Actualizado: 26/11/2022 10:59
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Eslovaquia

Bienvenida al euro

Los eslovacos dejan atrás a sus vecinos poscomunistas y entran en la zona euro: Cinco millones de personas empezarán a usar la moneda común a partir de 2009.

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Todo está preparado. El 1 de enero de 2009 Eslovaquia se incorporará a la eurozona. Se trata del primer país poscomunista centroeuropeo que cumple con todos los criterios indispensables para la adhesión al espacio de moneda común.

Con la llegada del año nuevo, cinco millones de eslovacos se sentirán aún más europeos, ya que su país se sumará a las economías más estables del Viejo Continente, dejando atrás a países como República Checa, Polonia y Hungría.

La Comisión Europea (CE) ha valorado altamente los esfuerzos efectuados por Eslovaquia al aplicar los exigentes requisitos comunitarios.

"Eslovaquia ha alcanzado un alto nivel de convergencia económica sostenible y está plenamente preparada para adoptar el euro el próximo 1 de enero de 2009", subrayó a la prensa eslovaca Joaquín Almunia, comisario de Asuntos Económicos de la Unión Europea.

El Tratado de Maastricht, documento aprobado en 1992, dictó las condiciones para la incorporación de países a la zona euro: control de finanzas públicas y del nivel del endeudamiento del Estado, la inflación y las fluctuaciones en materia de tipos de cambio y tasas de interés.

No todo es alegría

La próxima incorporación de Eslovaquia a la zona euro ha representado un cambio total en el funcionamiento de la sociedad y esto no ha sido recibido de la misma manera por todos los ciudadanos.

Meses antes de que la Comisión Europea diera luz verde al ingreso del país a la eurozona, el 56 por ciento de los eslovacos se declaraba en contra de la desaparición de su moneda nacional, la corona eslovaca.

Más de la mitad de los eslovacos opina que, después de las duras medidas económicas aplicadas por el Ejecutivo a la caza de la moneda común, esta última no solucionará las dificultades económicas de los ciudadanos de a pie.

Laco Danihel, un ingeniero civil de 58 años, considera que el euro llega tarde, porque la crisis económica es tan grave que ni el euro le ayudará a salir adelante con su empresa de construcción.

"Estoy al borde de la quiebra. Si nos hubiéramos incorporado al euro antes, tal vez mi capital sería mayor, pero el cambio de coronas a euros me perjudicará porque tendré menos dinero y ahora con la crisis nadie quiere construir", se quejó Danihel.

Los detractores del euro vaticinan un aumento astronómico de los precios, que, según muchos, podrían subir en un 40 por ciento.

No obstante, Juraj Valachy, analista del Banco Tatra, estima que las previsiones anticipan una desaceleración de la inflación a un 3,2% en 2009, tras el 3,8 del año en curso. Al tiempo que los niveles alcanzados por el país gracias a las reformas económicas y su adhesión al espacio euro, facilitarán un mayor control y corrección de la economía, indicó.

Adiós a la corona eslovaca

Según las estipulaciones comunitarias, los eslovacos podrán seguir utilizando su moneda nacional hasta el 16 de enero de 2009, pero el cambio se dará sólo en euros. La tasa de conversión fue fijada en 30,1260 coronas eslovacas por un euro.

Actualmente, todos los productos del mercado llevan dos precios, uno en euros y otro en coronas eslovacas. Funcionarios del Banco Central de Eslovaquia anunciaron que se seguirán cambiando monedas durante los siguientes cinco años y sin límite para el caso de los billetes.

"El 1 de enero de 2009 todas las cuentas en coronas eslovacas se convertirán en cuentas en euros, porque nuestra moneda dejará de circular por completo", recordó el banquero Marian Nagy.

Entretanto, universitarios y representantes de la clase media alta eslovaca saludan la llegada del euro. Los jóvenes aseguran que la moneda común agilizará los viajes y las compras, se pondrá fin a las especulaciones y los privilegios para los que podían jactarse de tener ingresos en euros.

"Soy un joven europeo de Eslovaquia. Puedo estudiar, vivir o trabajar en cualquier país comunitario y desde enero tendré en mi bolsillo una moneda fuerte válida en cualquier banco del mundo. Es algo muy excitante", aseguró Peter Lesek, de 25 años.

"Mi padre y mi abuelo no terminan de entender lo que pasa y suspiran por las coronas eslovacas y se sienten inseguros, porque dicen que será muy diferente tener en el bolsillo 30 coronas o un euro", matizó por su parte Elena Cesnakova, estudiante de 22 años.

El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico, asegura que el euro es el mejor regalo de Navidad para la nación. Está convencido de que su país ha demostrado estabilidad política y económica a nivel continental y, por eso, a partir del año nuevo entrará en "las grandes ligas" de la política continental.

Los políticos aseguran que el hecho de pertenecer a la eurozona servirá para que los grandes inversores lleven sus capitales a Eslovaquia, y que les beneficiará el hecho de integrarse al espacio euro antes que sus vecinos.

Independientemente de las repercusiones económicas que represente el cambio, al menos al principio, para los bolsillos de las familias, la mayoría de los eslovacos se sienten orgullosos de haber podido adelantarse a los checos, húngaros y polacos.

Hasta la fecha, los eslovacos emigran a República Checa —donde, con 75.000 personas, representan la segunda minoría étnica, superados tan sólo por 130.000 ucranianos— en busca de trabajo para mejorar su nivel de vida.

La clase gobernante promete que después del 1 de enero de 2009 disminuirá la emigración económica y la fuga de cerebros, y que Eslovaquia pronto será sinónimo de bienestar económico y estabilidad política en Europa central.

El euro se convirtió en la moneda oficial de la Unión Europea el 1 de enero de 1999 y empezó a circular de manera progresiva a partir del 1 de enero de 2002.

La eurozona está integrada actualmente por 15 países de la Unión Europea. Eslovaquia será el número 16. La moneda europea común se ha convertido en la segunda divisa del planeta, después del dólar.

Los países que conforman el espacio euro son Alemania, Austria, Bélgica, Chipre, España, Eslovaquia (desde el 1 de enero de 2009), Eslovenia, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Malta y Portugal.


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