Actualizado: 04/12/2022 4:31
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La generación 'dobliu' (W)

¿Cuántos de los que se marcharon por el Mariel no lo hicieron buscando esa bocanada de aire fresco que les entró, por primera vez, por las rendijas de emisoras americanas?

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El control absoluto que el poder ejercía sobre los medios de comunicación, la censura parcial que imponía sobre ese tipo de música —la relación entre música de habla española y la misma de lengua inglesa que radiaban las emisoras cubanas favorecía a la primera en una relación aproximadamente de 10 a 1— y la persecución a los jóvenes "infectados de diversionismo ideológico", de acuerdo con las orientaciones emanadas del Congreso Nacional de Educación y Cultura de 1971, surtió una especie de efecto llamada en esta generación.

La misma, musicalmente hablando, desdeñó lo mejor de la tradición musical cubana y en su rechazo a una manipulación de corte totalitario, rindió culto a la avanzada musical de los setenta, asumiéndola en muchos casos de manera mimética (las bandas habaneras de la época: Almas Vertiginosas, Sesiones Ocultas, etcétera, no versionaban, sino reproducían los hits de las agrupaciones más difundidas de la época. Asimismo, los conciertos de estas agrupaciones eran virtualmente clandestinos y muchas veces terminaban en redadas policiales).

Curiosamente, casi desde 1970 comienza a percibirse en el dial de la radio cubana, principalmente en las provincias de La Habana y Matanzas, tres emisoras de los Estados Unidos: WQAM y WGBS, de la Florida, y KAAY, de Little Rock, Arkansas. Mientras que las dos primeras se recibían claramente desde el amanecer hasta la puesta del sol, la segunda levantaba boga al caer la noche, presidida por el archifamoso programa Baker Street (Undergroud Music Service), que hacía las delicias de los trasnochados melómanos del oeste de la Isla (en el centro del país también se escuchaban perfectamente emisoras norteamericanas y en el oriente se captaban las de Jamaica, así como la de la Base Naval de Guantánamo).

Ambas emisoras trasmitían en inglés la música pop-rock del momento, mientras que plenamente conscientes de que su señal era captada en Cuba, no intentaron nunca, al no ser su propósito, colar alguna cuña propagandística anticastrista.

La señal de las dos primeras emisoras se originaba en los cayos del sur de la Florida, fuera de la demarcación de los condados donde mayor preponderancia tienen los grupos de poder cubanoamericano, mientras que la Baker Street trasmitía desde Little Rock, Arkansas; totalmente al margen del conflicto entre las dos Cubas. Quizás fue por ello que sus señales no fueron jamás interrumpidas por la cortina de bagazo del régimen, a pesar de las muy severas restricciones emanadas del congreso antedicho.

En contraste con la ausencia de esa música en los medios estatales de comunicación, los jóvenes se actualizaban de esa manera y al escuchar aquellas emisoras también prestaban atención a la publicidad comercial, rozando de tal manera el mundo de la sociedad de consumo.


Muchos de los que salieron de la Isla durante el éxodo de Mariel eran de la generación WFoto

Muchos de los que salieron de la Isla durante el éxodo de Mariel eran de la generación W. (AP)