Actualizado: 23/09/2019 16:12
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Religión

«El futuro está en manos de las altas esferas del poder»

Entrevista a Dagoberto Valdés, director de la revista 'Vitral' y del Centro de Formación Cívica y Religiosa de la Diócesis de Pinar del Río.

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¿Le parece constructiva la actitud de los exiliados cubanos, o piensa que puede complicar la transición con reivindicaciones varias?

Pudiera ser positiva y, de hecho, ya la gran mayoría, que es la que menos suena ahora, ha logrado llegar a una especie de consenso de prioridades en que se reconoce el protagonismo de los que vivimos en la Isla, en el que se pone a disposición de sus decisiones el potencial de formación y financiamiento que los de aquí determinen. Existe ya hasta un grupo de empresarios de inspiración cristiana que están haciendo un fondo común de inversión que irá destinado exclusivamente a la microempresa y el microcrédito, que personalmente considero que debería ser el fundamento del cambio y del nuevo modelo económico para Cuba.

Ahora bien, aún queda, como también dentro de Cuba, una pequeña minoría con mucho poder y muchos medios de comunicación, que da la imagen de que son todos y son muchos y no es de lo uno ni de lo otro. Si esos perseveran, dentro y fuera, con sus "reivindicaciones trasnochadas": unos por propiedades irrecuperables, otros por puro poder, ambos residuos anclados en sus respectivas historias pasadas, sin abrirse al futuro diferente, entonces estas minorías serían, allá y aquí, un serio tropiezo para los cambios graduales, pacíficos y justos que Cuba necesita y esperamos la gran mayoría de los cubanos de aquí y de la diáspora.

Conforme pasa el tiempo, ¿dentro de Cuba los disidentes se están convirtiendo cada vez más en opositores o no? ¿A cuál figura de disidente u organización de oposición se siente más cercano? ¿Hay algunas que le preocupan?

En Cuba hay opositores políticos, hay disidentes, hay otros grupos de una sociedad civil incipiente, pero también hay, por un lado, mucho analfabetismo cívico y político, que no permite a los actores sociales y políticos definirse y centrarse en su propio rol. Por otro lado, el gobierno intenta mezclar todo, confundir unos con otros y colocarlos en un mismo saco: contrarrevolucionarios, mercenarios al servicio de Estados Unidos, desclasados marginales…

Ambas cosas son un grave daño al futuro de Cuba, de la nación que debe, una vez más, aprender a distinguir y reconocer, a respetar y promover a los diferentes actores sociales, y eso es parte de la educación cívica: que la sociedad civil sepa cuál es su papel y su autonomía con relación tanto al Estado como a los partidos políticos de oposición. Que los partidos políticos de oposición sepan respetar y dialogar con los demás miembros de la sociedad civil, sin confundirlos con sus propios fines partidistas; y que el propio Estado respete, diferencie y dialogue con unos y otros. Esta es labor educativa paciente y de muchos años.

Usted y su revista —suponiendo que haya una coincidencia de puntos de vista—, ¿cómo se perciben, como disidentes u opositores?

Vitral es una revista católica perteneciente al Centro de Formación Cívica y Religiosa de la diócesis de Pinar del Río, Cuba. Por tanto, es una revista de la Iglesia, aunque su perfil es sociocultural y no confesional en cuanto a sus colaboradores. Abierta a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, sea cual sea su religión, filiación política o filosofía. El consejo de redacción cuida que lo que se publique se mantenga dentro de un marco ético-humanista amplio y plural. Eso nos identifica y nos ubica en el seno de la sociedad civil, no dentro de la oposición política.

En ese mismo campo de trabajo me ubico yo mismo, como un animador cívico desde el punto de vista sociológico y como un evangelizador del ambiente de la sociedad civil como cristiano. Identidad que no es ni contradictoria ni excluyente, sino perfectamente coherente, dado el compromiso de los cristianos de encarnarse y servir en la sociedad donde viven.

¿Considera que 'Vitral' es una revista influyente en Cuba y el mundo? ¿Circula libremente o tiene alguna limitación?

