Actualizado: 21/06/2021 1:07
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Kim Jong-un, Corea del Norte

Kim Jong-un: ¿Líder Supremo o marioneta?

Un análisis sobre el actual gobernante de Corea del Norte

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El diario británico The Guardian publicó un análisis con diferentes expertos sobre el gobernante norcoreano Kim Jong-un. CUBAENCUENTRO brinda la traducción del texto, no solo para comprender mejor lo que ocurre en ese país, sino para servir de punto de partida y reflexión sobre las similitudes y diferencias con la Cuba bajo el gobierno de los Castro.

Los más importantes expertos sobre Corea del Norte están divididos al analizar el poder real del gobernante de esa nación. The North Korea network, de The Guardian, preguntó su opinión a tres expertos, para que respondieran si lo consideraban el líder supremo que proclama ser o una simple marioneta en manos del Ejército y el Partido.

Michael Madden: Kim Jong-un es el Líder Supremo

Kim Jong-un es el Líder Supremo de la República Democrática de Corea. Afirmar que es una marioneta en manos de los dirigentes del Partido de los Trabajadores de Corea o del Ejército del Pueblo de Corea es una caracterización inadecuada y engañosa de la cultura política norcoreana.

Durante los dos últimos años, Kim Jong-un ha sido el responsable directo de un número variado de iniciativas políticas estratégicas, entre las que se encuentran la aceleración del desarrollo de armas de destrucción masiva, adicionales lanzamientos espaciales, zonas especiales de desarrollo económico y las relaciones entre ambas Coreas.

Más bien que considerar a Kim Jong-un como una marioneta, debemos verlo como un joven monarca rodeado de un grupo de asesores cercanos, consejeros y guardianes que controlan los informes y documentos políticos que lee, con quien habla por teléfono y a quien permitir que se le acerque. Este grupo canaliza lo que él decide comunicar, a través de documentos escritos, discursos y mediante la interacción con funcionarios de bajo nivel.

Cuando vemos a Kim Jong-un visitando el sitio de una construcción o inspeccionando una unidad militar, esos eventos son informados mediante un filtrado y censurado medio estatal de comunicación, que reporta mediante sus subordinados, quienes son aprobados a través de la Oficina de Información #5.

No es que Kim Jong-un se mueva mediante las cuerdas manipuladas por los cenáculos de funcionarios septuagenarios del Partido. En su lugar, se trata de un macro administrador y, como uno podría decir de los políticos occidentales, es sobreprotegido por quienes tienen a su cargo la maquinaria del poder.

La cultura política de Corea del Norte consiste en una serie de funcionarios claves, que tiene sus agendas políticas e imperios institucionales, a los cuales se les otorga cierto grado de flexibilidad para operar. En la cúspide de esa estructura del poder se encuentra el líder supremo, quien toma las decisiones y contrapone los intereses y objetivos divergentes de esas instituciones, a la vez que los altos funcionarios presionan a favor de sus agendas.

El líder puede también iniciar políticas y obligar su cumplimiento por los altos funcionarios del país. Estos grupos poderosos también juegan uno contra el otro, ya que compiten para su aprobación y la atención (el fallecido líder Kim Jong-il se destacó en esto).

El líder también mantiene algunas líneas básicas de autoridad, que forman su omnipotencia dentro del sistema. En igual sentido, mantiene a muchos de sus principales funcionarios bajo vigilancia, recibe informes de lo que cada ministro dice por teléfono a sus subordinados y conoce que general tiene, por ejemplo, un problema de drogas. Además, conserva el poder de decir la última palabra sobre los nombramientos y destituciones, que en ocasiones pueden conllevar al encarcelamiento o la ejecución. Estos poderes del líder supremo se llevan a cabo por el Departamento de Organización y Guía (OGD).

Hay dos cosas que tienden a olvidarse cuando se analiza a Kim Jong-un como el líder supremo de la República Democrática de Corea.

