Actualizado: 20/01/2022 14:54
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Uruguay

Como si nada pasara

A pesar de los dardos que vuelan en el seno del gobernante Frente Amplio, la buena marcha de la economía debe mantener al país esperanzado y en calma.

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Hay que ser un mago para interpretar los rumbos a seguir en la política uruguaya, dijo recientemente a Encuentro en la Red el diputado por el Partido Nacional Jaime Mario Trobo.

Sobre un Frente Amplio que gobierna en mayoría, con la economía en ascenso y que no propicia primeras planas por grandes marchas, asonadas o crisis de poder, la frase sin duda que inclina a la meditación.

Bien mirado el caso uruguayo, sin embargo, no queda más remedio que concederle razón al parlamentario. La pluralidad de orígenes de partidos y personalidades, contraste de objetivos estratégicos y desencuentros que se ventilan a veces en la prensa o actos públicos, constituyen varias de las causas que sostienen la declaración del congresista.

El reciente amago de deserción de una pequeña entidad política del Frente Amplio (este apelativo no es un eufemismo), levantó algunas preocupaciones que el paso de los días se encargó de amenguar.

El Movimiento 26 de Marzo, cuya postura se califica de "radical de izquierda", aseguró que no votaría por el Frente Amplio en los comicios presidenciales de 2009. Su líder, Eduardo Rubio, afirmó que el presidente Tabaré Vázquez en "dos años ha consolidado el abandono del proyecto de la izquierda", y añadía que el mandatario los "había defraudado".

Un vaso de agua

En honor a la verdad, el desplante de este grupo no parece haber sido más que un vaso de agua echado a un río, según el entender de quienes conocen a fondo la dinámica de poderes en Uruguay.

Tampoco se puede ocultar que la visita que en marzo pasado realizó a Montevideo el mandatario norteamericano George W. Bush, sí alimentó desavenencias y acusaciones de neoliberalismo contra Vázquez, adjetivo que hoy se gana cualquiera que busque mejoras para su país contando con Estados Unidos. Y se las granjea no sólo en Uruguay, sino prácticamente en todo el subcontinente.

En la República Oriental esto sucede, por cierto, a pesar de la ayuda inmediata —algo inusual— que Washington destinó al país cuando este atravesaba en 2002 lo que el propio Vázquez durante la visita definió como la "crisis económica más brutal de su historia".

Una alianza cuyo espectro se colorea de ex guerrilleros, marxistas, moderados, independientes sin militancia previa, y trabaja con miembros del gabinete que son figuras relevantes de partidos tradicionales, refleja acaso en parte por qué Jaime Trobo habla de un gobierno que se "hamaca entre Chávez y Bush como si nada pasara".

Por cierto que Trobo nos recuerda que, a pesar de tener una punta de la hamaca amarrada a Hugo Chávez, ni éste ni el presidente brasileño Inácio Lula da Silva —"ni nadie de la izquierda de la región"— se han querido meter con Argentina y recomendar una salida adecuada al diferendo por las plantas de celulosa. De acuerdo con el diputado, el mandatario argentino, Néstor Kirchner, azuza el bloqueo de tres puentes uruguayos mediante lo que Trobo llama "hordas de piqueteros".

Vázquez pragmático

El parlamentario, por otro lado, tiene a Vázquez por pragmático y agrega que "esconde muchas de las cosas que convencidamente hace, porque le caerán mal a sus compañeros", y subraya que "a veces no tiene más remedio que hacerlas en público, como la recepción a Bush en días pasados".

Aunque se hable con mayor frecuencia de diferencias en el seno del Frente Amplio, para el político uruguayo sólo la exacerbación de estas tendencias, de cara a un proceso electoral, puede crear problemas al gobierno.

Más allá o acá de los dardos que vuelan en el seno de la alianza oficialista, la buena marcha de la economía y lo que desde ella puede revertirse en mejoría para los necesitados debe mantener al país, al menos en el corto plazo, esperanzado y en calma.

Un diario en Montevideo recordaba recientemente que la nación alcanzó en 2006 el más elevado Producto Interno Bruto de su historia, en tanto el ingreso medio en los hogares crecía en más del 11%. Beneficios en salud pública y educación, entre otros, se clavan como puntales a favor del variopinto andamiaje político.

La misteriosa atracción que ejerce el poder sobre los hombres en general, y muy en especial sobre los políticos, mantendrá todavía por buen tiempo unido al Frente Amplio, aunque la izquierda radical rasgue vestiduras ante las medidas del pragmático Tabaré Vázquez.