Como creo en el Evangelio, creo que un pequeño grano de sal puede ser eficaz, un pequeño grano de mostaza puede crecer y una pequeña luz en la oscuridad puede orientar a otros. Vitral aspira a ser eso, un fermento en la inmensidad de la masa. Y sabemos que el Señor de la historia dará el crecimiento. Suplirá nuestras limitaciones y las que vienen de fuera de la Iglesia. Circula como puede, de mano en mano, no se puede vender en los estanquillos, no se puede llevar a las escuelas, pero la misma red informal de la Iglesia y el resto de la sociedad civil la hacen llegar a los diez mil suscriptores que tenemos en toda Cuba, y en algunas comunidades de cubanos en la diáspora, a algunas universidades en Estados Unidos, México y España y a una red de amigos dispersos por el mundo.

Tenemos, además, un sitio en internet que invitamos a visitar y un boletín digital que enviamos a correos electrónicos que se inscriban. Además, hemos puesto toda nuestra colección de Ediciones Vitral, y los Cursos del Centro Cívico en una colección de dos discos compactos producidos por Vitral Multimedia.

¿Puede que el comunismo, en lugar de morir, se perpetué tiñéndose de ese 'socialismo del siglo XX' del que habla Hugo Chávez?

El comunismo, tal como lo ha vivido la humanidad, ha fracasado y ha desaparecido en la forma en que alguna vez existió como tal. Lo que queda en algunos países es un reducto de ese pasado triste. Fue un error y no creo que la humanidad esté dispuesta a pagar el costo de repetirlo.

Se habla de una posible adhesión de Cuba a Venezuela, ¿qué opina de ello?

Eso es un disparate o una ilusión impracticable que ofendería a la inmensa mayoría de los cubanos y los venezolanos. Otra cosa es una respetuosa integración regional sobre las bases que el mundo de hoy reconoce como una interdependencia respetuosa de las culturas y las soberanías locales en zonas afines como Europa, América, África.

¿Podría decirme algo sobre la presencia de misioneros extranjeros en la Isla? ¿cómo se encuentran, cómo son vistos por la gente, si tienen problemas con el régimen?

La presencia de numerosos misioneros católicos —no les llamaría extranjeros, porque en la Iglesia nadie es extranjero— en nuestro país, es una gracia y un don de Dios para este pueblo que sufre y espera, trabajando por salir de su situación actual. Hay italianos, españoles, alemanes, colombianos, mexicanos, y de otras muchas nacionalidades. Vienen con una gran generosidad y curiosidad, tratan de inculturarse y comprometerse con el pueblo a donde los envían sus respectivos obispos o congregaciones religiosas.

El pueblo los recibe con las puertas de la casa y del corazón abiertas, aportan lo que nosotros no hemos conocido a causa de la cerrazón de la Isla, reciben lo que ellos no conocen ni imaginan en cuanto a resistencia, control estatal y búsqueda de alternativas para sobrevivir y no desesperar, para anunciar el Evangelio y denunciar, cuando se puede, lo que ofende la dignidad y los derechos humanos. Muchas veces deben callar, porque son considerados extranjeros por el gobierno, y les pueden retirar su permiso de residencia y ser expulsados de forma callada y humillante.

Algunos misioneros o misioneras se preguntan qué significa perder un permiso comparado con perder la vida, como ocurre en otras regiones y culturas. Otros disciernen entre denunciar y perder el permiso o callar y permanecer aquí sirviendo en el silencio. Otros, en fin, se preguntan si el silencio aquí y ahora es complicidad con la injusticia o prudencia sin límites.
Pero como ves ninguno queda indiferente en esta bella isla, sufriente y hospitalaria, desgarrada y cordial, pacífica y alegre… que sigue esperando después de casi cinco décadas la visita del Señor Jesús para alcanzar su liberación interior, su democratización política y su desarrollo humano integral, con su propio esfuerzo, como lo pidió Juan Pablo II desde la Plaza de la Revolución José Martí en La Habana: "Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia personal y nacional". Así lo esperamos y así lo estamos haciendo ya.

*Publicada por la revista Mondo e Missione, del Pontificio Instituto para las Misiones Exteriores de Milán, antes de ser pública la noticia del cierre de la revista Vitral.


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