Actualizado: 18/10/2017 20:02
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México

En medio de una senda precaria

¿Está el PRD dispuesto a desperdiciar la oportunidad de ser el segundo partido político debido a su impugnación de las elecciones?

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¿Hubo fraude en las elecciones presidenciales de México el pasado 2 de julio? José Woldenberg, el muy respetado anterior presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) y fundador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), escribió recientemente:

"Comparar la situación de 1988 con la presente es alienante. En aquel entonces los partidos políticos no tenían la vasta mayoría de las hojas de conteo en su poder, mientras que hoy sí las tienen. En aquel entonces también era imposible reconstruir —de una manera fidedigna— los resultados de las elecciones; hoy sí podemos hacerlo, simplemente yendo de colegio en colegio electoral".

En 1988, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) cometió un burdo fraude para arrebatarle la presidencia al izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas. Pero las protestas, tanto de la oposición como de la ciudadanía, obligaron al PRI a realizar algunas reformas muy críticas. En 1996, al IFE se le concedió completa autonomía en sus gestiones. Desde aquel entonces, la celebración de elecciones justas y libres —basadas en un totalmente nuevo sistema de registro electoral, lo que ha significado un paso crucial para ganar la confianza pública— han constituido la norma en México.

Andrés Manuel López Obrador, candidato por el PRD conocido como AMLO —que sigue muy de cerca a Felipe Calderón, del Partido Acción Nacional (PAN), con 243.934 votos—, ha impugnado las elecciones como una "estafa" electoral. Resulta muy curioso el hecho de que los representantes del PRD, quienes estamparon sus firmas en las hojas de escrutinio en la mayoría de los 130.488 colegios electorales a lo largo del país, no certificaran ni una sola reclamación el mismo día de las elecciones.

Cerca de dos millones de ciudadanos —entre concejales electorales locales, representantes de los distintos partidos y observadores neutrales— supervisaron el buen funcionamiento de todo el proceso de las elecciones.

Errores humanos

Desde el pasado 2 de julio, los propios concejales del IFE han demostrado su ineptitud para manejar políticamente una situación de tan extrema sensibilidad. No cabe la menor duda de que sucedieron irregularidades en el proceso, la mayoría atribuibles a errores humanos que el estrecho margen de los resultados no hace más que amplificar.

El hecho de que la ineptitud, las irregularidades mismas del proceso o la entrada de Vicente Fox a las crispadas elecciones para apoyar al PAN —algo que según las leyes mexicanas está prohibido—, hayan empañado el estrecho margen de votos que dieron la victoria a Calderón, es una cuestión que le corresponde dilucidar al Tribunal Federal Electoral (TRIFE).

Un recuento voto a voto —hay que tener en cuenta que un primer cómputo ya se hizo el mismo 2 de julio, y fue vuelto a chequear otra vez el 5 y el 6 frente a las hojas de escrutinio en los 300 distritos electorales— resulta ya muy poco probable que suceda. En aquellas otras dos ocasiones, representantes del pueblo y de los distintos partidos políticos pudieron supervisar todo el proceso.


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