Actualizado: 20/11/2019 9:47
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Autores, Literatura, Libros

Dime qué lees y te diré quién eres

Dolores Labarcena confiesa que si organizara una cena literaria, invitaría a Severo Sarduy, Bohumil Hrabal y Kurt Vonnegut. La cena sería en Honolulu, con un menú compuesto de mariscos y vinito fresco

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El hecho de que sea poco dada a autopromoverse y a la vida social puede ser una de las razones por las cuales la producción literaria de Dolores Labarcena (Santiago de Cuba, 1972) no sea todo lo conocida que merece. Cuenta con un par de poemarios publicados, Las puertas dialogadas (2004) y Tundra (2018), así como con las novelas Krushov (2015), Cachemir (2016) y Diario de un Tuátara (2018), que denotan la presencia de una narradora con voz propia. Desde Barcelona, donde reside, codirige la publicación electrónica Potemkin Ediciones. Como aquí confiesa, descubrió el placer de la lectura cuando cursaba el bachillerato. Le da igual leer en la casa o en el metro. Eso sí, siempre que sea un libro impreso, pues no ha logrado habituarse al e-book.

¿Qué tipo de lector(a) eras de pequeño? ¿Qué libros o autores de la infancia recuerdas?

No fui lectora de libros infantiles, pero en mi casa había una extensa colección del Antiguo y Nuevo Testamento: Éxodo, Salmos, Corintios, Apocalipsis, etcétera. Mi abuela pertenecía a la iglesia Adventista del Séptimo Día. Así que leí la Biblia más de lo que hubiera deseado. De la primaria recuerdo con agrado dos obras divinas: El Principito y Las Fábulas de Esopo. Igualmente resultó significativa la poesía de Martí.

¿Recuerdas el primer libro que leíste?

Fue en el bachillerato cuando conocí el placer de la lectura. Me gustaron Dante y Homero. Sin embargo, quien me dio en la costura fue Boccaccio. No puedo contar cuánto disfruté con El Decamerón. Me mantenía con un grado de excitación indescriptible, en los celajes, vaya. Ni mi madre ni mi abuela sabían lo que estaba leyendo. Cuando me vieron tan concentrada, cosa rara porque fui malísima estudiante, les dije que tomaba apuntes para un examen de literatura. Aquel libro me lo zampé en un abrir y cerrar de ojos. Creo que por eso escribo.

¿Qué libros tienes actualmente en tu mesilla de noche?

Tengo en la mesilla Evangelio esquizofrénico de Hrabal, ¡Venciste, Rosmary! de Orwell y El libro rojo de Jung. Hay más. Estos son los que tienen preferencia.

¿Qué te influye a la hora de escoger un libro? ¿El boca a oreja, las críticas, la opinión de un amigo de confianza?

Vivir fuera de Cuba tiene sus ventajas. La contaminación es casi cero. Así que aprendí a llevarme por la intuición y algunas recomendaciones de Pedro Marqués de Armas.

¿Qué libro se supone que debía gustarte, pero no te gustó? ¿Qué clásico o autor famoso detestas?

¡Absalón, Absalón! de Faulkner. Hice un esfuerzo bestial, me derrotó. Tampoco pude con El Golem de Meyrink ni con La pasión según G. H. de Clarice Lispector. Con ellas luché a capa y espada. No sé, quizás era yo quien no estaba preparada para leer dichas obras.

¿Recuerdas el último libro que abandonaste? ¿Qué te hace abandonar la lectura de un libro?

El último en abandonar fue Suplicios orientales del siglo XIX. Un libro light con tufo colonialista que podría ser digerible si no metiera en el mismo saco Tung-Tcheu y Dahomey.

¿Qué libro te gustaría haber escrito?

Cumbres Borrascosas.

¿Con qué personaje te gustaría tomar un café mañana?

Sin duda me tomaría un café con Josef Švejk.

¿Cuáles son los géneros que más te gusta leer? ¿Y cuáles intentas evitar?

Leo sobre todo novelas, crónicas, poesía. De vez en cuando ensayos, libros de cocina y filosofía oriental.

¿Prefieres leer obras nuevas o releer?

Releer. No sé cuántas veces he leído los cuentos de Virgilio Piñera, la poesía de León de Greiff, Marianne Moore, Wisława Szymborska y Zbigniew Herbert.

¿Cuándo y cómo te gusta leer? ¿Libro impreso o e-book? ¿Lees por la mañana o por la noche? ¿Un libro cada vez o varios de manera simultánea?

Me da igual en la casa o en el metro. Libro impreso. Nunca me he adaptado al e-book. No. No tengo preferencia de horarios porque trabajo. Un libro. Cogí la costumbre de leer uno solo hasta terminarlo. A veces leo dos, pero no es la norma.

¿Lees con música de fondo?

Me gusta la música clásica. Así que sí. Muchas veces leo con música de fondo.

¿Has robado libros alguna vez?

Jamás.

¿Tienes algún héroe ficcional favorito? ¿Y antihéroe o villano?

Emma Bovary, Blas Cubas, Chíchikov, Oblómov, Koróviev, Popota, Bouvard, Pécuchet, y otros por el estilo. Soy más de antihéroes.

Si organizaras una cena literaria, ¿a qué tres escritores, vivos o muertos, invitarías?

A Severo Sarduy, Bohumil Hrabal y Kurt Vonnegut. La cena sería en Honolulu con mariscos y vinito fresco.

¿Qué libros te gustaría ver adaptados al cine?

Homer y Langley de E. L. Doctorow.

Si hubiese un libro que ha hecho de ti quien eres hoy en día, ¿cuál sería?

La Biblia.

¿Qué autor te gustaría que escribiese la historia de tu vida?

Aparta de mí ese cáliz.

¿Hay escritores cubanos que no han sido traducidos tan internacionalmente como deberían? ¿Cuáles recomendarías?

Virgilio Piñera, tambor mayor. Pienso que hay que hacerle justicia, se la merece. Luego recomiendo el rescate de dos escritores muy poco conocidos incluso dentro de la Isla: Miguel de Marcos y Guillermo Rosales.