Actualizado: 20/01/2022 14:54
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Venezuela – EE UU

Cae la popularidad, sube la bronca

El conflicto judicial entre PDVSA y ExxonMobil sirve de pretexto a Hugo Chávez para aumentar la confrontación con Washington.

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Hace mucho tiempo que el presidente venezolano Hugo Chávez busca, desea, intenta, provoca una buena bronca con la administración de George W. Bush. Necesita sentirse amenazado para justificar ante los venezolanos el desmesurado esfuerzo de los gastos en armamentos. Pero más importante que todo eso: que las supuestas amenazas que vienen desde Washington justifiquen un llamado a "la unión de todo el pueblo alrededor del líder para defender la revolución bolivariana".

En uno de sus programas Aló, Presidente, Chávez llamó "burro" a Bush ( donkey, le dijo en inglés, para que lo comprendiera). Pero el insulto fue sólo el inicio de una interminable lista de acusaciones: "asesino, criminal, borracho", y hasta sugirió que era un hijo de mala madre.

Después, se sentó a esperar, tranquilamente, en el Palacio de Miraflores; pero los resultados de la provocación sólo fueron un breve comentario por parte de "un portavoz" norteamericano que dijo que "no valía la pena" tomar en cuenta los insultos.

Desde entonces, Chávez ha pasado a una nueva etapa en su plan de provocaciones. Ahora, a cada rato, recuerda a Washington que puede cortar el flujo petrolero.

"No le enviaremos ni una gota de crudo", ha repetido recientemente, tomando como pretexto un contencioso comercial entre Petróleos de Venezuela (PDVSA) y el gigantesco consorcio norteamericano ExxonMobil.

Como no podía faltar, el pasado 21 de febrero, el ministro de Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, acusó a Estados Unidos de orquestar una agresión "política, económica y mediática" contra Venezuela, al apoyar una demanda de la compañía Exxon contra Petróleos de Venezuela (PDVSA).

"Cuba reitera su firme apoyo y solidaridad con el hermano pueblo venezolano y con el gobierno del presidente Hugo Chávez, a la vez que reclama respeto hacia las decisiones soberanas adoptadas por ellos", afirma una declaración del canciller.

El gobierno de Chávez ha insistido en que solamente hablará con la estadounidense ExxonMobil durante el arbitraje en el Banco Mundial, que definirá una eventual indemnización por haber sido excluida de las operaciones en Venezuela, y no en tribunales que "están fuera del marco" acordado. Sin embargo, en estos días, Caracas envió a sus abogados a Londres para intentar anular las demandas presentadas por Exxon.

"Quien ha sobrepasado las acciones contempladas en el arbitraje ha sido la Exxon, con las acciones de congelación de bienes" de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) por hasta 12.315 millones de dólares, que logró en tribunales de Estados Unidos, Reino Unido y Holanda, dijo Ramírez recientemente. A efectos prácticos, la congelación afecta a 315 millones de dólares en una cuenta de PDVSA en Nueva York, ya que en los otros países no tiene activos por 12.000 millones de dólares.

Los antecedentes

En la década de los años noventa, el gobierno de Chávez promovió la denominada "apertura petrolera", siguiendo el tradicional procedimiento de ofrecer a las grandes empresas bloques para la exploración del crudo en la Faja del Orinoco, una extensión de 55.314 kilómetros cuadrados, rica en petróleo pesado y extrapesado, con reservas calculadas de forma preliminar en 316.000 millones de barriles.

Lógicamente, se presentaron todos los grandes consorcios petrolíferos del mundo, desde la ExxonMobil norteamericana hasta la italiana ENI, y fueron firmados 32 "convenios operativos" para la exploración y posterior trabajo de perforación de los pozos. Con los convenios, el país recibe una sustancial tajada de los ingresos por la venta del producto.

Todo marchaba de acuerdo con las reglas internacionales, hasta que en marzo de 2007 el Parlamento controlado por Chávez consideró que aquellos acuerdos representaban "un atentado contra la soberanía nacional" y que las empresas extranjeras debían ser sometidas a un régimen de "empresa mixta": Petróleos de Venezuela (PDVSA) controlaría el 60% de la sociedad y el consorcio extranjero, que había realizado todas las inversiones para la exploración y explotación, se quedaría con el 40%. Al mismo tiempo, Chávez movilizó a miles de jóvenes con camisas rojas para ocupar las instalaciones. Se trataba de "la nacionalización" de la riqueza nacional, según el mandatario.

Algunas empresas transnacionales aceptaron indemnizaciones por algunos centenares de millones de dólares y se marcharon de Venezuela. Otras consintieron formar la nueva empresa mixta. Con algunos consorcios, como los italianos de ENI, las negociaciones prosiguen sin llegar a un acuerdo.

Fue entonces que se produjo la "rebelión" de ExxonMobil, que siguió el procedimiento normal en estos casos: acudir a tribunales internacionales y pedir medidas cautelares, como el congelamiento de bienes y cuentas bancarias de PDVSA, para garantizar que será recompensada por las inversiones realizadas.

En este caso, primero un tribunal de Nueva York dio la razón a Exxon y dictó una sentencia para congelar una cuenta de PDVSA por 315 millones de dólares, hasta que el litigio fuese resuelto en un tribunal internacional. La empresa estatal venezolana tuvo que pedir a sus clientes que realizaran los pagos en bancos suizos.

Oportunidad de oro

El momento de esta "nueva agresión de los imperialistas norteamericanos" resultó muy oportuno para Chávez.

Si se leen los despachos de prensa sobre la situación interna, cualquiera comprende las causas de las reacciones del venezolano.

"La popularidad del presidente venezolano, Hugo Chávez, cayó en dos años del 65 a un 38% actual, y continúa perdiendo puntos", aseguró Alfredo Keller, presidente de la empresa encuestadora nacional que lleva su nombre, en declaraciones a la emisora caraqueña Unión Radio.

Keller alertó que Chávez conoce de ello, por lo que una disputa con la multinacional petrolera estadounidense ExxonMobil "podría ser utilizada" para intentar revertir la situación.

Entretanto, hubo otra sentencia judicial, en este caso de un tribunal británico, que determinó que podrían ser congeladas las cuentas y activos de PDVSA hasta por un monto de 12.000 millones de dólares. El mandatario venezolano lanzó rayos y centellas contra el consorcio estadounidense y sentenció: "No habrá ni una gota de petróleo para Estados Unidos".

Las demandas de Exxon ante tribunales internacionales auguran un largo litigio con Caracas, por lo que Chávez todavía tiene algunas esperanzas de fomentar broncas con Washington.


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