Actualizado: 12/08/2022 22:46
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Rusia

Estrategias de poder

La conquista del Polo Norte, las desavenencias con el Reino Unido y la carrera armamentista: nuevos desafíos de Vladimir Putin.

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Hay que aclarar que Rusia no se ha retirado del CFE2: declaró una moratoria de 150 días, lo cual quiere decir que "deja un espacio para la negociación, o sea, que se le tenga en cuenta en los nuevos movimientos militares en el continente o de lo contrario enfilará sus cohetes hacia los antiguos enemigos", según este analista.

Lo cierto es que frente a la ofensiva rusa, Occidente observa con cautela. Hasta el presente, Gran Bretaña lo único que ha logrado de la Unión Europea es una declaración de solidaridad que expresa "su descontento por la negativa de las autoridades rusas de cooperar con Londres en el caso Litvinenko", pero Portugal, actual presidente de la Unión Europea, declinó cortésmente abundar en la cuestión.

Fuentes diplomáticas aseguran que el problema es que el bloque europeo occidental es fuertemente dependiente de las importaciones de energía provenientes de Rusia. La mayor parte de los Estados miembros necesitan a Moscú como un socio estratégico a largo plazo en este aspecto.

Rusia reclama derechos

En cuanto a la carrera hacia el Polo Norte, Rusia ha conseguido llegar con dos batiscafos (minisubmarinos Mir1 y Mir2) hasta el fondo marino bajo el océano Glacial Ártico, a una profundidad récord de 4.261 metros y 4.302, donde nunca había llegado el hombre, y sus tripulantes plantaron allí una bandera hecha de titanio de un metro de altura.

Según la Convención de Derecho Marítimo de la ONU (1982), si Rusia demuestra que la cordillera submarina Lomonosov, junto con la de Mendeleyev, son una continuación de la plataforma continental siberiana, obtendría todos los derechos sobre esta plataforma continental.

Sin embargo, los científicos internacionales dicen que la cordillera Lomonosov, que divide el Ártico y tiene una extensión de 1.800 kilómetros, va desde las Nuevas Islas siberianas de Rusia a través de la parte central del océano, por el Polo Norte, hasta la Isla canadiense Ellesmere y Groenlandia (que pertenece a Dinamarca). Estos dos países, junto con Noruega, tratan de probar también que Lomonosov es una continuación de sus masas continentales. Estados Unidos se ha unido igualmente al grupo.

El gran interés por la zona es que la región ártica es rica no sólo en petróleo, sino en oro, diamantes y otros recursos naturales. Se calcula que si continúa el calentamiento del planeta, dentro de 40 años se podrán explotar esas riquezas. Rusia reclama derechos sobre 1,2 millones de kilómetros cuadrados.

La creciente demanda mundial de los mercados, particularmente el mayor consumo en China e India, convierte estos recursos en fuente de competencia internacional, sobre todo entre los Estados que tienen litorales con el Ártico, como Rusia, Noruega, Dinamarca, Canadá y Estados Unidos.

El gobierno soviético proclamó en 1926 el sector ártico como parte de la costa polar de Rusia. Es un triángulo gigante que comienza en el antiguo borde occidental de la URSS, sigue hasta la mitad del Estrecho de Bering y tiene su vértice en el Polo Norte. Sin embargo, ningún país ha reconocido esta delineación y según las leyes internacionales, hasta el presente, la región ártica no es de nadie.

Desde hace un tiempo atrás, Rusia ha aumentado progresivamente su presencia civil y militar en el Ártico. En 2004, el Servicio Federal de Seguridad (FSB) anunció la creación de una nueva Dirección Ártica, y estableció una nueva estación guardafrontera en Zemlya Frantsa-Josefa (Tierra de Francisco José) y Severnaya Zemlya, en el Océano Ártico.


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