Actualizado: 16/11/2018 9:59
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EEUU, Kavanaugh, Trump

«Democrap»

Sobre las posibles consecuencias del proceso y la llegada del juez Brett Kavanaugh al Tribunal Supremo

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Así como se chotearon con las alegaciones salaces sin corroboración del dossier Steele para urdir no se sabe qué colusión con Rusia y desacreditar la victoria electoral de Trump, los estrategas dizque demócratas han vuelto a desprestigiarse con su táctica para cambiar la correlación de fuerzas en el Senado [51-49 a favor de la bandería republicana] con alegaciones salaces sin corroboración en contra de Brett Kavanaugh, juez nominado por Trump para ocupar la vacante de John Paul Stevens en el Tribunal Supremo. A la postre no funcionó:

  • Guardar la carta de la Dra. Ford como si fuera as en la manga y jugarla a última hora para montar el circo mediático “Creo porque es absurdo” [1]
  • Seguir la rima de la Dra. Ford con otras alegaciones sin mínima corroboración contra Kavanaugh: exhibicionista, según Deborah Ramírez, y participante de violaciones en grupo, según Julie Swetnick
  • Espulgar el calendario anotado de Kavanaugh en preuniversitario para endilgarle connotaciones sexuales a un pedo (boof) y a un pasatiempo (Devil’s Triangle)
  • Presentar a Kavanaugh como borracho degenerado en la Universidad de Yale
  • Sugerir desde que Kavanaugh es tan pervertido que pone en peligro a las chicas que venía entrenado en equipos de baloncesto, hasta que tiene mal temperamento para ser juez imparcial, por defenderse como fiera frente al absurdo indecente [2]
  • Dejar que el laureado caricaturista editorial Chris Britt se explayara al extremo de apearse con la hija de Kavanaugh rezando en súplica de perdón para su padre
  • Transmitir en cadena a favor de Ford y en contra de Kavanaugh con reportajes sin pruebas y abundante animadversión para amedrentarlo y forzarlo a abandonar el proceso de nominación
  • Atacar a los senadores del GOP y acentuar la agitprop seudofeminista en Alaska y Maine para revirar a las senadoras republicanas Murkowski y Collins, respectivamente
  • Dar tánganas por doquier con insistencia en que confirmar a Kavanaugh equivalía a hacerse de la vista gorda con o respaldar el delito de violación
  • Extender la tángana al conteo de votos del Senado y más allá

Y así por el estilo, la táctica de vale todo no valió de nada. Kavanaugh fue confirmado 50-48 [3]. El GOP se dio el lujo de prescindir del voto del senador Steve Daine (Montana) para no aguar la boda de su hija. El revirón sobrevino en el bando demócrata con Joe Manchin (Virginia Occidental). Murkowski se abstuvo y Collins, moderada y anti-Trump, se vistió de Margaret Thatcher para largar que creer en la Dra. Ford et al. era pura superchería y había que atenerse a los pilares del Estado de Derecho.

Boomerang

Así, la fragmentada bandería republicana se unificó detrás del indecente Trump para apoyarlo frente a peores indecentes. Aunque se discrepe de que la prensa liberal sea enemiga del pueblo, como dice Trump, puede concederse que viene portándose como enemiga de la gente decente. A fin de cuentas, la comadrona de Michael Avenatti fue CNN.

Tal y como sucedió con Trump, al virar de palo de colusión pa’rumba de que es demasiado caótico como presidente, por venirse abajo la primera opción, el ejercicio de la Democrap buscó planchar a Kavanaugh por temperamento incompatible con la judicatura, tras venirse abajo las imputaciones de ralea sexual. Sólo que así viene arraigando la tradición democrápica de tener que desmontar un circo mediático tras otro, como viene pasando con Trump: desde aquel por el incidente en Charlottesville hasta el otro por la situación de niños extranjeros en la frontera con México, pasando por los espectáculos sobre Pyongyang, Varsovia y Helsinki. La farsa del Procurador Especial Mueller correrá la misma suerte.

Lo último que falta es que el pleito por y la victoria en la nominación de Kavanaugh, quien inclina la balanza de la justicia suprema hacia el lado conservador, galvanice al electorado republicano y decepcione a electores demócratas decentes de tal manera que el GOP preserve su mayoría en el Senado. Al parecer otro gallo cantaría en la Cámara de Representantes porque, a pesar de todo, la Democrap tiene mendó.

Coda

Amén de plantar otra pica conservadora en el poder judicial, Trump ha reducido el cuarto poder al frenesí de Trumpicidio. La prensa liberal no sabe lidiar con un presidente tan transparente que se burla de la Dra. Ford sobre la base de referentes fácticos comprobados. Sólo atina a dar contracandela exaltando a la Dra. Ford con artículos de fe pseudorreligiosa. Por eso Trump lleva razón al tirarse tempranito de la cama y espantar por Twitter: ¡CNN sucks!

Notas

[1] Regla de fe cristiana enunciada por Tertuliano hacia 205 d.C. con relación a Jesucristo y asumida por la bandería democrápica con la Dra. Ford, a pesar de que su alegación no podía tomarse en serio, como demostró la fiscal Rachel Mitchell. Para colmo se comprobó después que la Dra. Ford había mentido al descaro sobre la segunda puerta de su casa. No fue alivio de su claustrofobia —tras la agresión sexual de Kavanaugh en 1982— ni motivo de su terapia mental en 2012, sino que se montó en 2008 para servir de entrada a la consulta de la Dra. Sylvia Randall y después, a un efficiency que ocuparon diversos inquilinos.

[2] Hilaria Clinton saltó al ruedo con que Kavanaugh adolecía de falta de estabilidad e integridad para ser juez del Tribunal Supremo. Esta habría sido la gota que colmó la copa de los senadores Never Trump Bob Corker (Tennessee), Jeff Flake (Arizona) y Ben Sasse (Nebraska) para brindar por Trump en el pleito de nominación.

[3] Tras jurar su cargo, Kavanaugh puso una notica al pie en los libros de historia al contratar, por primera vez en el Tribunal Supremo, un equipo de asistentes integrado sólo por mujeres: Megan Lacy, Shannon Grammel, Sara Nommensen y Kim Jackson, esta última afroamericana.


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