tipo de atropello no se había visto ni durante las peores dictaduras padecidas en nuestro país. Gerardo Machado no perseguía a Adolfo Luque por sus convicciones políticas ni le impedía viajar libremente a donde desease.

Fulgencio Batista, pese a su mano dura, jamás les exigió a Orestes Miñoso o a Carlos Patato Pascual que fueran batistianos, y ni en los momentos de mayor represión le pasaba por la mente prohibirles jugar con el equipo nacional o extranjero que mejor oferta les propusiese.

Entendemos la situación en que ustedes se encuentran y nos sentimos plenamente solidarios. Ustedes son jóvenes y no escogieron el modelo político en que les ha tocado vivir: lo heredaron. Tienen sus familiares dentro del país y sabemos que, como todos los cubanos que se trasladan al exterior en viajes oficiales, sus parientes quedan en condición de rehenes.

No ignoramos que, si deciden solicitar asilo político, tal vez no puedan volver a verlos. Sin embargo, nos parece útil prestarles la palabra para decir en voz alta lo que ustedes se ven obligados a callar. ¿Qué derecho tiene Castro a truncar la carrera profesional de los deportistas cubanos?


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