Primero, que cuando tomó el poder en 2011 heredó un sistema organizativo establecido en 2007 para lidiar con la salud declinante de Kim Jong-il. Kim Jong-un ha tenido que reclamar una serie de diferentes autoridades —y enfrentar una lucha por el poder burocrática— que habían a un grupo reducido de los asesores más cercanos a su padre.

Segundo, Kim Jong-un es un líder diferente que su padre y su abuelo. Si bien habita en una burbuja de protección, es sin duda más transparente en sus interacciones, y sus apariciones públicas revelan que está más abierto a recibir asesoramiento de un número mayor de funcionarios.

Mientras podría parecer para algunos que es una simple marioneta, para otros podría ser visto como alguien que está redefiniendo, de forma radical, el rol de líder supremo.

Michael Madden es el editor del sitio en internet NK Leadership Watch.

Jang Jin-sung: Kim Jong-un es incapaz de retar el mandato de su padre

Alguien que ve la situación desde el exterior podría tener la idea de que la cara pública de Corea del Norte es en la actualidad el rostro del poder. El gobierno de Kim Jong-un podría no aparecer diferente que el de su padre. Sin embargo, el sistema de poder en Corea del Norte ha cambiado profundamente en los años transcurridos desde la muerte de Kim Jong-il.

En 2013 New Focus International reveló el previamente oculto poder del Departamento de Organización y Guía (OGD), que existe para cumplir la “orientación absoluta” del Supremo Líder. Con anterioridad la institución había permanecido fiel solo a su interior —y nunca vista— función ejecutiva y desempeño. Durante años, se había caracterizado por su prominencia pero sin ocupar “cargos vacuos” en su fachada pública, lo que llevó en el exterior a confundir la estructura real de gobernabilidad del régimen. El principio básico de la OGD había sido huir del prestigio público en deferencia a la defensa de poder y legitimidad absoluta del gobernante Kim.

Sin embargo, esto se vio sacudido con el nombramiento de Hwang Byong-so. El OGD entonces se reveló, de forma audaz, a un mundo exterior que hasta entonces había sido desconocedor o escéptico de su existencia, identidad y el poder.

Hwang es ahora Director Adjunto del OGD Director Adjunto. Posee la más alta autoridad de Corea del Norte sobre los nombramientos militares y administrativos, a través de la estructura de poder interna del OGD y ahora se encuentra a la cabeza del Buró Político, lo que significa que es el jefe simbólico de las fuerzas armadas de Corea del Norte. Entre los cargos públicos en Corea del Norte, el más poderoso y con mayor fuerza simbólica de todos ellos es el jefe del Buró Político, y un hombre del OGD ha tomado este papel.

Durante el gobierno de Kim Jong-il, la palabra del fallecido líder era suficiente para la ejecución y el cumplimiento de sus ordenes, a través de la compleja y estrechamente controlada estructura descendente del poder del OGD. Su palabra era ley a todos los niveles.

Ahora, sin embargo, Kim Jong-un, no cuenta con tal confianza, poder de mando, conocimiento o autoridad. Desde que se inició el gobierno de Kim Jong-un, las decisiones políticas o los nombramientos de funcionarios han sido anunciados como resultados de reuniones ampliadas del Buró Político. Incluso el brazo ejecutivo del Líder Supremo viene a depender de un fundamento visible de legitimidad, mediante el cual anuncia políticas y el cumplimiento de decisiones.

En el vacío de poder creado tras la muerte de Kim Jong-il, empeoró la ya antigua competencia y rivalidad entre el Departamento de Administración de Jang Song-thaek y el OGD. Como una muestra de la desesperada naturaleza de esta lucha, la misma finalizó con el anuncio público de la ejecución de un miembro de la familia del Líder Supremo, una desviación sin precedentes de los principios del OGD.

Ante la autoridad debilitada de Kim Jong-un, y frente a la necesidad de otros de asegurarse la legitimidad de las decisiones políticas, el OGD se habría arriesgado a perder terreno frente a los que anteriormente ocuparon “puestos vacuos”. La OGD no podría quedarse oculta, y mantenerse sólo en calidad de brazo ejecutivo de Kim.

