Actualizado: 18/10/2017 20:02
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Miccosukee, EEUU, Cuba

El olvidado pacto entre los miccosukees y Cuba

La conexión Miccosukee-Habana favoreció la causa de los indios para lograr el reconocimiento de sus demandas

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En el mes de julio de 1959, invitados a las festividades por el 26 de julio, una delegación de indios miccosukees arribó a Cuba. Sí, esa misma tribu que hoy posee casinos, hoteles, restaurantes y no sé cuántas cosas más.

Pero hagamos un poco de historia para poder enmarcar este hecho, bastante singular, en un marco adecuado. Los miccosukees llevaban años luchando por el reconocimiento de sus derechos ante el Gobierno de EEUU, con el cual aún se encontraban técnicamente en estado de guerra, ya que después de la “Guerras Seminolas”, no se había firmado ningún tratado de paz. Sus múltiples gestiones se veían congeladas por la burocracia de Washington, y el Bureau of Indian Affaire no acababa de tomar una decisión definitiva, aunque en 1957 se había producido cierto reconocimiento a las demandas de los miccosukees.

En enero de 1959 y bajo la presión de unos de los miembros del consejo, Wallace “Mad Bear” Anderson, fue enviado a Cuba con un pliego de reconocimiento —estampado en una piel de ciervo— de la Nación Miccosukee al Gobierno revolucionario recién instaurado. Se afirma que el reconocimiento miccosukee se produjo horas antes al de Washington.

Al parecer esto motivó la invitación hecha a los miccosukees para participar en el primer 26 de julio celebrado en La Habana, al cual también fueron invitados —además de los campesinos que inundaron la capital— decenas de figuras de América Latina, como Salvador Allende, la hija de Jorge Eliecer Gaitán, Lázaro Cárdenas, Paz Estenssoro, Juan José Arévalo y otros.

La decisión de aceptar la invitación del Gobierno cubano no fue fácil, pero influyeron los rumores de que Cuba iba a apoyar las demandas de la Nación Iroquesa en las Naciones Unidas, las opiniones del abogado Morton Silver, sobre el cual recayeron posteriormente sospechas de ser un simpatizante comunista, y en especial el firme criterio de Buffalo Tigre de que esa visita podría ser de beneficio a la causa miccosukee.

La delegación de los miccosukee estuvo integrada por once miembros de la tribu, más Silver y Bob Reno, hermano de Janet, quien fungió como una especie de corresponsal publicando en el Miami Herald un artículo bajo el título Seminoles Win Cuban Approval, donde describe las conversaciones de los miccosukee con Fidel Castro.

La delegación permaneció entre tres y cuatro días en Cuba, al parecer no aceptando la extensión de una semana más que propuso Castro. Participaron en el acto del 26 de julio como invitados, una de las fotos existentes sobre ese viaje de los miccosukee nos indica que estaban en el frente de la Biblioteca Nacional.

La reacción de la prensa en EEUU no se hizo esperar. El 29 de julio el Miami Herald criticó con fuerza la jugada de los miccosukee, considerándola un truco de un grupo mal aconsejado que había abochornado a miles de seminolas.

El 4 de agosto aparecieron las declaraciones de Mike Osceola distanciando a los seminolas de la acción de los miccosukee y declarando que ese grupo no los representaban a ellos.

Según Buffalo Tigre, en unas declaraciones hechas en 1986, la reacción de Washington tampoco se demoró: “When Castro took over Cuba, he wanted us to come over as his guests. We went and were treated ok. When we got back the United States said “ok, don’t go back. Promise you wont, and you will be Miccosukees”. “We needed our own power and we had to go to Cuba to get it”.

Buffalo Tigre evaluó el viaje a Cuba como un elemento básico en la obtención de los acuerdos que beneficiaron a los miccosukees, en una entrevista efectuada en diciembre de 1997, y publicada en el Miami Herald del 1 de enero de 2000, ratificó ese criterio: “...The government wanted to pay us money to shut up. We wanted land set aside for us and to be left alone. No one in Washington would listen to us. So when [Fidel] Castro took over [in 1959], I went over there and smoked some cigars with him and Che Guevara and I asked them: 'Do you recognize the Miccosukee Tribe?' Castro said he did. He said that if the United States would not give us a place to live, we were welcome to go over there and he would make room for us. When we got back, there were all kinds of phone calls from Washington. The government started dealing with us seriously then”.

La conexión Miccosukee-Habana evidentemente favoreció la causa de los indios. Los resultados están a la vista, y por suerte para ellos no tuvieron que irse para Cuba. Pueden celebrar todos los aniversarios en sus instalaciones turísticas, casinos y restaurantes. Los que quieran y tranquilos.


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