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«Siento predilección por malditos y marginados»

Entrevista con Manuel Zayas, a propósito de su polémico documental 'Seres extravagantes', sobre la vida del escritor Reinaldo Arenas.

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¿Cómo fue el proceso de filmación en Cuba, el trabajo de archivo e investigación de campo? ¿Alguna anécdota especial? ¿Implicaron o definieron esas condiciones la estética final de la obra?
El hecho de que no contáramos con apoyo oficial —es decir, que tuviéramos las puertas de las instituciones cerradas— hizo bastante difícil poder investigar y también la filmación. Por ejemplo, para poder acceder a los archivos judiciales del proceso que afrontó Reinaldo Arenas, y por el cual lo condenaron a un año de cárcel, teníamos que tener una autorización del Ministerio de Justicia, y este una carta del Ministerio de Cultura. A pesar de que logré contactar al abogado defensor, y que éste me facilitó el número de expediente de la causa, no pude llegar más allá, ni ensayando los más diversos métodos.

La investigación de campo demoró dos años, y esto facilitó el contacto y una comunicación previa con la mayoría de los entrevistados. Esto ayudó sobremanera. En cuanto a la investigación de archivos audiovisuales de Reinaldo Arenas, muchos estaban fuera de Cuba, pero no por ello fueron inaccesibles (el documental Havana, de Jana Bokova; Conducta Impropia; y las más de dos horas de una entrevista realizada por Liliane Hasson y otra que le hizo la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, fueron facilitados por sus autores o bien por manos amigas).

Los archivos de época fueron accesibles porque en ese entonces investigaba para el documental de Guillén Landrián.

Teníamos el límite de trabajar además con muy bajo presupuesto y con la carga de estar haciendo algo sin autorización, sin permiso oficial. Todas las entrevistas se realizaron en casa de los entrevistados, como regla para evitar intromisiones indeseadas. Aun así, un día en que entrevistamos al poeta Delfín Prats hizo su aparición un policía, que previamente escuchó nuestra conversación sobre el encarcelamiento de un escritor cubano.

"Estábamos hablando de un libro, compañero, y no de ninguna cárcel real", así lo engañamos. El policía anotó nuestros datos. La mayor parte de la escena está recogida en el documental. Un testimonio de lo que vivimos, de las condiciones en que se realizó Seres extravagantes. Creo que esas condiciones de rodaje facilitaron una mejor comprensión del biografiado, y en gran medida definen una estética, de seres que hablan de represión cuidándose de no parecer desmedidos, pero como en una orgía donde se examinan los límites de nuestra memoria (y los intentos por controlarla).

En algunos puntos clave, como la escena de la playa y del enjuiciamiento del escritor por supuesta corrupción de menores, y la del Éxodo del Mariel, las contradicciones testimoniales son evidentes, y preferí mantenerlas, como señal de honestidad hacia los entrevistados (dicen lo que piensan, o lo que recuerdan).