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Literatura

«La intelectualidad cubana es decimonónica»

Entrevista a Iván de la Nuez, a propósito de su libro 'Fantasía Roja. Los intelectuales de izquierdas y la Revolución cubana'.

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Creo que, en este sentido, eso es lo fundamental. Y aclaro que la palabra fantasía no la trato en términos peyorativos, sino como método constructivo de una realidad. Es decir, la fantasía es un modo de armar la realidad y hasta de lidiar con ella. Esto es algo que ya había visto Freud en 1907, cuando estudió una novela de Jensen titulada La Gradiva. Allí, él descubrió que a los escritores y a los artistas, cuando crean sus obras, les pasa lo mismo que a un niño cuando juega: se toman en serio una realidad inventada.

¿Qué le hace elegir la izquierda europea en su visión de la revolución cubana?

Me he fijado en la izquierda europea, y algo también en la norteamericana, porque vive instalada en eso que alguna vez se llamó "primer mundo". Me interesaba esa figura de la utopía en la que se convertía Cuba para ellos: una isla lejana en la que proyectar sus sueños pero de la cual regresar, como cualquier turista, a una vida cómoda.

En esta dirección, me he tropezado con algunas constantes, como son la confirmación, la celeridad, la distancia y la discriminación. Confirmación de una revolución triunfante allí donde otras fracasaron. Celeridad por el poco tiempo que han necesitado estos autores para pontificar sobre un proceso complejo como es el de la Revolución Cubana. Distancia por la seguridad de saber a resguardo, desde este mundo lejano, su pasión revolucionaria. Discriminación por el segundo plano en el que suelen aparecer los cubanos en todo esto.

Hay que recordar que muchos de estos intelectuales narran, filman o fotografían algo que quizás le hubiese correspondido a un cubano, pero que ese cubano, que vive allí, generalmente no puede hacer. Además, ellos lo hacen con un éxito mayor que el que pueda tener cualquier cubano de allí por estar inmersos en el centro mismo del circuito comercial de la cultura. Se percibe ahí un punto de marginación, puesto que los cubanos lo que ponen es el paisaje, un telón de fondo, algunos coros, pero casi siempre las voces principales son las de estos intelectuales.

¿Cuáles fueron los imperativos de 'Fantasía Roja'?

La verdad es que me interesaba mostrar cómo Cuba se convierte en un argumento para enfrentarse al mundo occidental y capitalista desde un punto de vista revolucionario. Dicho de otra manera, para la izquierda europea Cuba se comporta como una construcción ideológica anticolonialista, antiglobalización y anticapitalista que supera los propios límites cubanos. Así como la pipa de Magritte no era una pipa, sino su representación, Cuba no es sólo Cuba en estos casos.

Por otra parte, quería valorarlos como una parte de la cultura cubana durante el período de la Revolución. Aquí tampoco soy original y de alguna forma los trato como Lezama Lima a Cristóbal Colón (llegó a definir el Diario de Navegación como el primer texto poético cubano) o como hizo el Grupo Orígenes con María Zambrano (a quien asumió como propia).

¿No resultan problemáticas estas asociaciones para las ideas del libro antes apuntadas?

Lo que quiero decir con ello es que, en buena medida, no se puede entender la Revolución Cubana sin la aportación mitológica y simbólica que han hecho muchos de estos autores. Si esto resulta problemático es que estoy haciendo bien mi trabajo como ensayista. Quiero jugar a incorporarlos a la cultura cubana y además me gustaría también a incorporarlos a los avatares que representa ser cubanos (aunque esto último no está en mis manos, sino en sus conciencias).