Actualizado: 15/07/2019 10:30
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Pompeo, Venezuela, Guaidó

Doctrina Monroe, la serpiente en su laberinto

Guaidó es hijo de Venezuela y ahijado del secretario de Estado, Mike Pompeo, que fue quien que le vendió a Trump que Maduro se desmerengaba en cuanto sonaran las trompetas de Jericó y Trump le creyó el cuento

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Las palabras del asesor nacional de seguridad John Bolton el 17 de abril en Miami subrayan que las promesas de Donald Trump al exilio radical cubano se están cumpliendo.

Otra cosa es que se cumplan los propósitos de las promesas de Trump, que son que el Gobierno cubano “se caiga”. Pero la gente se entusiasma, vuelan las banderas y resuena la esperanza. ¡Donald va a hacer a América Grande Otra Vez y con ella a Cuba, a Venezuela y a Nicaragua! Los tres países juntitos serán grandes otra vez junto al presidente… porque TODO será grande con Trump.

Y Bolton revivió ese día en Miami a la doctrina de Monroe, la misma que Kerry degolló en la OEA en 2013. En qué tiempos vivimos. Las cosas mueren y reviven. Las cosas son y no son al mismo tiempo. Hoy uno es hombre, mañana puede ser mujer, y viceversa.

En La Guajira colombiana se mueren los niños de hambre, pero como el gobierno de Duque es uribista, es decir derechista y a ellos les encanta que los helicópteros americanos sobrevuelen sus espacios y les condenen a sus delincuentes en cárceles americanas, ya son GRANDES como Trump y consecuentemente estarán de acuerdo con la doctrina de Monroe, que reza “América para los americanos (del norte del río Bravo)”.

A La Guajira colombiana no le hace falta ayuda humanitaria a pesar de que hay tanta o más pobreza que en la propia Venezuela, porque Duque está muy cerquita de Trump y algo de lo grande se le pegará automáticamente a La Guajira. ¡Ah!, aquel día 23 de marzo y Duque estaba tan orondo, a punto de liberar Venezuela, con aquellos dos militares tan bien uniformados, uno colombiano, el otro americano. Jurando ante las cámaras del mundo “cumplir órdenes”, tanto las de Duque como las de Trump.

Pero las órdenes nunca llegaron, todo era un bluff. Duque, con esa cara siempre sonriente se parece a José María Aznar cuando se alió con George W. Bush para aquello de la guerra con Irak. Aznar mandó dos pelotones a la guerra y se pavoneaba como si fuera Churchill después de Normandía. Pero por lo menos Aznar mandó a alguien. Duque se pavoneó todo lo que pudo ante las cámaras, pero no mandó ni un cocinero.

Y, por cierto, ¿dónde está Juan Guaidó? Pues en HBO, Game of Thrones. Un grupo de esperanzados venezolanos dicen que el presidente interino es su Jon Snow, mientras que Nicolás Maduro es el terrífico Night King. Un anciano con pelos y cara de hielo.

La situación venezolana está estancada y roza la tragicomedia. Los Ramos Allup, Capriles, pero sobre todo Rosales, todos socialistas, asesorando-censurando a Guaidó. Y así, remendando días, enconando batallitas, puede continuar hasta que los días se cansen y se conviertan en el elefante viviendo en medio de la sala de la casa.

Guaidó es hijo de Venezuela y ahijado del secretario de Estado, Mike Pompeo, que fue quien que le vendió a Trump que Maduro se desmerengaba en cuanto sonaran las trompetas de Jericó y Trump le creyó el cuento. Ahora le toca a Trump hacer grande de nuevo a Venezuela mediante sanciones económicas y las amenazas militares de John Bolton a Rusia por tener un pie en Caracas y el otro en la cuenca del Orinoco.

Y Cubita, ¿qué? Trabada como siempre entre magníficos mega planes económicos que no resultan, venerando la sacrosanta e ineficiente empresa estatal y explicando la “falta de liquidez” que solo significa que no hay plata, pero más elegante.

Qué lejano el tiempo de Obama, cuando todo sonreía, pero nos lamentábamos de que el imperialismo se nos colaba a través de la cocina. Qué lejano cuando todo era más amable y en el tema de las indemnizaciones le sacamos la cuenta al Tío Sam de que si Cuba le debía $8.000 millones, él le debía a Cuba $122.000. ¡Ah! qué tiempos aquellos, Mr. Trump. Pero resistiremos.

Jorge Dávila Miguel es analista político y columnista de CNN en Español.


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