Por posicionarse ahora en el más poderoso papel simbólico en Corea del Norte, el OGD se ha revelado por sí mismo al mundo, y así permanecerá.

El OGD de Kim Jong-il confirmó la voluntad del fallecido gobernante, y por ello está consagrada como parte de su legado. Mientras los hombres de Jong-il continúen en el poder, Kim Jong-un no podrá retar el mandato de su padre.

Jang Jin-sung fue uno de los poetas propagandistas de Kim Jong-il antes de desertar en 2004. Fundó el sitio de noticias y análisis en internet New Focus International, y es autor de Dear Leader.

Christopher Green: el rey y sus hombres se necesitan mutuamente para sobrevivir

No se trata de una pregunta de sí. Kim Jong-un es el Líder Supremo y una marioneta al mismo tiempo. Vive en una relación simbiótica, donde él y la élite de funcionarios que le rodean son mutuamente constituyentes del sistema de Corea del Norte. El rey y sus hombres se necesitan uno al otro para sobrevivir.

Al igual que los tiranos del Siglo XX, Stalin and Mao, para no mencionar al propio Kim Il-sung de Corea del Norte, un dictador debe de tener una mínima coalición de apoyo. Funcionarios —cada uno de los cuales tienen sus propios intereses— forman esa coalición. Ellos comparten una meta común, que es perpetuar su existente poder político; las metas de cada cual son contingentes. Debido a la falta de alternativas para cumplir las reglas del juego —como elecciones—, la competencia política sobre los objetivos secundarios tiende a la violencia. El Líder Supremo debe contrapesar esas fuerzas competitivas (o, si es necesario, facilitar la violencia).

Hay constantes universales del poder político en un sistema autoritario, y se cumplieron para el fallecido líder Kim Jong-il. En sus memorias, el funcionario más poderoso en desertar de Corea del Norte, Hwang Jang-yop, recuerda como él estaba siempre diciéndole a Kim que tuviera cuidado que una u otra agencia o departamento se convirtiera en demasiado poderoso. Kim fue un político sumamente hábil y ello nunca ocurrió.

A la inversa, Kim Jong-un no es un maestro de la política; al menos no lo es aún. Es joven, vivió parte de su juventud en el extranjero y no cuenta con una amplia red de incondicionales dentro de Corea del Norte. En la actualidad está empleando una mezcla melosa de clientelismo y la coacción para edificar su red, pero estas cosas llevan su tiempo. Mientras tanto, depende en parte de otros para gobernar.

Nada del otro mundo. Corea del Norte no es en forma alguna el Reino Unido, pero Kim Jong-un se encuentra en una situación similar a la que en una ocasión describió

Jonathan Powell, exjefe de despacho de Tony Blair, cuando dijo: “cada vez que un primer ministro débil sucede a otro fuerte invariablemente promete que va a introducir un gobierno de gabinete porque no es capaz de establecer una agenda por sí solo”. No tener la autoridad suficiente no conduce a que uno se convierta en una marioneta.

Kim Jong-un podría ser asesinado en su lecho esta misma noche. No sería una gran sorpresa, como son las cosas en una dictadura brutal. Sin embargo, no hay pretendientes obvios al trono y Kim está bien protegido. Además, tiene una ventaja indicativa sobre cualquiera que quisiera usurpar su poder. Es un Kim. Sin la familia Kim, que guarda el simbolismo de haber sacado al imperio japonés de la península coreana —según establece la propaganda— Corea del Norte carecería de una razón de Estado. Tal como están las cosas, la mayoría parece creer que la probabilidad de perpetuar su poder político es mayor mientras continúe la actual situación.

Christopher Green es el administrador de asuntos internacionales del sitio en internet de análisis y noticias de Corea del Norte Daily NK y coeditor de Sino-NK.


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